Mohamed el-Baradei: hay esperanza en el mundo árabe
domingo 30 de enero de 2011, 09:20h
La irrupción de una figura tan prestigiosa como Mohamed el-Baradei en la convulsa crisis egipcia es una excelente noticia. Embajador en Naciones Unidas, director de la Agencia Internacional de Energía Atómica durante doce años y Premio Nobel de la Paz, pocas personas gozan de un prestigio semejante tanto dentro como fuera de su país. Y el hecho de que haya decidido dar un paso adelante y encabezar la protesta cívica que intenta acabar con los casi treinta años de régimen autoritario de Mubarak es toda una bocanada de aire fresco, además de un ejemplo.
Aunque de un perfil algo más bajo, también a Túnez han empezado a llegar destacados líderes opositores, forzados a vivir en el exilio hasta ahora y que, del mismo modo que el-Baradei, han optado por significarse en lo que puede suponer un importantísimo punto de inflexión en la política del mundo árabe. Lo mejor de todo ello no es sólo que este movimiento esté encabezado por la sociedad civil en su conjunto, sino que dentro del mismo no parece tener cabida el fundamentalismo islámico. Este último aspecto es más preocupante en Egipto, por cuanto allí los Hermanos Musulmanes han sido capaces de ir aglutinando poco a poco el descontento hacia Mubarak por parte de una sociedad hastiada de corrupción, pobreza y autoritarismo, un cocktail explosivo que entre demasiados árabes se asocia con una complicidad occidental. Si el-Baradei logra que su mensaje conciliador se imponga al fundamentalismo, el mundo árabe contará con un político capaz, moderado, con gran respaldo popular y, además, musulmán. Se trata de una oportunidad que la comunidad internacional no debe desaprovechar, por el enorme impulso a la estabilidad democrática que ello implicaría.