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DIRECTOR DE ELS JOGLARS

Albert Boadella: “Poesía es hacer con lo mínimo lo máximo”

domingo 18 de septiembre de 2011, 19:32h
Albert Boadella, director de Els Joglars, lleva cincuenta años en la compañía y para celebrarlo ha recuperado “El Nacional”. Esta obra supone una crítica a los enormes teatros y espectaculares puestas en escena que la compañía refleja en un decadente teatro de ópera y en las ideas de su antiguo conserje. EL IMPARCIAL ha hablado con Albert Boadella sobre la obra y sobre su dilatada carrera.
- Enhorabuena por sus cincuenta años como compañía independiente. ¿Cómo lo han conseguido?
Sin pensarlo a priori. Solo con una gran pasión por el oficio bien realizado y una constante necesidad de expresar con libertad aquello que pensamos y sentimos sobre nuestro entorno. Eso proporciona seguidores pero también muchos adversarios que son los que estimulan nuestras obras y demuestran su repercusión.

- En esta obra critican “a los parques temáticos musicales” en los que se han transformado los teatros. ¿No tiran piedras sobre su propio tejado?

Nosotros somos una modesta compañía artesanal con los medios que nos proporciona el público a través de la taquilla. Nada que ver con las lujosas estructuras operísticas de Europa que solo utilizan grandes cantidades de dinero público para un club especializado y que generalmente, por su posición social, podría pagar el valor real de la producción. Un agravio comparativo al resto de las artes escénicas.

- Usted es también director artístico de los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid. ¿Por qué no han representado en este centro?

En los Teatros del Canal figura una programación muy variada y con una absoluta libertad de expresión. Obviamente, los espectáculos de Joglars con su indiscutible carga crítica se han representado en estos teatros en anteriores temporadas. Si ahora representamos en la empresa privada es por la necesidad de hacer una larga temporada en Madrid, cosa que en el Canal no es posible para no hacer competencia desleal a la empresa privada.
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- ¿Qué diferencias hay entre El Nacional de 2011 y El Nacional de 1994?
La diferencia esencial es nuestra propia experiencia 18 años después. Eso ha generado cambios en la interpretación, en los pasajes musicales que han sido aumentados y en algunas cosas del propio contenido que el contexto actual ha variado. Sin embargo, esencialmente es la misma obra pero entonces parecía premonitoria y ahora es pura realidad.


- En 1993, la economía española sufrió uno de sus momentos más difíciles llegándose a superar la cifra actual de parados. En ese contexto nace El Nacional, una obra en la que los grandes teatros se han abandonado por la falta de subvenciones pública. ¿Camina la gestión actual de los teatros en esa dirección?

El teatro tendrá que espabilarse para encontrar nuevas formas de subsistencia al margen de las instituciones culturales. En un momento en el que se van disminuyendo las pensiones hay entender que la cultura subvencionada no es la prioridad. Creo que nuestro gremio tan aficionado a dar lecciones de solidaridad debería aceptar esta realidad por pura dignidad.

- ¿Dónde diría que hay más teatro, señor Boadella, en el escenario o en la vida real?

La realidad es la mejor inspiración del artista. No hay imaginación capaz de superarla pero el escenario sirve para hacer más viva esta realidad. Las escenas de la vida representadas son más emotivas y adquieren mayor complejidad. Otra cosa es que los humanos para protegerse del prójimo apliquen la estrategia de engañar haciendo comedia.

- ¿Cómo ha sido el dirigir a dos grandes cantantes de ópera como la soprano Begoña Alberri y el barítono Enrique Sánchez?

Uno de los motivos por los que no he querido nunca dirigir operas es por la falta de sentido de la actuación por parte de los cantantes. En este caso, es todo lo contrario, en el momento de interpretar, el público no distingue entre los cantantes y los actores de Joglars. Sin embargo, se trata de unas brillantes excepciones en el gremio.

En la obra, Don José, insiste en que las representaciones adolecían de una “falta de poesía”. ¿A qué se refiere exactamente?

Que hoy todo funciona contrariamente a la esencia de la poesía que es: Con lo mínimo lo máximo. Ahora, se busca sorprender al espectador a base de la exhibición de medios, la espectacularidad y el parque temático. La poesía es inducir al espectador grandes espacios en un metro cuadrado.



¿Tienen pensado representar en otras ciudades de España?, ¿Irán esta vez a Cataluña?

El Nacional se representará por toda España menos en Cataluña como viene sucediendo con los últimos espectáculos.

Don José, viejo acomodador del antiguo Teatro Nacional de Ópera, se propone representar el Rigoletto, obra que considera el símbolo del teatro. Para ello, se rodea de un grupo de indigentes que se convierten en actores a cambio de pernoctar en el abandonado edificio. Para llevar a cabo su delirio, Don José tendrá que enfrentarse a numerosos conflictos y su resistencia desembocará en un intenso desenlace acompañado por el canto y la música del Rigoletto de Verdi.

“El Nacional” se representa en el Nuevo Teatro Alcalá hasta el 11 de noviembre.




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