La temporada 2010-2011 concluyó con una nueva exhibición del Fútbol Club Barcelona -que volvió a enamorar con su brillantez combinativa-, con el récord de goles de Cristiano Ronaldo, con la vibrante lucha por no descender y con el título conquistado en el Europeo Sub-21 de Dinamarca. Sin embargo, este año hemos acontecido a varios amagos de huelga –tanto por parte de la patronal como por parte de los futbolistas-, quejas reiteradas por el escandaloso reparto de los derechos televisivos y, por último, con la aparición de la polémica Ley Concursal como salvavidas de clubes y directivas. ¿Por qué doce clubes de Segunda B han rozado el descenso a Tercera por impagos?¿Qué ha provocado este caos económico en el balompié nacional?
El fútbol español ha revalidado su liderazgo mundial en la temporada que concluyó con la conquista del
Europeo Sub-21 en el pasado mes de junio. La selección nacional no bajó de su trono dominador desde que se proclamara campeona del mundo en el campeonato sudafricano de 2010. En lo que a clubes refiere, dos clubes españoles disputaron las
semifinales de la Champions League y el
Barcelona volvió a gobernar el balompié continental. Además, el
Balón de Oro juega en la Liga BBVA y los otros dos mejores jugadores del planeta son de Terrasa y de Albacete, respectivamente. Por si fuera poco, y para redondear el protagonismo patrio en el ámbito internacional, la
Bota de Oro también compite en nuestro país, en este caso, para el Real Madrid.
Pero, por desgracia, no es oro todo lo que reluce. El curso futbolístico que concluyó con el balompié español en el número uno del ránking
FIFA también destacó por erigirse en uno de los más convulsos de los últimos años, en todos los ámbitos que configuran un deporte. Por primera vez en las historia dos clubes se denunciaron ante la
UEFA. Este hecho constituyó reflejó la sobreexcitación en que se ha sumido a nuestro fútbol, que desembocó en el descontrol institucional que provocó varias amenazas de cierre patronal y de huelga de los fútbolistas. Sin embargo, dentro de la maraña que ha enredado a las competiciones domesticas en los últimos meses, dos frentes han adquirido el protagonismo en la batalla del todos contra todos:
los derechos televisivos y la Ley Concursal.

"
O arreglamos esto, o esta Liga no es la liga escocesa, esta Liga es la mierda de Europa". De esta forma tan elocuente sintetizó
José María del Nido, presidente del Sevilla, la impresión que comparte buena parte de las instituciones deportivas que conforman la Liga Nacional de Fútbol Profesional en declaraciones a "El partido de las doce" de la
Cadena Cope. El reparto de los
derechos de explotación televisiva se ha convertido en el argumento principal de discusión y desacuerdo entre los clubes más importantes de nuestro país. La agencia
Sport+Markt desveló que
Real Madrid y Barcelona fueron los clubes que más facturaron, alcanzando una cifra en torno a
140 millones de euros cada uno, muy por encima de gigantes continentales como el
Manchester United, que facturó
58 millones. De hecho, la agencia concluye que la
distribución de los ingresos en España es la más desigual de las ligas más importantes del continente, ya que los gigantes del balompié patrio ganaron nueve veces más que el resto de clubes. Destaca el hecho de que la diferencia entre el Manchester y el Middlesbrough -equipo que menos recibe en la Premier- ronda los 24 millones de euros, mientras quela orquilla entre el Madrid y el Xerez ronda los 120 millones.
Además de esta guerra, que de momento parece de complicada solución, en el último tramo del calendario competitivo se desató una nueva guerra en el futbol español. Tras el dramático descenso a Segunda División del Deportivo de la Coruña, su presidente declaraba a los medios lo siguiente: "
siempre hay un listillo que se acoge a la Concursal para no pagar y deja al resto en una situación económica peligrosa. Si el Depor le debiese a un jugador, podría ser objeto de descenso. Sin embargo, el Betis y el Zaragoza no le van a pagar posiblemente a ningún jugador y no pasa nada".
Augusto César Lendoiro denunció una práctica que ha constituido el núcleo de la polémica que ha destapado el caos económico que sufre el balompie patrio. La
Ley Concursal se ha convertido en un recurso al que se aferran los clubes que sufren urgencias de tipo financiero para no descender de categoría debido a sus impagos. Dicha disposición legal supone un "paréntesis" por el cual la
Real Federación Española de Fútbol no tiene en cuenta la deuda del club que se encuentra en proceso concursal mientras que dicho proceso. A finales de junio la RFEF hizo público el
descenso administrativo de siete clubes de Segunda B a Tercera. Dichos equipos -
Cultural Leonesa, Palencia, Castellón, Universidad de Las Palmas, Polideportivo Ejido, Alicante y Rayo B- habían conseguido la supervivencia en los terrenos de juego, pero la calamitosa gestión económica suponía una carga demasiado pesada para que la federación y la
Asociación de Futbolistas Españoles lo dejara pasar, una vez más. Tras apurar el plazo para recurrir, Poli Ejido y el filial del Rayo Vallecano consiguieron salvar la categoría al escudarse en su situación concursal. Universidad de Las Palmas anunció su disolución definitiva al no poder acogerse a la argucia legal de la polémica.
El Imparcial ha charlado con uno de los defensores de los derechos de los futbolistas -a final de temporada era más de 300 los que no habían percibido su salario con regularidad-.
Luis Gil Torres es directivo de la
Asociación de Futbolistas Españoles. El ex futbolista, que señala que el problema no es crisis económica sino una "
crisis de gestión de los clubes", explica a este periódico que la Ley Concursal
"se ha ido de las manos porque en Europa hay 22 clubes en concurso de acreedores y 21 de ellos son españoles". El representante de la AFE hace hincapié en que la situación de los jugadores que pertenecen a clubes que se acogen a este paraguas legal no es sencilla: "
los jugadores que están en un club con concurso de acreedores pueden perder sus sueldos y esta es la gran inestabilidad del fútbol español".
Luis Gil comenta a
El Imparcial que los clubes "
saben que llega el 30 de junio y no pueden pagar y, entonces, se acogen a concurso de acreedores para no descender y este es el gran problema". Este defensor de los derechos de los futbolistas españoles nos argumenta que este año es el que más impagos ha habido en Primera y Segunda, bien sea por concursos o aplazamientos y nos señala que
"los ingresos en el fútbol han aumentado por encima del 100%, por lo que la situación actual revela una crisis de gestión".
Dicha situación ya ha provocado las críticas de algunos clubes que se han visto perjudicados.
El Imparcial ha charlado con el director deportivo del
Elche Club de Fútbol, equipo que peleó por subir a Primera pero finalmente no consiguió rematar el sueño de toda la temporada.
Tomás Alvarado explicó a
El Imparcial que "
el Betis fichó a Molina de nuestro equipo y con él, con Rubén Castro y con Emaná -los tres han anotado más de 60 goles- han subido a Primera debiendo dinero y eso no puede ser”. El dirigente ilicitano ejemplifica su crítica señalando que “
imaginemos que el Elche le presenta un contrato a Messi con 200 millones de euros por temporada. Messi viene a jugar, nosotros no pagamos y la AFE y la Liga se pelean, pero mientras tanto mete goles para nosotros”.
Uno de los equipos que se han visto favorecidos por la Ley Concursal es el
Polideportivo Ejido, que salvó la categoría gracias a esta argucia legal. El Imparcial ha hablado con su presidente,
Bernardo Fornieles. El mandatario nos explica que el proceso de "salvación administrativa" de su club has resultado ser una "
agonía impresionante", ya que se salvaron "
deportivamente pero teníamos que hacer frente a las deudas contraídas desde hace dos años". El dirigente andaluz, que se muestra feliz por haber conservado la categoría aunque es consciente de que para recuperar el estado normal de las cuentas
"va a ser un camino largo", nos señala que uno de los principales problemas a los que se enfrenta un club español es el peso económico que supone descender de categoría: "
la crisis ha influido pero especialmente nos han perjudicado los descensos de Primera a Segunda B, al decsender, los gastos se reducen un 20% pero los ingresos se tienen que reducir un 80".
Además,
Fornieles hace hincapié en que "
el sistema de financiación del fútbol español tiene que cambiar", ya que "
si sumas los fondos que tiene toda la Segunda B, esa cifra es lo que recibe el peor equipo de Segunda" -en Segunda B compiten 80 equipos mientras que la Liga Adelante está formada por 20-. Por último, el comenta a este diario que "
es impresentable que el balompié nacional permita que llegue un señor, diga que paga, se ponga de presidente y se borre del mapa dejando tiarada a una ciudad ilusionada" -tal y como ha ocurrido en el Racing de Santander-.

La situación económica y legal del fútbol nacional se ha complicado con el paso del tiempo. Sin embrago, las autoridades que lo gestionan parecen haber tomado conciencia de manera determinada para solucionar los problemas que han surgido. La colaboración entre RFEF y AFE se ha estrechado y podría hacerlo aún más. La firme decisión de descender a los clubes de Segunda B que no habían afrontado sus deudas al final de temporada ha resultado ser un aviso a navegantes -aunque finalmente la Ley Concursal haya permitido burlar el dictamen de las instituciones- Para lograr un mayor entendimiento, el
Secretario de Estado para el Deporte Albert Soler ha anunciado el proyecto de configuración de una mesa de trabajo que reñuna a la
RFEF, AFE, CSD y LFP. El dirigente aseguró tras anunciar el proyecto de colaboración que en el fútbol "
no puede haber este derroche, falta de responsabilidad y de profesionalidad de algunos gestores y de los que han usado de forma perversa la Ley Concursal y no descienden". El balompié patrio necesita que sus dirigentes, sus instituciones, sus clubes y sus futbolistas saquen brillo también a la faceta administrativa, financiera y legal del deporte más seguido en nuestro país y que más alegrías nos reporta en las últimas fechas. El contraste entre la gloria deportiva y la catástrofe económica no colabora en el mantenimiento de la excelencia de nuestros equipos y jugadores.