La directiva del equipo madrileño ha decidido abrir una nueva página en la historia del club tras el complicado fin de la temporada pasada. El club rojiblanco se encuentra en busca del camino que le permita recuperar el prestigio de antaño y, para ello, la apuesta se dirige hacia profesionales que conocen los valores de la institución. Los colchoneros miran al pasado para construir su futuro. El Imparcial analiza la revolución que está aconteciendo en el Vicente Calderón junto con el mejor patrimonio del club: su masa social.
El
Atlético de Madrid es una de las instituciones deportivas españolas con mayor apoyo social. En sus 108 años de historia, se ha convertido en el tercer club más prestigioso del balompié nacional. En las vitrinas del
Estadio Vicente Calderón brillan las nueve Ligas, nueve Copas, una Copa Intercontinental, una Recopa y la Europa League conquistada el pasado año. Sin embargo, la tradición ganadora del pasado ha quedado relegada al olvido y el club rojiblanco vive una continua lucha por encontrar su identidad.
La dirección del equipo madrileño otorgó las riendas del equipo a
Quique Flores en octubre de 2009 para reconducir el mal arranque de curso y la plantilla firmó un final de temporada histórica: campeón de la
Europa League, Supercopa de Europa y subcampeón de la Copa del Rey. El pasado año adquirió el carácter de histórico, ya que la institución colchonera volvió a conquistar un título tras el “doblete” de 1996 -año que supuso un oasis en la travesía en la que el club estaba inmerso-. Pero el elevado nivel futbolístico, la unidad del vestuario y la mentalidad ganadora que el equipo mostró en la pasada campaña se diluyó tres meses después para confirmar el eterno retorno de las dudas y la búsqueda de una identidad que aleje al Atlético de Madrid del sobrenombre de “
el pupas”.
La debacle deportiva que estaba sufriendo el equipo se transmitió a la convivencia de la plantilla y algunas de las figuras del vestuario se dejaban querer por otros clubes. Ante esta situación, la directiva decidió romper la inercia, destituir al entrenador y al director deportivo y construir la nueva casa por los cimientos. Si bien el perfil del entrenador no ha sido definido con claridad en las últimas fechas, el nuevo proyecto sí marca un camino: los gestores de los recursos y de la plantilla han de haber pasado por el Vicente Calderón. De este modo, han llegado
José Luís Pérez Caminero -director deportivo-,
Carlos Aguilera - director de la cantera-,
Milinko Pantic -entrenador del filial-
, Gregorio Manzano -entrenador- y
Rubén Baraja y Vizcaíno -ayudantes del primer entrenador-.
Caminero, el elegido para diseñar el nuevo proyecto, declaró en su presentación que "
una entidad como el Atlético tiene que tener cantera sí o sí y mirar a ella”. El nuevo dirigente del Atlético de Madrid explicó que es “
un aficionado más” y, preguntado sobre el valor de la vuelta de jugadores para ocupar cargos directivos, comentó que “
cuando el corazón manda, te involucras mucho más”.
Gregorio Manzano, por su parte, ha sintetizado la nueva filosofía que pretende aportar aire fresco a la institución madrileña: “
Ahora comienza una nueva idea, un Atlético renovado de ilusión, de juventud y jugadores que quieren llegar a ser protagonistas en el mundo del fútbol”.
La directiva ha decidido transformar la estructura deportiva del club y girar la desdibujada inercia de su equipo para tratar de encontrar un nuevo camino que le permita reconquistar su prestigio. Pero, ¿qué opina al respecto la “sufrida" afición del Atlético de Madrid? ¿Cuál es el análisis de los míticos ex jugadores del club rojiblanco? EL IMPARCIAL ha consultado a la masa social del equipo madrileño sobre este revolucionario proyecto que acaba de arrancar.
El Atlético disfruta del apoyo de una de las aficiones más fieles de nuestro balompié -cabe recordar que cuando el equipo descendió a segunda división se batieron los récords de abonados en la entidad de la ribera del Manzanares-. Para conocer el parecer de esta parte tan relevante del equipo madrileño, EL IMPARCIAL ha charlado con el presidente de la
Agrupación de Peñas Atléticas, Julián del Casar. El dirigente nos explica que en la situación actual del club “se debe cambiar la mentalidad y la estructura del club, ya que se ha comprobado que después de los dos títulos obtenidos el sistema no ha funcionado”.
