crónica cultural
[i]El Beso del Ángel[/i] (Siruela), de Irene Gracia
jueves 19 de mayo de 2011, 19:09h
Se publica la novela El beso del Ángel (Siruela), de Irene Gracia, que escenifica en uno de los capítulos centrales la figura de Leonardo Da Vinci. Además, La dama del armiño, de Da Vinci, visitará Madrid del 1 de junio al 4 de septiembre en las Salas Génova del Palacio Real.
Leonardo Da Vinci (Vinci 1452-Amboise 1519) fue uno de los grandes exponentes del Renacimiento que determinó una nueva concepción del hombre y del mundo, basada en una fusión de las ideas del humanismo procedentes de la época clásica. El conocimiento llego a considerarse como un todo. Da Vinci fue a la vez pintor, científico, ingeniero, inventor, anatomista, escultor, arquitecto, urbanista, botánico, músico, poeta, filósofo y escritor.
No hay duda de que las obras de Leonardo, sus retratos femeninos, sus escenas bíblicas, han sido admiradas desde siempre. Considerado un genio, su arte ha inspirado tanto a artistas como a escritores que han sabido ver en sus cuadros, mágicos por su belleza y perfección, el germen de una historia literaria. Leo Perutz, por ejemplo, recrea en su novela El Judas de Leonardo la búsqueda del pintor de un modelo para el Judas de su cuadro de La última cena.
El pintor renacentista sigue inspirando. La escritora Irene Gracia (Madrid, 1956) acaba de publicar El Beso del Ángel (Siruela), una espléndida novela, en la que la figura de Leonardo Da Vinci es uno de los personajes principales.
“Una revelación”, así definió a la escritora Roberto Bolaño. Y con razón. Las novelas de Irene Gracia no tienen nada que ver con lo que se ha leído anteriormente. Su mente sigue el pensamiento de los sueños, sus personajes son más místicos y, en esta novela, se diferencian de los demás por tener en su espalda el germen de lo que llamaríamos dos alas. Personajes alados. Descendientes de una casta que pensábamos extinguida, medio ángeles medio humanos.
En el capítulo central, Irene Gracia nos conduce al Renacimiento, al estudio de Da Vinci que ha encontrado a Dionisio en un orfanato, un niño de 10 años alado. Como pintor, su concepción de los ángeles se modifica y descubre que las alas nacen rodeadas de unos músculos muy potentes que empezará a pintar con desenfreno.
El personaje narrador de la novela, Thérèse Fuler, cuenta a través del ser angélico que la acompaña, Adanel, la historia del universo, de una forma muy distinta a la habitual. El beso del ángel es, sin duda, una de las mejores novelas que he leído este año.
Para seguir con Leonardo, visita Madrid el próximo 1 de junio, el magnífico retrato de La Dama del armiño, considerado el primer retrato de la edad moderna, y uno de los cuatro retratos que se conservan del pintor renacentista, junto con La Gioconda, Ginevra de’Benci y La Belle Ferronière. En Madrid, lo podremos ver en las Salas Génova del Palacio Real, hasta el 4 de septiembre.
La Dama del armiño no mira de frente como en los otros tres, sino que su mirada se pierda misteriosamente fuera del cuadro. Se trata de Cecilia Gallerani, nacida en 1473, amante de Ludovico Sforza, Duque de Milán, mecenas de artistas, de quien tuvo un hijo. Fue la propietaria del cuadro hasta su muerte. En 1612, hace parte de la colección de Rodolfo II, en Praga. A finales del siglo XVIII lo compra en Italia el Príncipe Adam Jerzy Czartoryski. Estuvo en París. En Cracovia. Y desapareció. Hasta que se encontró, en 1939, en un subterráneo de un castillo. Los soldados nazis al invadir Polonia lo requisan y lo mandan a Berlín, al Museo del Kaiswer Friedrich. Ahora se encuentra en el Museo Czartoryski, en Polonia.