Los científicos del proyecto Malaspina zarparán el próximo viernes de Ciudad del Cabo (Sudáfrica) a Perth (Australia) para iniciar la primera expedición oceanográfica española en el Índico, una de las zonas menos estudiadas del planeta.
Por primera vez, el buque español
Hespérides llevará a cabo una expedición en el
Índico. A bordo del buque, los investigadores emprenderán la cuarta de las ocho etapas de la expedición Malaspina, liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (
CSIC), para estudiar la biodiversidad del océano profundo y el impacto del cambio global.

"Vamos, probablemente, a duplicar el número de
datos en todos los campos de estudio, porque es una de las zonas menos estudiadas", ha apuntado el investigador del CSIC Jordi Dachs, jefe científico de esta campaña en el Índico. En concreto, los investigadores esperan obtener información que ayude a descifrar las claves del actual estado de esta región que, al estar tan alejada de los continentes, es además la que menos impacto humano recibe. "Obtendremos datos nunca antes medidos, especialmente en contaminantes", ha agregado el investigador.
El pasado 6 de febrero, el Hespérides, perteneciente a la
Armada Española, llegó a Ciudad del Cabo completando la segunda travesía de la expedición. El 13 de enero el buque culminó en Río de Janeiro la primera fase del proyecto, iniciado el 15 de diciembre con la salida oficial de Cádiz.
Durante las tres semanas de navegación desde
Río de Janeiro a Ciudad del Cabo, los científicos han realizado una prospección del ecosistema del océano hasta 4.000 metros de profundidad con redes, botellas de muestreo y sondas en 18 puntos. Además, han medido la concentración de dióxido de carbono en el mar.
Según el investigador del CSIC Pep Gasol, jefe científico de esta segunda etapa, se han recogido más de
2.000 muestras de agua y más de 400 muestras de zooplancton marino desde los 4.000 metros de profundidad hasta los 10 primeros centímetros desde la superficie. Además, entre otros, han analizado más de 2.000 muestras para estudiar la actividad de las comunidades microbianas.
Gracias a un patín, un aparato que obtiene muestras de la capa más superficial del
océano, los investigadores han comprobado la presencia de grandes cantidades de fragmentos minúsculos de plástico, "incluso en el giro del Atlántico Sur, una zona muy alejada de los continentes y donde la actividad industrial humana es casi inexistente", según Pep.