Del Casar, que valora la incorporación de ex jugadores a puestos directivos, argumenta a
El Imparcial los valores que deberían representar los jugadores sobre el césped: “
el alma de este equipo es la profesionalidad, casta, entrega y un sistema”. El presidente de la agrupación de peñas nos señala que un jugador que vista la camiseta rojiblanca
“ha de saber que debe dejarse hasta la última gota de sudor en los partidos y en los entrenamientos” y confiesa que
“en los últimos cinco años se han dado palos de ciego”. El dirigente concluye que la cantera es básica para el futuro del equipo, ya que los jugadores “
deben llevar el espíritu rojiblanco en el pecho” y hace hincapié en que “
el equipo siempre estará en deuda con la afición”.
En los últimos años, como un cierto reflejo de la lucha por encontrarse a sí mismo han vivido los jugadores sobre el césped, ha crecido la división entre los aficionados colchoneros en relación con la gestión de
Enrique Cerezo y la familia Gil. EL IMPARCIAL ha consultado con la
Asociación Señales de Humo, el grupo de abandera la masa de “supporters” que discrepa de la gestión de la actual directiva. Por ello, esta facción de aficionados podría aportar otra visión sobre el cambio que ha planteado el club y los problemas que han provocado el mal año que ha supuesto un punto de inflexión en al estructura de la institución madrileña.
La asociación diagnostica algunas de las causas que han podido provocar el descalabro de esta temporada tras el éxito logrado en 2010. En su opinión, “
se ha producido una huída hacia adelante, sin rumbo fijo ni plan conocido porque nunca se ha apostado por un modelo de club reconocible y consecuente con nuestra importancia en la historia”. Este grupo de aficionados, que critica el trato “
folclórico” que ha recibido el club en los medios, comparte con
El Imparcial una reflexión que realizó
Luis Aragonés en el acto de homenaje que le brindó el club para definir la filosofía que el equipo debería adoptar: “
el Atleti salía a ganar todas las competiciones, y ante todos los rivales, entre otras cosas porque vosotros -la afición-, no nos permitíais otra cosa.”
La Asociación Señales de Humo valora la llegada de ex jugadores a la dirección de la sección deportiva del club, aunque señala que
“no ha existido nunca confianza en la cantera ni un modelo” y, además,
“quienes han logrado dar el salto son sometidos a una presión que no merecen”. Por último, Abeijón imagina a los jugadores del Atlético “
derrochando coraje y corazón, como reza nuestro himno, y con la calidad de un equipo grande”.
Otro de los grupos que apoyan al Atlético de manera incondicional y que quizá representen el espejo al que deberían mirarse los jugadores y dirigentes actuales, es el
Club de Veteranos. Esta asociación está presidida por uno de los futbolistas míticos de la institución madrileña,
Adelardo Rodríguez, que ostenta el mayor número de partidos disputados con la camiseta rojiblanca. EL IMPARCIAL ha consultado al histórico internacional español para conocer su experimentada visión de lo que acontece en el equipo.
Adelardo reconoce que la pasada temporada fue “
irregular” y nos señala que “
quizá el equipo se lo creyó y eso en el fútbol es muy malo”. El presidente del Club de Veteranos nos indica que “
se debería haber recuperado a Forlán tras el Mundial”, argumentando la situación del uruguayo como una de las razones del declive colchonero. Además, el referente rojiblanco critica la poca estabilidad que ha vivido el equipo, explicando a EL IMPARCIAL que “
no se puede tener la manía de comprar ocho jugadores y vender diez”.El centrocampista que formó parte del equipo que levantó la Copa Intercontinental (1974) se expresa con firmeza sobre el proyecto deportivo del club: “
Si el Atlético quiere estar arriba tiene que fichar jugadores que llamen la atención y cuidar la cantera”. Adelardo nos explica que en su época había un grupo amplio de jugadores que había compartido vestuario durante dos años y tan solo se fichó a
Leivinha y Pereira para completar uno de los mejores combinados que ha disfrutado el club en su historia. El dirigente concluye que la mentalidad del club “
debe ser la de luchar por estar entre los tres primeros”, y, si fallan los de arriba, “
hay que aprovecharlo como hicimos nosotros para ganar la Liga”. El
Atlético de Madrid ha decidido emprender un nuevo proyecto deportivo y organizativo. Con él se pretende olvidar el carácter “sufridor” que se le ha colgado y recuperar la mentalidad ganadora que los veteranos y aficionados recuerdan. La escasa estabilidad que ha sufrido el equipo parece antojarse como una de las razones que la masa social colchonera achaca a la irregularidad de las últimas décadas. ¿Conseguirá el Atleti reconquistar el prestigio y la mentalización adecuada diluidos en la actualidad?