¿Un héroe de la resistencia anticastrista? ¿Un terrorista puro y duro, culpable, entre otros crímenes, de la muerte de 73 personas en un atentado a un avión en 1976? La figura del casi nonagenario Luis Posada Carriles sigue levantando ampollas en Cuba y Venezuela y el juicio al que está siendo sometido en los EEUU, acusado de mentir en su entrada al país, ha vuelto a poner a su polémica figura en el ojo del huracán. La pregunta es, ¿quién es realmente Posada Carriles?
Luis Posada Carriles (Cienfuegos, 1928), es, cuanto menos, una figura controvertida. El pasado año, reaparecía en una manifestación convocada por la cantante Gloria Estefan a favor de las Damas de Blanco, defendiendo “la libertad” en Estados Unidos y “allá en Cuba”. El abuelito vestido de blanco que con tanta convicción se posicionaba a favor de un valor tan loable es, sin embargo, tachado de terrorista por muchos, incluyendo personas nada sospechosas de connivencia alguna con el régimen cubano. ¿Por qué?
Entre otras cosas, este anciano, es un ex agente de la CIA que, además de haber dedicado mayor parte de su vida a intentar acabar con la vida de Fidel Castro, es reclamado por Venezuela, acusado de estar detrás de un atentado contra un avión cubano que acabó en 1976 con la vida de 73 personas.
Esta semana comenzaba en EEUU el juicio contra su persona por fraude y perjurio en su solicitud de ciudadanía, al haber entrado ilegalmente en ese país en abril de 2005 a través de un barco pesquero.
Venezuela asegura, a través de su abogado, José Pertierra, que este juicio por un delito menor es una treta de los Estados Unidos para evitar la extradición de Posada. Y es que los 11 cargos presentados contra Posada, todos ellos relacionados con mentir en su entrada en el país, se antojan una nimiedad en comparación con los 73 cargos por homicidio por los que Venezuela le reclama desde hace casi 25 años.
Afición por los explosivosLuis Posada Carriles nació en Cuba hace 87 años, en la localidad de Cienfuegos. Su afición por la fabricación de artefactos explosivos caseros junto con su manifiesta oposición al régimen castrista lo convirtieron en un aliado perfecto para los Estados Unidos. Tras conseguir un salvoconducto en 1961 para viajar a Miami, Posada pronto se unió a organizaciones contrarrevolucionarias, al principio como instructor desde Guatemala de los equipos destinados a infiltrarse y boicotear al gobierno revolucionario. Aunque no participó sobre terreno, formó parte de la fallida Operación 40, el frustrado intento de atacar Cuba a través de la Bahía de Cochinos.
Poco después entraría a formar parte de la CIA, para la que trabajaría desde 1967 hasta 1976. El cuerpo de inteligencia estadounidense lo envió en 1967 a Venezuela para orquestar desde este país las acciones contra Cuba en América Latina. En 1971, aprovechando una visita de Castro a Chile, durante el gobierno de Salvador Allende, organizó un plan para asesinar al mandatario cubano que, finalmente no se llevó a cabo.

La herida sangrante por la que es reclamado por los gobiernos de Cuba y Venezuela se produce en 1976, cuando un avión cubano que acababa de despegar de Barbados explotaba en pleno vuelo, provocando la muerte de 73 personas. Posada Carriles es detenido en Caracas, acusado de ser el autor intelectual del brutal atentado, junto con Orlando Bosch. Ambos fueron encarcelados en Venezuela y quedaron a la espera del juicio. Sin embargo, este nunca llegó porque Posada, aprovechando un cambio de guardia, logró escapar de la cárcel en 1985 y salir del país, rumbo a El Salvador, tras pasar 15 días escondido en Caracas.
Muerte de un turista italianoPosada Carriles pasó la mayor parte de la década de los 80 en este país, trabajando como asesor presidencial, para participar, en secreto, en las labores de lucha contra el gobierno sandinista de Nicaragua. En 1988, se traslada a Guatemala, donde no cesa en su acción clandestina contra el régimen castrista. En la década de los 90 se le pierde el rastro pero en 1997 se produce una serie de atentados contra enclaves turísticos en Cuba, en uno de los cuales muere un turista italiano. Los autores materiales de las explosiones confiesan haber actuado por orden de Posada quien, al parecer, los había reclutado en América Central e incluso les había instruido en el manejo de explosivos. El propio Posada reconocía semanas después, en una entrevista al The New York Times, su implicación en los hechos.
En 2005 Posada entra de forma ilegal en los EEUU y pidió asilo político para evitar su extradición a Cuba o Venezuela. En el caso de Cuba es obvio que, teniendo que la isla y EEUU rompieron relaciones hace más de cincuenta años, se podría hacer caso omiso a la petición. El caso de Venezuela, sin embargo, es mucho más complicado. No sólo existe un acuerdo entre los dos países desde 1922 en lo que respecta a prófugos de la justicia que cometen un crimen en su territorio, si no que ambos se deben al Convenio para la represión de actos ilícitos contra la seguridad de la aviación civil firmado en Montreal en 1971, por el cual la deportación de un terrorista es obligatoria.
Después de un dilatado proceso, esta semana ha comenzado el juicio contra Posada por perjurio, lo que evita su extraditación a Venezuela. Teniendo en cuenta su avanzada edad y las malas relaciones actuales entre EEUU y el gobierno de Hugo Chávez, parece poco probable que este ex agente de la CIA tenga que volver algún día a rendir sus cuentas pendientes con la justicia venezolana.