La selección española afronta las semifinales de la Copa Davis 2011 arropada por una afición que se enamorado del tenis. La evolución de este deporte en España ha estado marcada por la presencia de referentes -Rafa Nadal, Sergi Bruguera, Manolo Santana- a lo largo de su historia, pero en esta última década se ha multiplicado el número de jugadores nacionales que copan la élite del deporte de la raqueta. El Imparcial repasa los factores que han influido en el lanzamiento al estrellato del tenis patrio con algunos de sus protagonistas.
España descubrió temprano el tenis. El éxito de jugadores míticos en torneos individuales provocó la explosión de este deporte en nuestro país. Sin embargo, más allá de la figura de
Manolo Santana, Manuel Orantes o Andrés Gimeno, la presencia continuada de tenistas nacionales en la élite no se estableció hasta la década de los 90. La selección española disputó la final de
Copa Davis por primera vez en 1965. A pesar de repetir experiencia dos años más tarde, el combinado patrio no regresó a la lucha por la gloria hasta el 2000, edición en la que nuestros representantes añadieron la bandera rojigualda al palmarés del prestigioso torneo.
La profesionalización del tenis configuró el marco perfecto para el aumento de calidad de la cantera española. En los últimos años ha crecido de forma considerable el número de jugadores nacionales que alcanzan el éxito en un Grand Slam y que acceden a las primeras plazas de la ATP.
Sergi Brugera, Arancha Sánchez Vicario, Albert Costa, Alex Corretja, Carlos Moyá, Juan Carlos Ferrero, Conchita Martínez, David Ferrer y Rafa Nadal son algunos de los ilustres nombres del tenis español y mundial que han brillado en las pasadas décadas. Los tenistas se han ganado un hueco en el corazón de una masa social creciente. Pero,
¿qué elementos han propiciado el actual aumento de estrellas nacionales en el deporte de la raqueta?Para arrancar el análisis
El Imparcial ha reflexionado con el secretario general de la
Real Federación Española de Tenis, Antonio Jordá. El dirigente nos explica que uno de los factores que han influido en el rendimiento de los atletas nacionales es que
“se ha tejido una red de torneos en nuestro país que antes no había”. Jordá, que nos señala que los jugadores casi no reciben ayudas de federaciones o marcas “
salvo que resalte muy pronto”, destaca que la “
evolución y agrupación de los clubes” ha resultado fundamental para el tenis español.
El secretario general valora el trabajo hecho en la organización de competiciones de categorías infantiles para fomentar este deporte, al tiempo que hace hincapié en la importancia de la expansión de la práctica del tenis alcanzada a través de la proliferación de polideportivos municipales. Además, Jordá nos explica que el “
efecto Nadal ha sido muy importante para que las escuelas tengan cada vez más niños” y destaca que “
no hay que olvidar el tenis de ocio, que en España representa más del 90% de la licencias federativas”, reforzando el aumento de seguidores que este deporte ha experimentado en nuestro país.

Pero esas corrientes de aficionados provocadas por un éxito deportivo ya se experimentaron a comienzos de siglo. España tuvo que esperar hasta el año 2000 para levantar por primera vez la
Copa Davis. El número uno de aquel combinado y “culpable” de la renovación del amor por el deporte de la raqueta fue
Alex Corretja, que ha hablado con
El Imparcial sobre su experiencia y el crecimiento del tenis en nuestro país.
El actual entrenador de
Andy Murray -en el apartado de arcilla- nos argumenta que parte del éxito actual se basa en el trabajo de base ejecutado desde hace décadas: “
tenemos muchos torneos para la juventud, muy buenas escuelas y grandes entrenadores, preparadores físicos y médicos”. Alex, que nos destaca la dureza y sacrificio que conlleva dedicarse profesionalmente al tenis, asegura que “
el trabajo oscuro que se hace en los clubes ayuda a que el futuro de nuestro tenis sea saludable”
“
No recuerdo la última vez que España perdió una eliminatoria en casa”, sentencia. De este modo diagnostica
Corretja la razón por la que la venta de entradas de las semifinales de la Davis ha superado todas las expectativas. “
La Copa Davis se ha convertido en un clásico de nuestro deporte y a la gente le gusta ir a ver a equipos que casi siempre ganan”, asegura. El ex tenista nos explica que
“todo lo que se está consiguiendo en los últimos años es espectacular, inmejorable”, haciendo hincapié en la dificultad que conlleva mantener el nivel durante tanto tiempo -hace más de doce años que la selección española no pierde en territorio nacional-.
La figura de los clubes en la formación de los futuros tenistas ha adquirido un rol esencial. Como nos ha explicado el secretario general de la RFET, la multiplicación de escuelas y clubes ha resultado básica en el brillante presente de nuestro tenis.
El Imparcial ha consultado la situación de los clubes y las escuelas con dos referentes españoles: el
Club de Tenis Mallorca -en el que entrena
Rafa Nadal- y el
Club Polideportivo Ontillente -del que salió
Juan Carlos Ferrero-.

