La temporada que concluye este fin de semana se ha cerrado con un balance adverso para el balompié de Galicia. Sus dos clubes más importantes desde el punto de vista histórico, Deportivo de la Coruña y Celta de Vigo, no han cumplido con sus objetivos y se enfrentarán en la Liga Adelante. La élite del fútbol patrio no disfrutará de ningún club gallego, hecho que no ha ocurrido desde 1991. Sin embargo, en este complicado año ha surgido la esperanza de la región identificada en el Club Deportivo Lugo. La institución, que milita en Segunda B, ha realizado una campaña espectacular que podría culminar en el ascenso a la divino de plata de nuestro fútbol, en la que se enfrentaría a los gigantes coruñeses y vigueses.
El balompié gallego goza de una larga tradición en nuestro país en lo relativo a clubes y jugadores. Galicia ha exportado fútbol y futbolistas de gran calidad desde principios del siglo XX, pero en las últimas décadas se ha desencadenado un explosión de éxito que ha situado a
Deportivo de la Coruña y Celta de Vigo en la élite nacional y europea. Desde
Amancio Amaro hasta
Paco Buyo, pasando por el “
Super Dépor” de Bebeto y-posteriormente- de
Djalminha o del Celta de
Mostovoi y Karpin, la región se instaló en la élite deportiva.
Sin embargo, desde la consecución del
título liguero del Deportivo en 2000 y el nombramiento del Celta como mejor equipo del mundo del mes de febrero de 2001, ambos clubes han sufrido una prolongada tormenta que ha alejado los éxitos de la región hasta situar uno de los derbis más tensos de nuestra Liga en Segunda División.

La temporada del
Deportivo de la Coruña no arrancó de la forma correcta. Los pupilos de
Miguel Ángel Lotina encadenaron una serie interminable de empates con cero goles a favor. Los delanteros no hacían diana aunque la zaga y el orden táctico mantenían al equipo fuera de la zona de peligro. Pero la trompicada inercia de la plantilla coruñesa terminó por sentenciar al club en la segunda vuelta del campeonato, que se confirmó como una de las peores de su historia.
El Deportivo se jugó su futuro próximo en la última jornada de la Liga y, tras una serie de combinaciones estadísticas, se confirmó la debacle: tras 20 años consecutivos en Primera División, en los que han acogido a estrellas como
Rivaldo, Donato, Makkay o Diego Tristán, el club presidido por
Augusto César Lendoiro sufrió un nuevo descenso al infierno. El apartado económico de la entidad coruñesa ha recibido una dura estocada, ya que, como mínimo, deberán convivir un año en la Liga Adelante, con el obligado y radical cambio de estructuras que eso conlleva.
El golpe que ha supuesto para la institución coruñesa esta situación queda reflejado, tras la renuncia voluntaria del entrenador Miguel Ángel Lotina, en el hecho de que el dirigente gallego se ve obligado a desprenderse de sus estrellas -
Lopo jugará en el Getafe y
Adrián, en el Atlético de Madrid- y a desmenuzar el proyecto deportivo que arrancó en 2007. Lendoiro, que ya trabaja junto con su directiva en la renovación del club, ha centrado su estrategia pública en el ataque al Real Zaragoza con motivo de la deuda que este club mantiene con el Deportivo por el “
Caso Lafita”. Los maños hicieron efectiva una opción de compra por el jugador -que era propiedad del Depor y estuvo cedido en el club zaragozano-, pero no abonaron la cantidad pactada con la institución gallega.
La justicia ha dado la razón a los coruñeses, que ya han pedido a la LFP el descenso administrativo del Real Zaragoza. Lendorio explicó la estrategia de su club del siguiente modo: "
No vayan a pensar que somos gilipollas, que dejen de reírse de la gente". El mandatario gallego señaló que tiene confianza en que la demanda prospere aunque le da igual dónde jugará el equipo la próxima temporada porque el
Deportivo "es de Primera".

