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dentro del ciclo de Grandes Cantantes

La música de Offenbach, protagonista absoluta en el recital de Felicity Lott en el Teatro Real

viernes 10 de junio de 2011, 11:46h
La soprano británica Felicity Lott ha ofrecido este jueves el primero de los dos únicos recitales que traen a la capital la sagaz y divertida música de Offenbach que, de haber vivido en la actualidad, habrían tachado de “comercial”.
La refinada soprano británica Felicity Lott ofreció este jueves, junto al tenor Jean-Paul Fouchécourt, el primero de los dos únicos recitales que, dentro del ciclo de Grandes Cantantes, traen a la capital la sagaz y divertida música de un compositor que, de haber vivido en la actualidad, muchos habrían tachado de extremadamente “comercial”.

Ya en su época, el considerado máximo representante de la opereta francesa levantaba furor en el público, que buscaba en sus obras irónicas e irreverentes una crónica costumbrista de lo que se vivía en el ruidoso París sometido a las profundas transformaciones urbanísticas del prefecto del Sena, el barón Haussman. La energía de su música, de notas vigorosas, se hizo famosa también fuera de Francia y, aunque el compositor alemán trabajaba la mayor parte del tiempo en su propio teatro, también tuvo tiempo para giras internacionales. En España se estrenaron muchas de sus obras, especialmente en Madrid, donde esas operetas, traducidas al castellano y llamadas zarzuelas, reflejaban perfectamente los gustos del público de aquí.

Claro, que estos datos aparentemente positivos son para muchos signo “imperdonable” de una música demasiado ligera e intrascendente, y con excepción de “Los Cuentos de Hoffmann”, paso definitivo del compositor desde la opereta a la ópera que le ocupó los últimos años de vida y fue estrenada de forma póstuma, el resto de su música no suele ser, en la actualidad, invitada de las veladas en los grandes teatros líricos. Precisamente, la más famosa barcarola de todas, la de la bella ópera de Offenbach, fue el primero de los tres bises que anoche ponían punto final a las casi dos horas de un recital dedicado íntegramente a esas piezas ligeras, cómicas y alegres de las operetas del prolífico compositor.

Pero empecemos por el principio. La Orquesta Titular del Teatro Real, Orquesta Sinfónica de Madrid, a las órdenes de la batuta del director Sylvain Crambreling, a quien tendremos oportunidad de ver el próximo mes de julio dirigiendo la esperada ópera San Francisco de Asís, fue la encargada de iniciar el concierto con la Obertura de “La vie parisiense”, dando ya una idea de que sería precisamente la parte orquestal la gran protagonista de la noche. Su interpretación daba paso a la primera intervención del tenor, Jean-Paul Fouchécourt, “Tout en tirant mon aiguille”, y después a otra elegante interpretación de la orquesta con la Obertura de La Belle Hélène”. De la misma opereta, Felicity Lott elegía empezar con “On me nomme Hélène la blonde”, una chispeante pieza, que servía para recibir a la refinada soprano. Lott desprendía esa alegría que hace unos días confesaba sentir siempre que interpreta piezas de Offenbach, cuya música considera inteligente y compuesta con extremado cuidado. La soprano “estaba feliz” y, a pesar de que el público aún no parecía saber de qué lado estaba y aplaudía con tibieza, ella siguió desprendiendo sus dotes más cómicas en el dúo “C’est le ciel qui m’envoie” con su compañero tenor.

Hubo que esperar a la segunda parte del concierto para que el capítulo vocal empezara a adquirir algo más de empaque, mientras que la orquesta, sin embargo, seguía creciéndose y funcionaba cada vez más segura fuera del foso que normalmente la “esconde” de los espectadores. La Obertura de “La Grande Duquesse de Gérolstein” y el famosísimo y audaz can-can del “Orfeo en los infiernos”, música irresistiblemente pegadiza y conocida por todos, merecieron los primeros “bravi” para los músicos. También la soprano, vestida acorde a la picante letra que cantaba, proclamando su amor por los militares, “Vous aimez le danger… Ah! que jàime les militaires” recibió los aplausos, ya más convencidos, del público, y los primeros “brava” de la velada. Y a partir de ese momento, la línea fue ascendente hasta los bises.

El recital, que anoche fue retransmitido en directo a través de Radio Clásica de Radio Nacional de España, volverá mañana sábado a subirse al escenario del Real, aunque lo hará en una versión más corta, especialmente pensada para el público infantil.
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