Los 150 modelos de alta costura y prèt-a-porter firmados por Yves Saint Laurent, y que pueden verse en la Fundación Mapfre hasta enero, son un canto a la elegancia y al buen gusto. Visitar esta exposición supone una oportunidad para encontrarse cara a cara con los vestidos icónicos de este diseñador francés, cuya polifacética visión de la feminidad lo encumbró a lo más alto de la moda, en donde aún sigue siendo un referente.
La
Fundacion Mapfre expone hasta el 8 de enero la primera retrospectiva en España de las creaciones del diseñador
Yves Saint Laurent, fallecido en 2008. Los
150 modelos de alta costura y
prèt-a-porter expuestos en esta muestra transportan a una pasarela ideada por un creador que fue considerado un maestro de la elegancia y un gran entendedor de los gustos de las mujeres, a quienes revolucionó el armario y el modo de concebir la moda.
La
elegancia no sólo rezuma por los pliegues de la ropa expuesta ni por los ricos tejidos que visten los maniquíes, sino también por el modo en que ha sido ideado el montaje, en ocasiones laberíntico, rico en contrastes entre luces y sombras, y colorista cuando ha de serlo.
Pero no sólo hay moda en esta
exposición. Los vestidos y esmóquines que tanta fama dieron a este diseñador comparten escena con
fotografías firmadas, entre otros, por Helmut Newton, en las que actrices y personalidades de la cultura posan con las creaciones de Saint Laurent. También hay vídeos salpicados por el recorrido que sirven para poner en contexto los diseños que se contemplan en la exposición, observarlos en movimiento y, de paso, compararlos.
Imprescindible resulta pararse ante la recreación del
estudio de YSL, nada recargado, lleno de bocetos, pruebas de color y un bote con cantidad de lápices en primer plano. Nada tiene que ver esta imagen con la inquietante sensación que deja adentrarse en la sala que tiene por nombre
Los fantasmas estéticos de Yves Saint Laurent, un habitáculo en penumbra donde la imaginación y las referencias estéticas -pintores, músicos o escritores- configuran el imaginario de sus creaciones.

Vestido colección de alta costura Trapecio (1958) -izq.- Abrigo corto de noche colección de alta costura (1971) -dcha.-
En el espacio
Belle de jour, Catherine Deneuve, la exposición rinde homenaje a la estrecha relación de amistad que unió a la actriz con el diseñador. Él dijo de ella que “siempre” le resultó “extraordinaria” y que era una mujer “con encanto y un corazón maravilloso”. La intérprete, por su parte, comentó de los vestidos de YSL que “una tendría que estar desnuda” al llevarlos puestos ya que, a su juicio, sólo así sería capaz de apreciar el trabajo de sastrería de sus creaciones.
La cantidad de
tejidos con los que trabajó durante su carrera, desde sus creaciones de 1958 para Dior a su última colección presentada en el Centro Pompidou en 2002, queda demostrada en esta exposición, en la que no faltan el terciopelo, la seda, el algodón, la franela o la piel, como tampoco blusas,
trench, gabardinas, trajes de chaqueta o conjuntos largos de noche, que tanto recuerdan a las alfombras rojas de los premios cinematográficos que se celebran en Hollywood.

Apreciar de cerca la calidad de estas creaciones es el gran atractivo de esta muestra, en la que el visitante cae en la cuenta de los entresijos de la moda y en cómo han influido figuras de la categoría de YSL reputados modistos que hoy en día desfilan, pero también en las firmas de bajo coste. El espacio
1971, la colección del escándalo, que significó para YSL un batacazo comercial, confirma esta idea, ya que su influencia fue indudable en la moda venidera.
Las tres últimas salas ponen un
punto y final sorprendente. Lo es por la oportunidad de contemplar juntas las creaciones de YSL inspiradas en sus viajes a India, China, África, España, Rusia y, sobre todo,
Marruecos, donde el diseñador descubrió las posibilidades del color. También por ver reunidos sus diseños influidos por el arte, entre los que destaca su icónico vestido homenaje a
Piet Mondrain, de la colección de alta costura otoño-invierno de 1965, o sus chaquetas cortas homenaje a
Van Gogh bordadas de lentejuelas y perlas que apabullan vistas de cerca.
El colofón lo pone la sala
El último baile / El esmoquin, que reúne
40 piezas que hacen de este diseñador un mago de la noche, así como un indudable maestro en crear tendencias, entre las que destacó el esmoquin, del que creó más de cien modelos distintos durante cuatro décadas.
Merece la pena visitar la planta baja de la muestra, en la que han sido instalados los dibujos que dan cuenta del
proceso de creación de sus diseños, desconocido para el que no es entendido en esta disciplina. En total, han sido expuestos 81 bocetos, a los que acompañan los llamados
toiles, prototipos en tela que servían para dar forma a las creaciones finales, así como los moldes y patrones de sombreros, de los que YSL era un apasionado.
Información sobre la exposición:Lugar: Fundación Mapfre Sala de exposiciones Recoletos
Fecha: del 6 de octubre al 8 de enero
Horario: Lunes, de 14:00 a 20:00 / Martes a sábado: de 10:00 a 20:00 / Domingos y festivos: de 11:00 a 19:00
Visitas guiadas: Martes, de 12:00 a 19:00
Entrada gratuita