cine
También la lluvia: cuidado drama en clave de reflexión sobre la conquista de América
domingo 09 de enero de 2011, 12:25h
La cinta elegida por la Academia Española de Cine para que aspire a representar a España en los Oscar es una lograda superproducción dirigida por Icíar Bollaín y protagonizada por Luis Tosar.
Estrenada en víspera de Reyes, la esperada cinta de Icíar Bollaín elegida por la Academia Española de Cine para representar a España en la difícil tarea de conseguir una de las cinco nominaciones a los Oscar en la categoría de Mejor Película Extranjera, tiene estos días, además, que luchar en taquilla contra títulos bastante más llamativos para los espectadores navideños, que buscan, en estas fechas de expansión, más dosis de entretenimiento que de profundidad en las historias cinematográficas. Y eso, a pesar de que en esta ocasión, la directora abandona las historias de corte intimista para arriesgar con indudable éxito en una superproducción con 4.000 extras, ocho semanas de rodaje, un presupuesto de 5 millones de euros y guión de Paul Laverty, habitual guionista de Ken Loach.
Así las cosas, puede que hasta que no pase este último fin de semana navideño, “También la lluvia” se quedé sólo para aquellos aficionados que llevaban meses queriendo comprobar los méritos del filme rodado en Bolivia, especialmente los muchos espectadores y críticos que vieron a la fantástica película “Celda 211” como una de las mejores cintas españolas de los últimos tiempos y, por lo tanto, como la candidata ideal para viajar a Hollywood con opciones de entrar en la carrera de los galardones más importantes del cine. Y es bastante probable asimismo, que muchos de los que acudan a las salas, no sólo para ver el último trabajo de la directora madrileña, sino también y de manera especial, para “comparar” ambos filmes, sigan pensando que la cinta carcelaria era la que tenía más de todo para triunfar.
Sin embargo, también es cierto que ambas cintas tienen el gran atractivo de contar con la interpretación de quien, especialmente durante el último año, se ha convertido en el actor fetiche de nuestro cine. Luis Tosar ejerce de protagonista absoluto en ambas, demostrando que, tanto en la piel de un personaje malvado como en la de un tipo cínico pero con un corazón tan grande como para arriesgar su propia vida, es capaz de llevarse los planos más conseguidos y de llenar la cámara para satisfacción del público. En También la lluvia, quinto largometraje de Icíar Bollaín, Luis Tosar deja muy lejos a su agresivo y celebrado personaje de “Malamadre” para encarnar a Costa, un productor cinematográfico que viaja a Bolivia para rodar una película sobre la dominación española. Allí se encuentra con los problemas de la gente real, la población indígena, que está a punto de levantarse en armas para luchar contra la privatización del agua, hecho que le obligará a elegir entre terminar el filme o ayudar a quienes acuden a él.
En la Guerra del Agua, acaecida en el año 2000 en Cochabamba, la ciudad más densamente poblada de Bolivia, y que narra el filme, los historiadores han visto el origen de la posterior victoria de Evo Morales y, en definitiva, un hecho que cambió para siempre la historia de aquel país. Y coincidiendo en el tiempo, el rodaje de la cinta que narra la obsesión de Cristóbal Colón por el oro se verá tremendamente afectado por otro bien escaso, el agua, que las autoridades pretenden privatizar, incluso la procedente de la lluvia. Muchos de los anónimos extras contratados para la película que se está rodando se verán envueltos en la lucha y, en concreto, Daniel, un líder nato entregado a sus convicciones, interpretado por el actor indígena boliviano Carlos Aduviri. Sin él filme no puede continuar y Costa habrá de entregarse a fondo para que el proyecto no resulte un fracaso. Junto a ellos, completan el reparto Gael García Bernal, como el director de cine obsesionado con contar la tragedia que ocurrió hace 500 años a través de las figuras de Bartolomé de las Casas y Fray Antonio Montesinos y que, en cambio, parece incapaz de ver el drama que los indígenas en la actualidad y su precaria condición social; Raúl Arévalo, Karra Elejalde y Carlos Santos.