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benedicto XVI, ante 1.600 monjas

El Papa critica la visión "utilitarista" de la educación que puede llevar a "pérdidas dramáticas"

viernes 19 de agosto de 2011, 12:06h
Benedicto XVI ha criticado ante más de un millar de profesores universitarios jóvenes en la Basílica de El Escorial la visión "utilitarista" de la educación que cunde en la actualidad. Poco antes, ante 1.600 monjas, el Papa ha defendido la vida consagrada frente a la mediocridad.
El Papa Benedicto XVI ha criticado ante más de un millar de profesores universitarios jóvenes, reunidos en la Basílica de El Escorial, la visión "utilitarista" de la educación que cunde en la actualidad. "Sabemos que cuando la sola utilidad y el pragmatismo inmediatos se erigen como criterio principal, las pérdidas pueden ser dramáticas: desde los abusos de la ciencia sin límites, más allá de ella misma, hasta el totalitarismo político que se aviva fácilmente cuando se elimina toda referencia superior al mero cálculo del poder", ha dicho.

Por eso, mientras rememoraba sus primeros pasos como profesor en Bonn, cuando "todavía se apreciaban las heridas de la guerra" y las "muchas carencias materiales" se suplían con la "ilusión por una actividad apasionante", se ha preguntado dónde encontrarán los jóvenes esos puntos de referencia "en una sociedad quebradiza e inestable".

A estos profesores -la mayoría vestidos con las togas y birretes, como es habitual en los actos académicos- les ha dicho que sienten un "anhelo de algo más elevado", les ha explicado que la Universidad, que "no es casualidad que promoviera la Iglesia", encarna "un ideal que no debe desvirtuarse ni por ideologías cerradas al diálogo racional, ni por servilismos de una lógica utilitarista de simple mercado, que ve al hombre como mero consumidor".

"He aquí vuestra importante y vital misión. Sois vosotros quienes tenéis el honor y la responsabilidad de transmitir este ideal universitarios, el ideal que habéis recibido de vuestros mayores", ha recalcado, también en presencia del ministro de Educación, Ángel Gabilondo, al tiempo que les ha dicho que deben sentirse "continuadores" de la historia de sus predecesores que, aunque distinta de la suya, sigue reclamando su atención en las cuestiones esenciales.

"Auténticos maestros"
Los jóvenes necesitan auténticos maestros, según ha subrayado Benedicto XVI, "personas abiertas a la verdad total en las diferentes ramas del saber" y "convencidas de la capacidad humana de avanzar en el camino hacia la verdad". "La juventud es tiempo privilegiado para avanzar en el camino hacia la verdad", ha añadido.

Y así, les ha animado "encarecidamente" a no perder nunca la sensibilidad e ilusión por la verdad, a "no olvidar nunca que la enseñanza no es una escueta comunicación de contenidos, sino una formación de jóvenes", en quienes deben suscitar "esa sed de verdad". Para ello, le ha indicado el camino hacia la verdad: inteligencia, amor, razón y fe. "Si verdad y bien están unidos, también lo están conocimiento y amor. De esta unidad se deriva la coherencia de vida y pensamiento, la ejemplaridad que se exige a todo buen educador", ha insistido.

Pero también les ha advertido de que la verdad está más allá de su alcance y que en el ejercicio intelectual y docente la humildad es "una virtud indispensable, que protege la vanidad que cierra el acceso a la verdad". "No debemos atraer a los estudiantes a nosotros mismos sino atraerlos y encaminarlos hacia esa verdad. A esto os ayudará el Señor", ha recomendado para concluir que los profesores arraigados en Cristo serán "buenos guías" de los jóvenes. También ha recordado el encuentro organizado la semana pasada por las universidades católicas en Ávila.

La Universidad, un ámbito para evangelizar
Durante este encuentro con 1.500 representantes del mundo académico universitario, al que también ha asistido el ministro de Educación Ángel Gabilondo, uno de los docentes, el vicerrector adjunto al Rector y de Profesorado Universidad de San Pablo CEU, el profesor de Alejandro Rodríguez de la Peña, se ha dirigido al Pontífice para subrayar que la búsqueda de Dios y la disponibilidad para escucharle, "sigue siendo hoy el fundamento de toda verdadera cultura".

Asimismo, ha destacado que la condición del Papa de "insigne" profesor universitario le hace "especialmente sensible" a las inquietudes de los profesores católicos, "en una época en la que no resulta fácil vivir como cristianos coherentes en el ámbito universitario".

"Creemos que la Universidad es un ámbito maravilloso de evangelización de la juventud, donde los profesores católicos podemos anunciar el Evangelio y ser 'fermento de comunidades' que vivan en armonía y amor mutuo la fe, unida siempre a la búsqueda de la Verdad en el campo del saber humano", ha concluido Fernández de la Peña.

Encuentro "pioner"o en la historia de la JMJ
Por su parte, el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ha celebrado que esta reunión con los profesores sea un "acontecimiento pionero" en la historia de la Jornada Mundial de la Juventud y ha calificado de "brillante" la representación de los profesores universitarios allí reunidos.

"Saben de su preocupación por el presente y el futuro de una juventud que accede a la formación superior en la Universidad con unas expectativas profesionales y de concepción y de realización de sus proyectos de vida no siempre satisfechas y, no pocas veces, fallidas", ha advertido el cardenal.

