El interés de la comunidad internacional especializada en patrimonio por denunciar la mala gestión de los lugares culturales y naturales de interés va en aumento. La organización privada World Monuments Found, entidad de prestigio internacional especializada en esta materia, acaba de publicar una lista que elabora cada dos años en la que pone en entredicho la preservación de estos lugares, entre los que figuran dos enclaves españoles: el Berrocal de Trujillo, en Cáceres, y el Barrio de Cabanyal, en Valencia. A estos se suman otros 65 sitios en 40 países o territorios.
A pesar de que la Unesco no considere como patrimonio en peligro ningún sitio cultural o natural en España, la organización privada norteamericana
World Monuments Fund, con 45 años de experiencia, ha fijado su atención en nuestro país al haber incluido el Berrocal de Trujillo, en Cáceres, y el barrio del Cabanyal, en Valencia, en su lista de lugares bajo vigilancia, en la que figuran otros 65 sitios repartidos por 40 países o territorios.
El
mapa del patrimonio en peligro que dibuja el WMF ha cambiado poco desde hace dos años, fecha en la que se publicó por última vez la lista. Estados Unidos la encabezó por entonces con nueve sitios vigilados y ahora lo vuelve a hacer con seis.
En Europa, destaca el caso de Reino Unido, que cuenta con cuatro lugares en la lista recién elaborada, uno menos que en 2010; año en el que el WMF sacó los colores a
España al incluir el centro histórico de Sevilla, las Vegas Alta y Baja del río Tajo a su paso por Toledo, Numancia, Ávila, el camino de Santiago de Compostela y el Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, en Barcelona.

Aspecto del Berrocal de Trujillo, en Cáceres
Este listado se publica desde hace
quince años con la intención de “llamar la atención internacional respecto del patrimonio cultural que se encuentra en
riesgo”, según explica la propia organización, que justifica la inclusión de estos elementos de valor histórico y natural por tratarse de sitios amenazados por “negligencia, vandalismo, conflictos o desastres”. Sin embargo, su intención no tiene que ver sólo con alertar de la falta de cuidado en la preservación y conservación en tanto que tender puentes para fomentar su puesta en valor y una planificación de futuro mediante la asesoría, la evaluación
in situ de entendidos e, incluso, la posibilidad de acceder a un fondo de un millón de dólares.
Pablo Longoria, director de proyectos de WMF España, explica a este periódico en qué consiste el proceso de selección: “Cada dos años hacemos un llamamiento mundial a todas aquellas personas, organizaciones o administraciones que quieran denunciar el estado de un monumento que consideren que tiene un problema o que está en peligro ya sea, por ejemplo, por asuntos urbanísticos o por ruinas. Después llevamos a cabo un primer filtro, en el que se valora la viabilidad de los proyectos para, por fin, pasar a manos de los expertos independientes, quienes toman la última decisión”.
Este año, España partía con siete solicitantes, de los que sólo han sido seleccionados dos. En el caso del
Berrocal de Trujillo, su incorporación se debe a la ampliación de un parque solar en la zona que comprende este espacio natural, situado a las afueras de la muralla que rodea la ciudad, que alberga pinturas rupestres que han sido datadas en el neolítico. Según WMF, “aunque la energía solar es una alternativa muy necesaria a los combustibles fósiles, las plantas solares no deben afectar al patrimonio cultural ni a la calidad de vida”.

Mapa de WMF en el que se distinguen los sitios bajo vigilancia
Sobre el
Cabanyal, el World Monuments Watch 2012 -el nombre de la lista en inglés- alerta de la “desatención” que padece el lugar y argumenta su inclusión por el riesgo de destrucción del tejido histórico y las edificaciones consideradas Bien de Interés Cultural (BIC), así como al estado de abandono del barrio que "amenaza con la desaparición de 795 edificios", entre los que se encuentra la lonja del pescado de la Marina Auxiliante.
Longoria comenta la importancia de que este barrio valenciano haya sido incluido ya que, por lo pronto, ha logrado “una llamada internacional sobre los
peligros que le acechan” que, según este experto, tienen que ver con una “feroz presión urbanística"; uno de los "males" más significativos del patrimonio cultural en España junto al hecho de que tanto "la preocupación como la despreocupación por esta riqueza siga siendo la misma", es decir, que permanece, a su entender, inmutable.
Prueba de ello son los casos de la construcción de la
Torre Pelli en Sevilla o el estado en el que se encuentra el acueducto de Segovia, ambos incluidos en las listas del WMF en 2010 y en 2006, respectivamente, y que pueden volver a ser puestos bajo vigilancia, según Longoria. Más después de haberse conocido la intención de la Unesco de examinar el impacto visual que tendrá la torre que comienza a elevarse ya en el sector sur de la isla de la Cartuja sobre la Catedral, el Real Alcázar y el Archivo de Indias para decidir si excluye a esta ciudad andaluza de su lista de Patrimonio Mundial.

Aspecto del barrio del Cabanyal, en Valencia
La amenaza es seria, como preocupante es el anuncio del Ayuntamiento de Segovia de que desconoce a dónde han ido a parar los 100.000 euros que la compañía American Express otorgó al WMF para invertirlos en un plan de gestión integral del
acueducto romano; incluido en su lista hace cinco años porque carecía de un plan de gestión integral, de recursos para hacer frente a la erosión de la piedra, así como por el aumento de las vibraciones y la contaminación de los automóviles.
Longoria se muestra en desacuerdo con esta versión al afirmar que parte de aquella cantidad de dinero “fue invertida en la celebración de unas jornadas técnicas de las que tiene constancia el Ayuntamiento porque fueron presididas por el alcalde”. A su entender, este Consistorio “sabe que ese dinero fue gastado”, al tiempo que confiesa que otra parte está pendiente aún de invertir en un plan acordado con la Junta de Castilla y León.
El futuro incierto del acueducto de Segovia se une, así, al de otros parajes naturales y lugares de interés en España azuzados hoy más que nunca por drásticos recortes y por la
escasa concienciación ciudadana denunciada por los expertos.