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la pareja detenida ofreció gratis un brebaje de estramonio

“Yo también estuve de 'rave' en El Monasterio”

domingo 28 de agosto de 2011, 12:20h
La muerte de dos chicos y el ingreso hospitalario de otro, tras ingerir estramonio, alcohol y anfetaminas en una ‘rave’ celebrada a las afueras de Getafe, ha encendido las alarmas sobre el consumo de nuevas drogas entre los jóvenes.
“He conocido tantos patrones de consumo como personas, desde quien no consume nada hasta quien aprovecha la ocasión excepcional que supone una fiesta ‘rave’ para cometer todo tipo de excesos, ya sabes, el un día es un día". Lo dice Nacho, un treintañero madrileño que ha trabajado como Dj en muchas ‘raves’.

La palabra ‘raves’, que significa “delirio”, se refiere a fiestas ilegales en las que los asistentes pueden escuchar distintos tipos de música electrónica hasta el amanecer y consumir alcohol y otras sustancias. Este ex Dj confiesa que “los mejores sitios, por discretos, bonitos y cómodos, suelen ser recurrentes y están abandonados a las afueras de la ciudad, por lo que no es habitual tener acceso al dueño de la finca”. Por este motivo, la Coordinadora de Izquierda Unida Getafe, Silvia Uyarra, lleva ocho años reclamando que, tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid, “pongan en marcha los recursos necesarios para expropiar los terrenos” donde se celebran estas fiestas.

El origen de las ‘raves’ que se celebraban aquí -continúa Nacho- eran las de los alrededores de Londres. “Allí, te informaban del sitio a través de SMS o llamando a un número de teléfono unas horas antes del comienzo anunciado en flyers [pliegos publicitarios donde te informan del lugar, la fecha y las características de la fiesta]. Aquí, ha sido siempre el boca a boca, aunque los más osados hacían panfletos que podías encontrar en las tiendas de discos, salidas de discotecas, bares, etc.”

Por otra parte, “la logística no tiene mucho misterio -añade el Dj-. Un generador alquilado de obra, todos los altavoces y amplificadores que puedas conseguir (propios del colectivo, prestados o alquilados), una mesa y el equipo de mezclas, que normalmente lo pone alguno de los que va a pinchar.” A diferencia de las fiestas legales, aquí los organizadores no se lucran con el evento. En ocasiones se vende algo de bebida dentro pero, normalmente, es la gente quien trae sus cosas de fuera. De esta manera, no pueden controlar qué es lo que se está consumiendo.

La muerte de Pablo Echegoyen y Alberto del Olmo, ambos de 18 años, en la 'rave' clandestina celebrada el pasado sábado en Perales del Río (Getafe), ha consternado a la opinión pública. Un tercero, llamado Álvaro López, de 20 años, tuvo más suerte que sus dos amigos y está vivo. Un joven tuvo la lucidez de trasladarle al Hospital de Getafe, y allí permaneció ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos, aunque ya ha sido dado de alta.

Los resultados del análisis toxicológico de Álvaro reflejaron que había consumido grandes cantidades de alcohol, speed (llamada también anfetamina) y estramonio, una sustancia alucinógena conocida como la ‘hierba del diablo’. “Es una hierba vegetal que lleva sustancias como la atropina y la escopolamina (al igual que la belladona o los atramuces), compuestos que pueden producir el llamado síndrome anticolinérgico, explica Alberto Borobia, responsable de la Unidad de Toxicología Clínica del Hospital de La Paz.


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Este síndrome, añade Borobia, afecta a distintos niveles en el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico, pudiendo producir distintos síntomas en función de la dosis ingerida, incluso llegar a ser mortal. Se ha establecido que una dosis de 40 o 60 gramos puede ser letal en el adulto.

El consumidor de estramonio –explica el doctor- puede comenzar teniendo un cuadro de vidriasis (dilatación de las pupilas), sequedad de mucosa, retención de orina, illeo paralítico (parálisis del intestino) y derivar en confusión, desorientación, agitación, alucinaciones y taquicardia. Al mezclarlo con otras drogas o alcohol, pueden potenciarse aún más estos efectos.

En este sentido, el ex Dj Nacho apunta que “la música electrónica, por los efectos de la combinación con algunas sustancias, está asociada a drogas ilegales y menos conocidas. Es habitual –continúa- que quien las consume no tenga ni idea de las precauciones que se deben tomar con cada una de ellas, sus combinaciones y todo eso”. Por este motivo, EL IMPARCIAL informa a los organizadores de cualquier evento de que existe una agrupación llamada Energy Control con la que pueden contactar para que pongan un stand informativo en su fiesta, donde advierten sobre el uso de determinadas drogas, hacen pruebas de alcoholímetro e, incluso, analizan el contenido de las sustancias.

Algunos jóvenes asistentes a la ‘rave’ en la parcela que ellos llaman El Monasterio explican que un chico les ofreció la mezcla en una botella de plástico. La policía ha detenido a Iván M.G., de 23 años, y a su novia, Cristina V.L., de 19 años, como los presuntos distribuidores del estramonio. Éstos, que “sólo tenían la intención de abrir mercado”, podrían ser imputados por un delito contra la salud pública u homicidio involuntario.

Pero éstas no han sido las únicas muertes en una de estas fiestas a espaldas del monasterio de Las Carmelitas Descalzas de la localidad de Perales del Río. Hace cuatro años, una pareja murió al salir de una ‘rave’ en El Monasterio y estrellarse con el coche cuando se incorporaba a la M-301.

Para Nacho, el objetivo de estas fiestas es disfrutar de la música, la gente y el entorno único. “Las drogas, empezando por el alcohol, alteran la percepción y pueden potenciar ese sentimiento de empatía y comunión con todo eso, tanto en una ‘rave’ como en las fiestas de cualquier pueblo”, apunta el joven.

Mientras las familias de las víctimas lloran su pérdida y piden justicia, en Facebook ya han creado un grupo llamado “Yo también estuve de ‘rave’ en El Monasterio”. “Buenísima la de este finde!”, escribía en el muro uno de sus usuarios horas después de que fueran encontrados los cuerpos sin vida de Pablo y Alberto. Del mismo modo, otro, más preocupado porque se sigan celebrando las fiestas que por la muerte de estos chicos, dice: “Qué movida lo de los chavales... a lo mejor tenemos que decir adiós a las ‘raves’ en el místico y psicodélico monasterio...”.
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