Honduras: un interrogante llamado Manuel Zelaya
lunes 09 de mayo de 2011, 08:19h
Pese a que una Corte de Apelaciones de Honduras anuló los dos juicios por supuestos actos de corrupción que estaban abiertos en su contra, el ex presidente depuesto, Manuel Zelaya, ha expresado que no tiene intenciones de regresar a su país porque teme por su libertad, ya que, según sus palabras, el Gobierno de Porfirio Lobo no le ha devuelto sus garantías constitucionales, aún cuando el actual mandatario haya expresado en varias ocasiones que está dispuesto a darle una amnistía.
Tales declaraciones resultan un gesto rocambolesco de altanería, porque provienen precisamente de un hombre que intentó saltarse el orden constitucional que impera en el país centroamericano; lo cual, como bien sabemos, terminó en un conflicto institucional entre poderes que le valió su accidentada salida del poder. No obstante, el Ejecutivo de Tegucigalpa a cargo de Lobo ha dado los pasos necesarios para bajar la temperatura de la intervención del 29 de junio de 2009 que le costó la salida de Honduras de la Organización de Estados Americanos (OEA) y, por ende, el reproche de la comunidad interamericana.
A Lobo le ha tocado ceder,- demasiado en opinión de algunos de sus compatriotas-, a fin de que el país pueda recuperar la "normalidad diplomática". Sin embargo, Zelaya se hace rogar desde su confortable domicilio en República Dominicana, asumiendo una postura victimista, cuando en realidad fue él quien intentó forzar el orden institucional hondureño y quien tiene pendiente señalamientos por acusaciones de corrupción.
La nación centroamericana tiene intenciones de pasar página y darle al controvertido ex mandatario lo que equivaldría una segunda oportunidad, otorgándole el complejo beneficio de la duda. La pregunta es: ¿qué esta dispuesto hacer Zelaya por Honduras?