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CONSUMO COMPULSIVO

La fiebre del cupón o la compra por capricho en Internet

sábado 03 de septiembre de 2011, 19:41h
Los portales de Internet que ofrecen cupones de descuento para un cada vez más amplio abanico de productos o actividades pueden terminar convirtiéndose en una adicción. Ofertas tentadoras a un solo click y con una caducidad temprana incitan a la compra impulsiva y difuminan la transición entre el capricho y la necesidad.
“Recupera la fibra capilar después de la exposición al sol, el cloro y el salitre del mar”. “Mesoterapia: reconquista tu figura después del verano”. “Escapada de fin de semana: aprovecha septiembre”. Volver al trabajo y abrir la bandeja de entrada del correo electrónico puede convertirse en una tarde comprimida de escaparates en oferta: desde pedicura hasta una batería de cocina.

Las páginas web que ofrecen cupones de descuento para productos y servicios de lo más variopinto continúan su carrera ascendente en España, afianzando una nueva pauta de consumo que por sus peculiaridades comerciales puede incitar a la compra compulsiva. Sites como Groupon, Privalia, Planeo o Groupalia, que facturan en nuestro país más de 600 millones de euros anuales, pueden suponer una interesante opción de compra pero también abrir la puerta al consumo indiscriminado, arropado por el argumento del “ofertón”.

“Engancharte a cosas por Internet es muy sencillo”, resume para EL IMPARCIAL el psicólogo experto en adicciones José Antonio Molina del Peral. Las web de descuentos manejan, según Molina, tres tipos de estímulos de marketing para inducir a la compra: la comodidad –tener la compra a un click del hogar, incluso sin buscarlo, directamente en el correo electrónico-, el descuento –con ofertas de hasta el 70 por ciento que mantienen gracias a la multiplicación masiva de clientes- y, sobre todo, la rapidez.

El recurso de la cuenta atrás, tan utilizado en cine para mantener al espectador en un estado de nerviosismo y sed de acción, parece haber encontrado en este tipo de páginas el aliado perfecto para facilitar la transacción. Como explica Molina, las ofertas tienen una caducidad tan inmediata –a veces de horas- que “el proceso de pensar si necesitas realmente lo que te ofrecen, si lo vas a utilizar o si, simplemente, lo quieres se elimina”. Esta rapidez del proceso de compra puede “generar inconvenientes en algunas personas”.

Cuando se convierte en un problema
Tolerancia, síndrome de abstinencia, daños colaterales y pérdida de control. Estas son las claves que determinan, desde una perspectiva psicológica, el padecimiento de una adicción. José Antonio Molina apunta que “hacer una compra compulsiva no significa ser compradores compulsivos, es decir, ser adictos a las compras”.

El psicólogo reconoce que “Internet es un vehículo muy potente y muy poderoso” lo que a veces “es positivo” pero “también puede ser muy negativo”. Para Molina, la facilidad de la compra online es un cebo para las personas que tengan una adicción diagnosticada y puede actuar como “caldo de cultivo perfecto” para quienes registren cierta carencia de autocontrol.

Buscar en Internet unas entradas para el teatro, perderse en el mar de cupones que ofrece la Red y apagar el ordenador habiendo comprado, además de las entradas, una cena en un restaurante, un tratamiento de peeling, un par de zapatos y una “escapada romántica” a los Pirineos –eso sí, todo con un 40 por ciento de descuento- puede ser un error cada vez más común pero no es un problema. La verdadera adicción viene de la mano de la repetición y el descontrol.

Molina expone las claves para determinar cuando el “capricho de un día” adquiere tintes de cuadro adictivo. “En primer lugar, la tolerancia que tenemos al consumo va creciendo progresivamente”, explica el psicólogo y especifica que “cada vez hay que comprar más para conseguir el mismo efecto de satisfacción”.

El síndrome de abstinencia, como en cualquier otra adicción, también aparece al hablar de compra compulsiva, así como las “consecuencias negativas” –por ejemplo, económicas- que no aplacan, sin embargo, el desarrollo de la conducta. “Y la pérdida de control”, termina el especialista, “no poder parar”.

Casi la mitad de los españoles compra en la Red
Según el último informe del Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información, Perfil Sociodemográfico de los Internautas 2010, más de un 40% de los internautas españoles realiza regularmente compras por Internet. Y el consumo va en aumento. En 2009, el gasto medio anual por persona fue de 749 euros, tal y como publica el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio en el Estudio sobre Comercio Electrónico B2C 2010.

En estas cifras, el peso de las páginas de cupones es considerable. Según la prestigiosa revista Forbes, la compra colectiva –una de las versiones del sistema de cupones, en la que cuantos más clientes, mayor es la rebaja- es el negocio virtual con más crecimiento de toda la historia de la Red. La fiebre del cupón está encandilando a los internautas y, al margen de los extremos adictivos, el consumo tiende a ser “irresponsable”.

Desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) aconsejan “no comprar por impulso”, meditar y “entrar en estas páginas para satisfacer una necesidad previa que tengamos y no para ojear chollos”. La OCU sugiere además “comparar entre distintas páginas” y seleccionar y acotar las inscripciones para no “recibir un sinfín de ofertas” que “aumentan la confusión”.
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