Si bien el equipo coruñés se maneja entre la reestructuración y los ataques a otros clubes, el vecino vigués afronta de otro modo su fracaso. El
Celta rozó la desaparición en 2008 tras ser declarado en quiebra. Para reconducir la grave situación financiera, el club eligió como presidente a
Carlos Mourinho. Si bien el balance económico se va enderezando, el apartado deportivo no ha levantado cabeza y la vuelta a Primera del Celta era una utopía en los últimos años. Sin embargo, tras la llegada al banquillo de
Paco Herrera y con una plantilla conformada en gran parte por canteranos, el equipo ha rozado el ascenso en esta temporada.
La incertidumbre económica no ha influido en la determinación de los jugadores de subir el equipo a la élite española. Tras un arranque espectacular, el Celta se situó en la zona de ascenso con rapidez. Pero el calendario iba castigando la irregularidad de los vigueses que, con sufrimiento, concluyeron el año en sexta posición. La esperanza del regreso a Primera tenía que servir para doblegar al sorprendente
Granada. Pero no fue así. El combinado andaluz eliminó al gallego en la
tanda de penaltis. La tragedia de haber saboreado un sueño imprevisto se instaló en el vestuario céltico.
“
El Celta es un equipo que lleva tres años sufriendo y teníamos una ilusión tremenda", declaró tras la eliminación
Paco Herrera. El técnico gallego explicó que "
el daño que tienen los jugadores dentro les va a durar mucho tiempo". Era el cierre a una temporada que apuntaba a éxito inesperado con un final adverso. Herrera señaló que “
se nos ha escapado un sueño” y añadió que "
los jugadores están llorando y jodidísimos". Efectivamente, los miembros de la plantilla compartieron lágrimas con el centenar de aficionados que esperaron al Celta a su llegada a Vigo. Ningún reproche en el regreso de una terrible derrota, en la vuelta a casa tras romper la esperanza de una necesaria vuelta a Primera División.
Con similar talante se ha mostrado el presidente del club.
Carlos Mourinho, que a pesar de la derrota explicó que la plantilla había cumplido el objetivo de la temporada, ha señalado que han “
salvado el primero de los dos años difíciles que nos vienen encima” y ha querido expresar su agradecimiento a la afición y a sus jugadores. Además, el mandatario ha argumentado que el objetivo del club el próximo año es el ascenso directo, ya que si esta temporada “
con tres retoques fuimos capaces de darle un cambio brutal al equipo, este año, con los jugadores que fichemos, creemos que podemos luchar por los primeros puestos”. La ciudad vive de nuevo ilusionada con ver a su club en la élite del fútbol.

Esa misma sensación vive el equipo gallego triunfador de 2011. El
Club Deportivo Lugo disfruta de la oportunidad histórica de regresar a la Liga Adelante -en la que tan solo ha participado una vez-, y, ya de paso, enfrentarse a Deportivo y Celta en el estadio de
Anxo Carro. El club lucense ha navegado sin demasiado brillo por Tercera y Segunda B durante las últimas décadas. Sin embargo, de la mano de
Quique Setién –un histórico internacional español-, la plantilla del “Luguiño” ha destacado en la tercera categoría de nuestro balompié concluyendo la fase regular en primera posición de su grupo –por delante de Madrid Castilla-. El equipo gallego se encuentra a dos partidos de hacer historia tras sorprender a propios y extraños. Para comprender el sueño que vive Lugo,
El Imparcial ha hablado con su director deportivo,
Carlos Mouriz.
El dirigente nos ha explicado que conseguir el ascenso sería una “
alegría inmensa porque no contábamos con haber hecho la temporada que se hizo”. Mouriz, que nos señala que el objetivo del club a principios de temporada se limitaba a “
no tener problemas deportivos”, define la situación actual del club como un sueño.
El Lugo, que lucha por la primacía deportiva en su provincia (compite contra Azkar Lugo y los equipos de baloncesto masculino y femenino), ha permanecido 32 jornadas en los puestos de ascenso a Segunda. El dirigente gallego hace hincapié en señalar que son “
un club que paga siempre la primera semana de mes y con presupuesto es real, sin márgenes para la fantasía”, en relación a las políticas de endeudamiento que siguen otros clubes de la categoría. Carlos Mouriz, que agradece al entrenador Setién su labor didáctica para el club “
crezca en todos los aspectos”, nos relata su mejor recuerdo de lo que va de año: “
La ciudad se ha volcado con el equipo y eso se demuestra en que en los dos últimos partidos en casa no habían entradas en las taquillas, eso no se había producido en la historia del club”.
Por último, Mouriz sintetiza la mentalidad de este humilde equipo gallego -la única alegría futbolística de la región en 2011- con una frase que define la idiosincrasia de toda una región que sufre una crisis futbolística considerable. Preguntado por la histórica posibilidad de enfrentarse a Deportivo de la Coruña y Celta de Vigo, los dos gigantes del balompié gallego, el dirigente lucense argumenta a
El Imparcial que “
es una desgracia para el fútbol de Galicia que Celta y Deportivo, dos equipos históricos, estén en Segunda División”, por lo que lamenta que el posible ascenso a la Liga Adelante coincida con la complicada situación de sus vecinos. El fútbol gallego llora a sus gigantes y se ilusiona con sus pequeños.