Algo se mueve en Afganistán
domingo 19 de junio de 2011, 01:18h
El ataque sufrido ayer sábado por cuatro militares españoles en Afganistán revela le verdadera dimensión de un conflicto bélico -mal que le pese a la ministra Chacón, para quien el Ejército es una suerte de ONG con armas- que dura ya demasiado. La violencia lleva enquistada en el país asiático desde hace lustros, sin que nada parezca cambiar. De ahí que el anuncio del presiente Karzai de que representantes de la coalición internacional estarían negociando con los talibanes haya sido recibido con un cierto grado de optimismo.
La misión internacional en Afganistán ha tenido un coste elevadísimo tanto en vidas humanas como en recursos económicos. No parece probable, por tanto, que ahora vaya a emprenderse una postura de claudicación, como erróneamente podría pensar alguno. Se trata de desatascar una situación enquistada y sin posibilidad aparente de remisión. El hecho de separar Al Qaeda de los talibanes en lo que a inclusión en listas de terrorismo se refiere por parte de Naciones Unidas es un gesto cargado más importante de lo que parece. Para que en Afganistán tenga alguna posibilidad de ser viable como estado, es imprescindible que disminuya la espiral de violencia a la que parece abonado desde el pasado siglo. Y que haya expectativas de reconciliación nacional. Todo ello puede ponerse sobre la mesa en una eventual negociación. Si prospera, habremos ganado todos.