www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

ORIENT EXPRESS

Las minorías cristianas y Europa

martes 11 de enero de 2011, 08:25h
Esta semana, los ministros de Asuntos Exteriores de Francia, Italia, Polonia y Hungría han enviado una carta a la alta representante de la política exterior de la Unión Europea, Catherine Ashton, en la que piden que se promuevan medidas para proteger a los cristianos de los atentados terroristas que sufren en varios países islámicos. La verdad es que la lista es un poco descorazonadora.

Es verdad que está la República Francesa, aquella que unas veces se traiciona a sí misma y otras rescata el nombre de Europa para la Historia. Que se lo pregunten a Jean Moulin y a los resistentes franceses que lucharon contra los nazis. Ahora, el terrorismo islamista amenaza la libertad y la democracia en todo el mundo y ahí están los franceses luchando contra Al Qaeda en el Magreb.

No podía faltar mi querida Italia. Los italianos han sufrido dolorosas pérdidas luchando contra el terrorismo por el mundo. ¿Recuerdan al joven Fabrizio Quattrocchi? Abu Muzab Al Zarqawi lo asesinó en Irak el 14 de abril de 2004. Cuando iban a matarlo exclamó: vi faccio vedere come muore un italiano. Ahora veréis como muere un italiano. No sé si este joven era un mercenario, pero sí sé que Zarqawi era un terrorista. Quien mira a la muerte cara a cara es mejor que quien asesina por la espalda o mata un hombre desarmado. Así, el capitán del ejército Nicola Ciardelli, de 34 años; el mariscal jefe de carabineros, Franco Lattanzio, cuya edad no trascendió, y el mariscal jefe de carabineros Carlo De Trizio, de 27 años; todos ellos, digo, eran mejores que los terroristas que los mataron.

Tampoco me sorprende la vieja Polonia tan golpeada por la historia como digna y firme en su resistencia. Es curiosa la claridad con que los países de Europa Central han visto la amenaza del terrorismo islamista. Este pueblo, en cuyo ejército lucharon judíos y católicos contra el Reich, debe de tener un olfato especial para detectar tiranías. Quizás por eso, ni Hitler ni Stalin tuvieron piedad con él.

A Hungría nadie debe enseñarle qué es la civilización europea. Cuando a Sammy Fischer, el editor judío de Thomas Mann, le preguntaron qué pensaba de Hitler, él respondió ¨No es europeo. No entiende nada de las grandes ideas humanas¨. Fisher era de Budapest.

Sin embargo, ¡son tan clamorosas las ausencias en esa carta! ¿Dónde está España? Tal vez la diplomacia española no haya visto que el sufrimiento de los cristianos a manos de los terroristas es también un asunto europeo. Quizás piense que el dolor y la muerte de los seguidores de Cristo en Pakistán, en Irak o en Egipto es un asunto interno de cada país o que no debe incomodarse a sus Gobiernos.

Europa tiene muchas luces y muchas sombras en su Historia. En ella nació el concepto de tolerancia precisamente a causa de las guerras de religión. Durante siglos, los mejores europeos lucharon codo con codo con otros occidentales para promover la libertad, la democracia, el Estado de Derecho y todo lo que nuestra civilización judeocristiana representa.

He aquí el dilema. Nosotros venimos de Jerusalén, Grecia y Roma. Toda la Historia de este viejo continente está atravesada por Homero, por el Imperio y por la certeza de la redención que el cristianismo y el judaísmo predican. Ahora, los terroristas que profanan el nombre del Islam y desprecian la vida humana han decidido acabar con esos fundamentos. Desde Kosovo a Pakistán, los cristianos necesitan protección frente a los asesinos, que a veces cuentan con la complicidad de los Gobiernos. Para que los malos triunfen basta que los buenos no hagan nada.

Con todos sus fracasos, Occidente ha alumbrado un modo de vida mejor que la teocracia que persiguen estos criminales. Su odio al cristianismo es el odio a la diferencia, a la libertad, a la razón y al equilibrio que han fundado Occidente. En Europa, un musulmán puede vivir su fe con una libertad que jamás tendrá en algunos países que abandonan a sus nacionales cristianos. Por eso, la civilización occidental es superior al proyecto teocrático que tratan de imponer los terroristas.

España está faltando, una vez más, a su cita con la Historia. Este Gobierno, que pretende defender a las minorías, está abandonando a los cristianos a sus suerte. ¿No presumía el Ministro Moratinos de su amistad con Gobiernos islámicos? ¿No recibió a los enviados de la República Islámica de Irán?

La izquierda, España y Europa entera se merecen unos representantes mejores que estos ante las generaciones venideras. El cristianismo sobrevivirá a esta nueva persecución como sobrevivió a otras del pasado. Lo que está en juego es el sentido de Europa en la Historia del mundo. Si nuestro continente renuncia a promover y defender la libertad religiosa de todos allí donde se encuentren, se estará traicionando una vez más a sí misma. Estará cediendo, de nuevo, frente a los asesinos y los totalitarios.

Ojalá los europeos reaccionemos.