La hamburguesa Cornelia y los pepinos
Javier Cámara
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
jueves 02 de junio de 2011, 21:35h
¡Vaya por Dios! Una crisis del pepino en el que pepino no tiene la culpa. Mala suerte la de los productores hortofrutícolas españoles: los problemas en el sector han ido a coincidir en el tiempo con la crisis interna en el PSOE y Gobierno tras la debacle en las elecciones de mayo. Además, entre “primarias sí” o “primarias no” y los debates sobre la sucesión de Zapatero, los ministros afectados no estaban para pepinos.
Pero casi una semana después salieron todos a la palestra a dar explicaciones y a ponerse farrucos con los alemanes. Antes, sin pruebas concluyentes en contra del campo español nadie dijo esta boca es mía. Ahora, cuando el daño al campo español ya está hecho y cuando sabemos que la primera que apuntó hacia nuestros pepinos como causa de la infección de E.coli, la senadora de Sanidad de Hamburgo, Cornelia Prüfer-Storks, se ha equivocado de cabo a rabo, alzan sus voces contra la injusticia y se plantean emprender acciones legales.
La ministra de Agricultura dice que “España no es débil y ha sabido plantar cara a Alemania desde el primer momento”, pero no es sólo la oposición política la que se lo recrimina, son los propios agricultores, la gente del campo y los negocios, los que le han criticado a Rosa Aguilar y a Trinidad Jiménez y a Leire Pajín y José Luis Rodríguez Zapatero la falta total y absoluta de reflejos para actuar con rapidez y diligencia.
También dice la ex alcaldesa de Córdoba que “el PP echa la culpa al Gobierno cuando tienen que mirar a Alemania”. En eso tiene razón. Todos, no sólo los populares, tenemos que mirar a ese lander alemán, concretamente a la hamburguesa Cornelia, sobre la que caerán esas acciones legales prometidas por el Ejecutivo. Esperemos que no sea una amenaza más hecha y dicha con la boca pequeña.
La única que parece que está diciendo las cosas claras –el Gobierno no se atreve– es la consejera de Agricultura de la Junta de Andalucía. Clara Aguilera ha tenido el valor de hacerse la foto comiéndose un pepino a bocados y con cáscara –vale, no resultó muy elegante– y, además, ha insinuado que toda esta denuncia le suena a conspiración por parte de algunos países de la UE que lo hacen en beneficio propio.
¿Por qué lo hacen? Porque pueden y porque es España y nos toman por el pito del sereno. Aquí no pintamos nada y se aprovechan. ¿A alguien le sorprende a estas alturas? Mientras Alemania grite y nos sigamos escondiendo debajo de la mesa, las cosas seguirán igual.
Y digo yo: ¿Se está haciendo lo suficiente para lavar la imagen de España? ¿Y Zapatero, dónde está? ¿Ya le ha dado todos los papeles de presidente a Rubalcaba? ¿A qué espera El Gobierno para emprender acciones legales? ¿Será capaz este Gobierno de defender los intereses españoles? ¿Sabemos por qué hizo la senadora Cornelia lo que hizo? ¿De verdad existe una “mano negra” a la que interesa que España pierda?
Lo peor es que el problema de la infección continúa y entre pepinos, tomates y frutas poco saben de cómo empezó todo y cómo evitar que vuelva a pasar. No es por hacer el boicot ni a Lidl ni a nadie, pero ¿por qué no analizan sus salchichas?
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Periodista
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javiercamaraelimparciales/12/12/24
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