www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

MIRADA ESCOLÁSTICA

La guerra de Libia

domingo 24 de abril de 2011, 15:40h
Pensábamos que la Guerra de Libia se iba a presentar como una reedición de la guerra del desierto entre Rommel y Ritchie. Guerra de movimientos y frentes elásticos como corresponde a batallas de blindados, con cuadros típicos de estruendosos combates en el desierto, negras nubes de humo que se elevan hacia el cielo, prestando cierta siniestra belleza al paisaje árido de desierto implacable. Percepción de decisiones atrevidas que constituirían la garantía del éxito en una partida de ajedrez entablada en la Cirenaica y cuyas piezas se moverían a partir de las decisiones tomadas por el mando desde un pequeño e inerme Storch a menos de 400 metros de altura. De hecho, Gadafi organizó un ejército de blindados para este tipo de guerra rommelesca y del gusto de Auchinleck, tan pegada al terreno y tan acorde con la geografía física. Pero no está siendo así. El Primo enorme de Zumosol penetra en la guerra con abuso chulesco y fariseo y convierte los carros de Gadafi en féretros motorizados, tras quebrantar y desorganizar las columnas con una granizada de fuego venida del cielo azul. Toda estrategia e inteligencia tripolitanas, frente a una nueva línea de Gazala, otrora Cunningham-Ritchie, se arrasan y disuelven desde el aire, desde un cielo que se adelanta a los intermundia, como los dioses olímpicos deshacían los planes de los héroes en la Guerra de Troya. El desierto deja de ser el gran campo de batalla para serlo las ciudades. No obstante, bajo el sol implacable, las tropas de Gadafi se aferran a sus trincheras camufladas, intentándose ocultar a la vista de los aviones. Trayendo cada noche un dogal alrededor de las ciudades rebeldes cada vez más asfixiante. Cada noche es una oportunidad para Gadafi.

¿Qué justificación moral tiene el Primo enorme de Zumosol para participar en esta guerra civil apoyando a una de las partes del conflicto fratricida? Se dijo que los aviones de Gadafi habían bombardeado a poblaciones civiles mientras se manifestaban masivamente contra el Régimen del estrafalario coronel, pero nadie ha visto las pruebas de semejantes bombardeos, ni existen documentos fotográficos sobre dichas matanzas perpetradas desde el aire que justifiquen una intervención “humanitaria” occidental. Lo que sí está probado es que el hijo del destronado rey Idris I, que quiere restaurar la monarquía libia con su dinastía, alienta el espíritu bélico y marcial de Obama, cuya usual frivolidad se hace cada vez más criminal con la banalización de la guerra, que entre los rebeldes se encuentran terroristas de Al Qaeda, y que Europa y EEUU serían los únicos amos de facto del petróleo libio si el hijo de Idris I se sienta en el trono restaurado por Occidente. Haría exactamente lo mismo que su padre. Se ven más intereses mezquinos en esta guerra que sincera conmiseración por las desgracias que sufre el pueblo libio. O es que a lo mejor el relativista Obama lee con más fruición el Corán que la Declaración de Independencia y la Constitución Americana. En todo caso, llama poderosamente la atención que Obama subvencione esta guerra “humanitaria” con la misma ilusión que los príncipes de la teocrática Arabia feliz.

El civilizado Occidente vuelve a brutalizar su política exterior interviniendo en un conflicto por puro interés económico. Las incoherencias y contradicciones morales que esto supone hace que se rompan algunas costuras del vestido que cubre los michelines de la Democracia europea, y hasta el propio José María Aznar llega a criticar esta aberrante e injustificada brutalización de la política europea, aunque después, en una segunda intervención, se desdiga y desmienta apelando a una mala traducción de los tiempos verbales. Pero la primera declaración de un político de raza está siempre movida por la conciencia; la segunda lo está por el puro cálculo amoral. El fuerte autoritarismo — más civil que militar — que imprimió Gadafi a su país representaba un valladar hasta ahora, querido por Europa, con el que Occidente sujetaba el integrismo islámico. Pero parece que ahora, quizás por una megalomanía francesa mal calculada, vaya a ser sustituido tal autoritarismo civil por una contundente teocracia musulmana. Europa se va a enterar. En el flanco sur del Viejo Continente una guerra terrible y amenazadora podrá enquistarse de forma permanente.

Por otro lado, la OTAN transgrede desvergonzadamente el mandato de las Naciones Unidas cuando reduciéndose éste a crear una zona de exclusión aérea a fin de que el “wicked” Gadafi no bombardease poblaciones civiles desafectas, está bombardeando sin piedad las ciudades leales al gobierno tripolitano.

Diríase que un ataque de ética de los occidentales ha hecho que abandonen a “sus” viejos gendarmes del Norte de África, transgrediéndose una regla militar básica: “Los hombres dejarán de obedecer las órdenes cuando empiecen a temer que en un momento de crisis se les deje en la estacada.”

Mientras, incesantes bombardeos aéreos de la OTAN están haciendo pasar muy malos ratos al ejército gubernamental, cuyo daño a la población civil resistente hubiese sido mucho menor que el que está imponiendo esta guerra alentada por Occidente, que ya ha causado 12.000 muertos. Centenares de incendios iluminan como teas de cíclopes la antigua Vía Balbia. Son los vehículos blindados de Gadafi alcanzados por cataratas de proyectiles perforantes. Con todo, hay que destacar el tremendo valor y tenacidad que despliega el ejército de Trípoli, que hasta aprovecha las furiosas tempestades de arena que se desatan en la zona y eliminan toda la visibilidad a los aviones occidentales para moverse y alcanzar sus objetivos. Nunca se ciñe a teorías académicas, sino que sabe adaptarlas a las condiciones reinantes como buenos profesionales. Y a pesar de las enormes dificultades sufridas por los ataques de la OTAN y Obama, sigue firme y confiado en la victoria.

Para cada uno de los libios leales al Gobierno, Misurata es hoy el símbolo de una resistencia rebelde de intereses espurios que desean quebrantar de una vez para siempre. Gran cantidad de material bélico aparece disperso por las calles, y vehículos incendiados destacan en algunas plazas. También Tobías tendría un trabajo inmenso en estas sucias calles.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios