Los hallazgos y las investigaciones relacionadas con los neandertales no dejan de sucederse. La publicación en España de “Breve historia de los neandertales”, a cargo de Fernando Diez Martín, confirma el interés de la comunidad científica por dilucidar cómo vivieron y se comportaron los antepasados del Homo sapiens. En sus páginas, Diez Martín desvela qué aspecto tuvieron estos seres, qué comían o cómo se vestían, entre otras muchas curiosidades y consideraciones científicas.
El aspecto achatado y prominente del cráneo de los
neandertales, especie del Paleolítico Medio, hacía que sus cabezas se parecieran más a un balón de rugby que a uno de fútbol. Así lo describe Fernando Diez Martín, profesor de Prehistoria de la Universidad de Valladolid, en el libro
Breve historia de los neandertales (Nowtilus), una publicación de tipo divulgativo que se suma a las investigaciones sobre estos individuos, cuyos enigmas mantienen aún intrigada a la comunidad científica.
El estudio de sus rasgos morfológicos hizo que durante años fueran descritos como seres brutales, salvajes o simiescos. Hoy, Diez Martín sostiene que es posible describir su físico "gracias a las evidencias de huesos fosilizados de una cuarentena de esqueletos relativamente completos”. Este experto los describe en su libro como seres que “no eran altos para los estándares actuales, ya que los hombres medían entre
1,64 y 1,68 cm, y las mujeres, entre 1,52 y 1,58 cm”. Con un peso medio de
80 kilos, detalla que bien podrían haberse parecido a lo que hoy identificamos con un culturista, sobre todo por el hecho de que una de las características más llamativas de su aspecto tiene que ver con la rotundidad de su cuerpo, "de gran cuello, pesados hombros, voluminosas caderas, tronco grande y con una forma cilíndrica gracias a una curvatura de sus costillas”.
Diez Martín explica a este periódico que "tuvieron una
magnífica capacidad para adaptarse , así como para sobrevivir a la Edad del Hielo sometidos a condiciones muy complejas”, a lo que añade que uno de los aspectos que más le fascina sobre esta especie es “el trasfondo sociológico del impacto que han causado en nosotros”.

El
rostro es otra de las partes del cuerpo de estos individuos que más interés ha despertado en la comunidad científica. Pese a que no disponían de las mismas cualidades intelectuales que el
Homo sapiens, tenían una capacidad encefálica de hasta un 20 por ciento de media mayor que la de los humanos. Así describe Diez Martín el aspecto de su cara: “La particular proyección de la parte media del rostro hacia adelante les confería un
perfil apuntado, en forma de hocico”. Como curiosidad, cabe destacar la función de su ancha y grande nariz que, según explica este experto en su libro, se ha creído que pudo servir para “dar más recorrido al aire helador y seco, calentándolo y humedeciéndolo, a modo de radiador antes de que llegase a sus pulmones y a su cerebro”.
La reconstrucción del ADN neandertal ha marcado un antes y un después en el estudio de esta especie al haber podido determinar que eran de
tez pálida y que no fueron más peludos que los humanos. Pero hay más. “El gen FOXP2, relacionado con las funciones del habla, ha indicado la presencia del lenguaje, y otro demuestra su intolerancia a la lactosa, que no tomaban leche después de superar la edad infantil”, detalla Diez Martín en el volumen que acaba de publicar.
Una dieta rica en proteínasEn 2010, se logró descifrar el primer
borrador del genoma neandertal; una investigación de la que se dedujo que “hasta un 4 por ciento del genoma de los humanos modernos que habitan en Europa y Asia deriva de los neandertales”, tal y como recuerda Diez Martín, quien sostiene que el campo de estudio que compete a la Prehistoria y a la Paleoantropología se encuentra “en un constante proceso de perfeccionamiento, de mejora de las técnicas y de las formas de acercamiento al registro fósil y arqueológico”. Avances que, sin embargo, se topan con la “relativa pobreza” de los restos que han llegado hasta nosotros, lo que “deja aún muchas incógnitas abiertas”, afirma. Es el caso del
lenguaje, del interés artístico y del
desarrollo cognitivo, capacidades sobre las que “aún queda un gran trecho por explorar”, dice a este periódico Diez Martín, al tiempo que añade que estas cuestiones “se encuentran hoy por hoy en el centro del huracán de los debates y de las discusiones de los especialistas”.