No obstante, ha recordado que el Papa conoce la Universidad desde dentro, así como las "vicisitudes de todo orden" por las que ésta ha atravesado desde el final de la II Guerra Mundial hasta la actualidad, "tanto en el 'viejo' como en el 'nuevo mundo', en los países de Europa y de Sudamérica y en los de las demás regiones del planeta".

Más de 1.600 monjas
Antes, el Papa ha defendido la "radicalidad evangélica" de la vida consagrada frente al "relativismo y la mediocridad", durante su encuentro en el Patio de los Reyes del Monasterio de El Escorial con 1.664 religiosas jóvenes, de las que 30 son extranjeras y 400 son monjas de clausura. "Frente al relativismo y la mediocridad, surge la necesidad de esta radicalidad que testimonia la consagración como una pertenencia a Dios sumamente amado", ha destacado.

En este sentido, recordando uno de los mensajes de la JMJ, ha pedido a las religiosas que el encuentro personal con Cristo que nutre su consagración se testimonie con toda su fuerza transformadora en sus vidas. "Cobra una especial relevancia hoy, cuando se constata una especie de eclipse de Dios, una cierta amnesia, más aún, un verdadero rechazo del cristianismo y una negación del tesoro de la fe recibida, con el riesgo de perder aquello que más profundamente nos caracteriza", ha señalado.

Así, Benedicto XVI ha señalado que esta radicalidad evangélica de la Vida Consagrada se expresa en la comunión filial con la Iglesia, con sus pastores y con cada familia religiosa, "custodiando su genuino patrimonio espiritual con gratitud, y apreciando también los otros carismas", y en comunión con otros miembros de la Iglesia como los laicos.

La radicalidad evangélica, según ha explicado, es estar "Arraigados y edificados en Cristo, y firmes en la fe", el lema de la XXVI JMJ, que en la Vida Consagrada significa "ir a la raíz del amor a Jesucristo con un corazón indiviso, sin anteponer nada a ese amor", según ha dicho citando a San Benito, "con una pertenencia esponsal como la han vivido los santos, al estilo de Rosa de Lima y Rafael Arnáiz, jóvenes patronos de la JMJ".

Además, les ha explicado que esta radicalidad se expresa en la misión confiada por Dios: desde la vida contemplativa que "acoge en sus claustros la Palabra de Dios en silencio elocuente y adora su belleza en la soledad por Él habitada", hasta los diversos caminos de vida apostólica, en cuyos surcos germina la semilla evangélica en la educación de niños y jóvenes, el cuidado de los enfermos y ancianos, el acompañamiento de las familias, el compromiso a favor de la vida, el testimonio de la verdad, el anuncio de la paz y la caridad, la labor misionera y la nueva evangelización.

El Pontífice ha enfatizado que este es "el testimonio de la santidad" a la que Dios les llama, siguiendo muy de cerca y sin condiciones a Jesucristo en la consagración, la comunión y la misión. "La Iglesia necesita de vuestra fidelidad joven arraigada y edificada en Cristo. Gracias por vuestro "sí" generoso, total y perpetuo a la llamada del Amado", ha dicho al tiempo que ha pedido a Dios recompense copiosamente la generosa contribución de la Vida Consagrada a la JMJ.

En un "marco tan evocador", como ha defendido Benedicto XVI al Monasterio de San Lorenzo del Escorial, ha destacado que si su célebre Biblioteca custodia importantes ediciones de la Sagrada Escritura y de Reglas monásticas de varias familias religiosas, la vida de fidelidad de las religiosas a la llamada recibida es también una "preciosa manera de guardar la Palabra del Señor" que resuena en sus formas de espiritualidad.

"Queremos ser santas"
Durante el acto, Belén González Herrera, una joven religiosa de las Siervas de María, se ha dirigido al Papa y le ha dado las "gracias", al tiempo que le ha avisado de que las que están allí reunidas quieren ser "santas", aunque saben que "el camino no es fácil". "Confiamos en Cristo, en la comunión de la Iglesia y en el magisterio de su Santidad, que nos estimula constantemente", ha asegurado.

Asimismo, esta sierva de María le ha dicho al Pontífice que las religiosas también le quieren ofrecer a la Iglesia y al Papa su oración, sacrificios y su entrega a Cristo, a quien, según ha afirmado, se han congregado "como esposas". Asimismo, le ha asegurado que puede contar con todas ellas para soportar la "pesada cruz que Cristo ha puesto sobre sus hombros". "No la lleva solo, cuente con nosotras", ha subrayado.

Por su parte, cardenal Antonio María Rouco Varela ha recordado al Papa que las religiosas allí convocadas han colaborado con "espléndida generosidad" en la organización de la JMJ y ha señalado que el servicio prestado ha sido "excelente e impagable". "Son lo mejor de la juventud de la Iglesia, de la sociedad y, por su puesto, de España", ha celebrado.

Todas las intervenciones de este encuentro en el patio de los Reyes de El Escorial han contado con los aplausos de las religiosas asistentes, que, en varias ocasiones, han gritado "Viva el Papa", mientras ondeaban banderas españolas, del Vaticano, así como de varios países.