Fueron menos de una treintena, en total
27 entre los más de 500 diputados y senadores que se sentaron para preparar las costuras de un país roto. Las mujeres que asistieron al parto de la actual democracia española, en el verano del 77, no representan más de un cinco por ciento de las firmas que cierran, con orgullo, el texto constitucional que sigue rigiendo nuestro país. Fueron pocas. Pero fueron. Y, sin embargo, “era algo totalmente inédito y desconocido”. Así lo reconoce
Oliva Acosta en una entrevista con
EL IMPARCIAL horas antes del debut de su documental
Las Constituyentes en el Festival de Cine Europeo de Sevilla, que se proyecta este sábado.
La cinta, según señala la cineasta, sigue “el rastro de estas mujeres, que se ha perdido porque son hijas de una situación histórica en la que la mujer no han tenido suficiente presencia social y política”. Una presencia que “
aún no se ha conseguido del todo”. Por eso
Las Constituyentes no se limita a rescatar 27 historias del pasado, sino que las coloca cara a cara con el presente y las hace dialogar con él. Los testimonios de 14 de aquellas pioneras de la política –cinco no han participado y las otras ocho han fallecido- se entrelazan con la secuencia que bombea el corazón del metraje: un encuentro sincero y coloquial entre algunas de las mujeres que hicieron historia entonces y las que están llamadas, desde los partidos políticos, a lidiar con el ahora.

“Después de años trabajando codo con codo con mis compañeros de partido, primero en la clandestinidad y luego legalmente, sentía necesaria la lucha por reivindicar un papel para las mujeres en la nueva situación política”.
Ana María Ruiz-Tagle cuenta a este periódico cómo, después de muchos debates, consiguió entrar en el quinto puesto de la lista electoral del
Partido Socialista en Sevilla –en el que militaba desde mediados de los sesenta- para las elecciones de 1977, las primeras tras la dictadura. “Tengo la sospecha de que el partido pensaba que el número cinco no iba salir”, confiesa Ruiz-Tagle, pese a que por aquel entonces ocupaba un cargo relevante en el PSOE: la Secretaría General de Sevilla. “Finalmente, salí diputada”.
El camino de cada una de las 14 constituyentes cuyas historias nutren el documental de Oliva Acosa no difiere mucho del de Ruiz-Tagle. Con más deseo que expectativas reales, ocuparon su asiento en un hemiciclo que olía, sin serlo, a nuevo. La ex diputada socialista asienta ese primer día en el Congreso en dos palabras:
responsabilidad y emoción. “Teníamos todo el peso de la Historia de España en nuestras manos, debíamos repensar un estado con la emoción de ver bajo un mismo techo tanto a aquellos que cargaban con todo el sufrimiento que le había causado la dictadura, como a los que habían estado al servicio del sistema”.
Sesión amistosa en el SenadoCarmen Alborch (PSOE),
Carmen Quintanilla (PP),
Sara Dueñas (PP),
Inés Sabanés (IU),
Montserrat Surroca (CiU) o
Bibiana Aído (PSOE) son algunas de las políticas en activo que participan en Las Constituyentes, en una secuencia rodada en el Senado con cuatro de las pioneras. El coloquio con sus “madrinas profesionales” –“una conversación sin moderador, pautas ni cortes, de más de dos horas de duración”, según explica la directora- muestra una faceta poco habitual de las dirigentes: entendimiento, naturalidad y puntos comunes de pensamiento.
“Cuando planteamos esta secuencia tenía un poco de miedo, porque no estaba preparada, sólo les dije que tenían que hablar de la participación política de la mujer en España; pero mostraron una gran complicidad y una gran unanimidad en los temas relativos a su identidad como mujeres y cómo realizan su trabajo en base a esa identidad”, explica Acosta.
Con el asentimiento de todas las demás, las pioneras y las de hoy, Ana María Ruiz-Tagle expone la conclusión del debate en el documental con la misma frase que repite en la entrevista concedida a este periódico: “El certificado del patriarcado aún no se ha expedido”. Ruiz-Tagle asegura que
el Derecho la hizo feminista. En sus años de universidad los libros la contaban que por su condición de mujer ella no era “sujeto de derecho, sino objeto del mismo”.
Desde entonces, ha trabajado por conseguir la paridad “como un derecho fundamental no negociable, sino exigible” como solución a un “
déficit democrático”, a través de su participación en diversas organizaciones, fundamentalmente
Amnistía Internacional. “Obviamente no estamos como en 1977, pero tampoco es normal que en pleno siglo XXI, con una democracia de más de 30 años, estemos aún planteándonos el reconocimiento de este derecho”, afirma Ruiz-Tagle, quien dice preferir no mirar a los “logros del pasado”, sino hacia “lo que aún se necesita conseguir en el futuro”.

La charla rodada en el documental reafirma el planteamiento de Ruiz-Tagle. Las políticas actuales opinan que, a pesar de ocupar cada vez mejores posiciones profesionales, las mujeres “
no pintan nada en las estructuras de los partidos”. No son muy diferentes los argumentos que esgrimen las mujeres de pasado y presente para justificar ciertas reticencias o miedos a desarrollar una carrera política: tener hijos, cuidar de la casa, convivir en pareja…
“Queda mucho por hacer”“Las mujeres no queremos renunciar a todas esas cosas por ejercer nuestro trabajo”, afirma la directora del documental cuyo sector profesional también adolece de poca representación femenina. “El
80 por ciento de los contenidos audiovisuales que se producen en España están cocinados por hombres; estamos viendo un mundo contado casi exclusivamente por hombres”, señala. “No tenemos por qué renunciar, sino que es la sociedad la que tiene que adaptarse a nuestras necesidades, porque son las necesidades de
más de la mitad de la población”.
Acosta alude a aquel sentimiento de unión que experimentaron las primeras 27 mujeres diputadas y senadoras de la democracia española moderna, que pareció colarse a través del tiempo y llegar a la sala del Senado en la que se rodó el corazón de
Las Constituyentes. “Independientemente de la edad que tengan y el partido político al que pertenezcan, todas comparten esa opinión de que queda muchísimo por hacer, de que estamos más en la
percepción de la igualdad que en la igualdad real y efectiva”.
Las Constituyentes se ha convertido en el proyecto más ambicioso de
Olivavá Producciones, la productora que dirige Acosta junto a otros dos socios. El germen del documental fue un cortometraje que la directora creó para un acto conmemorativo de la Constitución de 1812. La gran acogida de los doce minutos que aquellas pioneras de la política contemporánea regalaron a la cámara empujó a la directora a ir a por el largo.

Tras un gran trabajo de documentación, entrevistas y hasta de persuasión –“algunas están
muy desencantadas con la situación actual y les costaba rememorar aquella época”, aclara la directora-, la cinta ha recogido el testigo de un momento histórico que perdió a las mujeres en el camino. El metraje es conducido por los diálogos y los testimonios, por algunas imágenes de archivo y los silencios que a veces exige la memoria, sin que la batuta de Oliva Acosta se materialice en recursos fílmicos como la tan recurrente en el documental voz en off. “El protagonismo es el suyo, el que no han tenido en todos estos años”, indica la directora.
Las Constituyentes competirá por el
Giraldillo de Oro al Mejor Documental en el
Festival de Cine Europeo de Sevilla.