El
Mallorca Tenis Club Escuela Superior de Tenis se fundó en 1924, por lo que, amén de ser uno de los centros con mayor prestigio, es uno de los que gozan de una mayor tradición. Su presidente,
Tomás Salom, nos explica que “
todos los niños quieren ser como Nadal, pero no son conscientes del sacrificio que conlleva”. El mandatario reflexiona sobre el día a día de esas fábricas de talento: “
el alquiler de las pistas de tenis de tierra a precios populares no es muy rentable”. Preguntado sobre la financiación de los clubes nos indica que “
la mayoría de clubes se salvan gracias a actividades complementarias como el pádel o la natación”, amén de las cuotas de sus socios.
Salom, que cree que los niños consiguen casi todo “
sin demasiado esfuerzo”, nos relata que observa “
demasiados padres llevando los raqueteros de sus hijos”. Sobre la masiva respuesta del público al reclamo de la selección nacional, el presidente del club balear argumenta que “
no es fácil tener en tu ciudad a los mejores tenistas del mundo que solo puedes ver por la tele”.

En el
Club Polideportivo Ontillent se descubrió el talento de
Juan Carlos Ferrero, campeón de Roland Garros en 2003. Su director deportivo,
Manel Salvador Tugores, nos indica que “
en España se ha hecho un trabajo muy bueno en las escuelas, sobretodo en el Levante” -de donde salió, entre otros, el tenista ruso Marat Safin-. El profesor, que nos explica que “
ha aumentado la apuesta por las escuelas y hay más seguimiento de jugadores”, introduce una nueva variable en el análisis del boom del tenis en nuestro país: “
al principio, muchos padres apuntan al niño en al escuela porque lo ven en la televisión o en la publicidad”.
Tugores ejemplifica la evolución del tenis en nuestro país señalando a
El Imparcial que en la actualidad se trabajara con niños de cuatro años, “
cosa que antes era impensable”. Además, nos explica que “
antes solo se trabajaba el aspecto técnico y hoy se necesita tener un fisioterapeuta y un preparador físico”.
Por último,
El Imparcial ha charlado con el
Presidente del Comité de Veteranos de la RFET, Antonio Zapatero Gaviria. La masa social mayor de 35 años ligada al tenis crece cada año y ha adquirido un peso relevante en el deporte de la raqueta internacional. El dirigente nos comenta con orgullo que en el pasado Campeonato de España individual se registraron más de
500 jugadores. “
Es muy bonito ver como la gente sigue participando intensamente a pesar de ir cumpliendo años”, asegura. Zapatero, que nos indica que el 50% de las licencias emitidas en España pertenecen estos jugadores veteranos, nos señala que “
el tenis se presta a cuidar de sus veteranos organizando torneos acorde a la edad”. El mandatario federativo nos asegura que “
hay países que quieren copiar el modelo español de trabajo en las escuelas de los clubes y en las escuelas de las federaciones y para copiar cómo se fomenta la competición desde la edad juvenil”.
Así pues, el tenis se ha hecho un hueco en el corazón de los aficionados al deporte en nuestro país. El carácter especial de una actividad individual -que no genera la identificación de los juegos colectivos- no ha provocado un distanciamiento con respecto a la población. “
Una persona que juega a tenis correctamente se puede trasladar a cualquier ciudad del mundo, apuntarse a un club de tenis y en muy poco tiempo estará integrado en esa ciudad”, asegura Antonio Jordá. “
Los niños de la escuela no se quieren ir a casa cuando los padres vienen a buscarlos”, explica Tomás Salóm. “
Ver jugando al tenis a personas de 85 años es muy bonito”, según Antonio Zapatero. Este fin de semana, los focos brillarán para el deporte de la raqueta.
