Como cada año por su aniversario, la Filarmónica de Berlín ha escogido una ciudad europea para celebrar su cumpleaños y este domingo Madrid ha sido la elegida. El Teatro Real se lo ha agradecido con una ovación de varios minutos y parte del público de pie.
Con varios minutos de ovación y gran parte del
público puesto en pie, el Teatro Real ha agradecido a la Filarmónica de Berlín su elección de la capital española y de su teatro de ópera para la tradicional celebración de su cumpleaños, que cada año visita alguna ciudad europea.
La idea de un Concierto europeo nació en el seno de la Filarmónica de Berlín como consecuencia de la impresión causada entre los habitantes de esa ciudad alemana y, en realidad, de todo el mundo tras la caída del Muro. Desde entonces, la celebración de su cumpleaños el 1 de mayo se ha convertido, como no podía ser de otra forma, en un importante acontecimiento musical a nivel internacional, que pretende rememorar el espíritu fundacional de la Filarmónica de Berlín como orquesta gestionada democráticamente en el contexto de una Europa unificada.

Fue en 1992 la primera vez que el Concierto Europeo se celebró en España, en otro marco de especial belleza: el Monasterio de El Escorial. Este año la relevante cita, no sólo musical sino también de todo el universo de la cultura, ha tenido como escenario el Teatro Real de Madrid, atendiendo a una invitación de su director artístico, Gerard Mortier. La trascendencia del evento provocó que hace días que no quedaran entradas, a pesar de que su celebración caía en mitad de uno de los puentes más largos del calendario laboral y de la escasa tradición española de acudir a conciertos celebrados por la mañana. Pero, madrugón aparte o no, esta mañana la Plaza de Oriente se vestía de una gala normalmente reservada a las noches de estreno y por la alfombra roja colocada por el patrocinador del evento, la marca automovilista Wolkswagen, desfilaban rostros conocidos que atraían los flashes rosas que no suelen estar presentes durante el resto de la temporada lírica de la capital.
Y es que la ocasión, tanto para famosos como para simples mortales, merecía sin duda la pena. Bajo la
experta y magistral batuta de Sir Simon Rattle, director de la orquesta berlinesa desde 2002, arrancaba un concierto con marcado acento español, retransmitido en directo para Alemania, Francia y República Checa y en diferido para Reino Unido y Japón, así como por La 2 de Televisión Española. La primera parte se ha iniciado con la Rapsodia para orquesta titulada España, compuesta por Emmanuel Chabrier y estrenada en 1883 en París, cuyas notas trasladan magistralmente a la sonoridad de nuestro país. Después de esta breve pieza, llegaba el que ha sido uno de los momentos más esperados, la interpretación de El Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo, con el guitarrista José Manuel Cañizares como solista, y que ha provocado algunos de los instantes más emocionalmente sobrecogedores de la mañana.
Después de una pausa mucho más breve que los habituales entreactos del Real, y durante la cual las televisiones emitían un reportaje realizado por la televisión alemana en el que se entrevistaba a Gerard Mortier, y se podían ver imágenes de los lugares más emblemáticos de la capital, arrancó la segunda parte, que para muchos ha sido, además, la de un feliz descubrimiento. Se trataba de la Sinfonía nº2 en mi menor op.27, compuesta por uno de los grandes músicos rusos del siglo XX, Rajmáninov, quien la estrenó personalmente en San Petersburgo el 8 de febrero de 1908 y que esta mañana, en un teatro fantásticamente iluminado por Bernie Davis, responsable de la iluminación en la Abadía de Westminster durante la boda real del pasado viernes en Londres, ha arrancado la ovación de un público consciente, ya por completo, de la ocasión tan especial que acababa de tener el privilegio de presenciar.