El director ejecutivo de la Federación Española de Asociaciones del sector Óptico ( Fedao), Ramón Noguera, advierte que más del 30% de las gafas que compramos están sin homologar y añade que debemos ponernos en manos de profesionales para que nos aconsejen sobre qué productos se adecuan mejor a nuestras necesidades.
La incidencia de los
rayos ultravioleta en nuestros ojos puede tener efectos perjudiciales si no los protegemos bien, especialmente en los meses de verano. Sin embargo, es muy frecuente ver a personas comprando sus sus gafas de sol en puestos en la calle, conocidos como "manteros" que, desgraciadamente, no han pasado los controles de homologación.
Por este motivo, el director ejecutivo de la Federación Española de asociaciones del sector óptico (
Fedao)
Ramón Noguera, ha advertido que "más del 30 por ciento de las gafas de sol que compramos están sin homologar". Así, en declaraciones a EL IMPARCIAL, Noguera apunta que es absolutamente imprescindible comprar estas gafas en establecimientos legalizados para evitar que la etiqueta de homologación esté falsificada.
En este sentido, el presidente de la asociación
Visión y vida,
Javier Cañameno, ha declarado también a este periódico que "lo primero que hay que mirar es que el producto tenga el control de la
CEE (Comunidad Económica Europea). Evidentemente, es difícil estar seguro de que la homologación es real porque también puede falsificarse pero, para tener más seguridad, es fundamental adquirirlo en establecimientos de confianza porque, aparte de que la gafa tendrá la homologación adecuada, el profesional que le atienda le aconsejará un producto adecuado a sus necesidades".
Por su parte, Noguera también aconseja comprarlas en
establecimientos reglados: "En un comercio general, como unos grandes almacenes, no habrá ningún problema en comprar las gafas porque estarán homologadas". Explica, además, una gran ventaja, y es que "si compramos las gafas en un óptico optometrista, el profesional podrá aconsejarnos sobre qué tipo de gafa necesitamos en función de la actividad que queramos desarrollar".

Además, en una óptica también podemos graduarnos las gafas, algo que no es recomendable de ningún modo hacer en cualquier puesto o bazar, ya que no se adaptarán a nuestro problema.
Las cataratas afectan cada vez más a gente jovenLos expertos señalan que el gran inconveniente de adquirir unas gafas de sol sin homologar es que éstas no tendrán buenos filtros para protegernos de los rayos ultravioleta. Tanto Cañameno como Noguera coinciden al decir que, si nos ponemos unas gafas de mala calidad, éstas absorberán la luz pero no el ultravioleta, la pupila se dilatará y, precisamente, entrarán más rayos ultravioleta, que pueden incidir sobre el cristalino y el fondo de ojo. Así que, el efecto de esta gafa puede ser contraproducente.
Una protección ocular inadecuada también puede producir
queratitis (inflamación de la córnea) o
conjuntivitis (inflamación de la conjuntiva). Pero éstos son sólo algunos de los problemas que podrían venir derivados de utilizar una gafa que no estuviera correctamente homologada.
Al respecto, Noguera hace hincapié en la gravedad de esta falta de cuidados al apuntar que, "anteriormente, las
cataratas se producían a una edad avanzada, pero ahora se están dando unos años antes, afectando cada vez más a gente joven".