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Reseña

Louise Erdrich: Filtro de amor

domingo 27 de noviembre de 2011, 18:34h
Louise Erdrich: Filtro de amor. Traducción de Susana de la Higuera Glynne-Jones y Carlos Peralta. Siruela, 2011. 393 páginas. 21,95 €
Tengo que decir que no conocía la obra de Louise Erdrich y es cierto que la información que proporciona Internet sobre la biografía de la autora es escueta y algo dramática (con el suicidio de su marido, el escritor Michael Dorris en 1997 y el entresijo de acusaciones familiares). La novela (título original: Love Medicine) se publicó en Estados Unidos es 1984, ganando el Premio Nacional del Círculo de Críticos del país. Erdrich es de origen chippewa y a la historia de los indios nativos americanos ha dedicado su escritura, incluida esta novela, en donde se narra la historia de dos familias indias confinadas en la reserva de Ojibwe de Dakota del norte desde 1930 hasta hoy.

Al principio, al estilo García Márquez, contamos con un árbol genealógico que ayuda a seguir la trayectoria de los miembros de las familias Kaspaw y Lamartine. El relato salta de un personaje a otro entre quienes los lazos familiares no están demasiado claros. Son personajes marcados por la dificultad, el desempleo, el alcohol, las deudas, el juego, la guerra… que intentan sobreponerse y que parecen querer interrelacionarse pero no queda claro la conexión (de pensamiento) entre ellos. El punto de partida es bueno y, en principio, los personajes parecen lo bastante complejos como para interesar al lector: la forma de vida de los indios americanos en su soledad de las reservas, las dificultades de interrelación con el exterior, las parejas que se hacen y deshacen, los vínculos familiares, la amistad…. En definitiva, la narración de una saga familiar en un contexto desconocido para mí. Sin embargo, y a pesar de todos los elementos descritos, a las pocas páginas, comencé a perderme en el relato a medida que los personajes crecían y se interrelacionaban y se acercaban a un tiempo más inmediato, más reconocible para el lector.

Es inevitable que ante la lectura de determinados textos nos sintamos cómodos enseguida y esto no sucedió con la novela de Louise Erdrich. Me faltaba el interés para leer el siguiente capítulo, la presentación de un nuevo personaje al que tendría que ubicar cronológica y familiarmente, al tiempo que abordar un nuevo punto de vista del narrador. No creo que la técnica usada por la autora de salto en el tiempo, mediante relato corto, sea un problema para la comprensión de la novela. Pero considero que para abarcar setenta años de narración (1930-2000) no se ha conseguido interrelacionar la historia y la descripción de los personajes de forma que el lector obtenga una comprensión clara del texto.

Por Mayte Ortega




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