Un estudio fechado el año pasado y firmado por el CSIC reveló que la mujer neandertal abandonaba en la adolescencia el núcleo familiar para integrarse en otra comunidad, creando una red de intercambio que ayudaba a garantizar la diversidad de genes. Diez Martín cuenta que su vida reproductiva “estuvo lejos de superar los veinte años”, a lo que añade que se quedaban embarazadas “no más de cinco veces en toda su vida” ya que, como ocurre con los humanos, “habrían disfrutado de una
atracción sexual permanente” e, incluso, plantea la posibilidad de que pudieran darse “las mismas situaciones de infidelidad y conflicto sexual” que las nuestras, dado que es "muy probable” que existieran parejas sexuales relativamente estables.

Pese a que su vida era nómada, buscaron lugares en los que hubiera los recursos necesarios para sobrevivir. Se sabe que eran
omnívoros y que, según cuenta Diez Martín, sufrieron intoxicaciones alimenticias, así como enfermedades derivadas del consumo de ciertos órganos de animales. Cita, por ejemplo,
dolorosas molestias dentales como la gingivitis, las inflamaciones de encías o las perforaciones, pero no así, curiosamente, las caries.
Estas dolencias no les impidieron alimentarse, sobre todo, de carne, aunque también figuró en su dieta el pescado, la verdura, la fruta e, incluso, el marisco, tal y como desveló una investigación llevada a cabo en España sobre los hábitos de neandertales ibéricos de hace 150.000 años. En total, Diez Martín puntualiza que la energía que necesitaban al día para funcionar rondaba las “cuatro y seis mil kilocalorías en los hombres adultos, y entre tres y cinco mil, en las mujeres”. Para sobrevivir cazaron, pero también carroñaron. Este experto va más allá y se suma a la corriente de especialistas que habla, incluso, de
“prácticas caníbales”.
El enigma de su extinciónSe cree que morían en torno a los 40 años, aunque las mujeres lo hacía diez años antes, pese a que “eran igual de fornidas que los hombres y disponían de una musculatura poderosa”. Se tiene también constancia de que la mortalidad infantil fue muy elevada. Es más. Según Diez Martin, “un 40 por ciento de las nuevas vidas no alcanzaba la edad reproductiva”.
Pero lo que mantiene intrigada a la comunidad científica no son los detalles sobre cómo morían o cómo eran enterrados, sino las causas de su
extinción. Diez Martín considera que, pese a los esfuerzos llevados a cabo hasta ahora, “este hecho sigue constituyendo uno de los capítulos más oscuros e inquietantes de esta especie”, ya que los expertos no han logrado responder a cómo fue posible que “la especie neandertal, capaz de sobrevivir y superar las trabas impuestas por la Europa glacial, comenzara a languidecer justo en el momento en el que tuvo lugar la llegada del
Homo sapiens a su territorio”.
Dilucidar esta y otras cuestiones dependerá del modo en el que se aplique la ciencia al estudio de los restos de estos individuos. Diez Martín comenta que “los años venideros supondrán un
cambio revolucionario en la forma de acercarnos al pasado prehistórico”, algo que ya está ocurriendo, sobre todo gracias al desarrollo de la biología molecular. “Las cada vez más depuradas técnicas de recogida y estudio del
ADN mitocondrial y nuclear de los restos fósiles van a permitir obtener un retrato más vívido de esta especie”, detalla este especialista para quien, pese que las nuevas teorías que vayan surgiendo “puedan impactar, desubicar o, incluso, incomodar a la ciencia oficial", lo importante de ellas es que "representan el motor imprescindible para el avance de nuestros conocimientos”.