www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

A la espera del Presidente

jueves 15 de diciembre de 2011, 21:47h
Esta semana hemos sumado dos nuevos Presidentes, el del Congreso de los Diputados y el del Senado. La próxima, aunque en este caso no hay secreto alguno (la única duda es el número de votos favorables), tendremos un nuevo Presidente, esta vez el del Gobierno, que es, en realidad el Superpresidente.

Es verdad que España está llena de Presidentes: los diecisiete de las Comunidades Autónomas, los dos de las Ciudades Autónomas, los de los órganos constitucionales y los de relevancia constitucional, los de los Consejos, los de los Tribunales y y tantísimos otros. Hay una hiperinflación de Presidentes y eso sin contar los de ámbito privado, concidición que en muchos casos colma aspiraciones y veleidades personales de los que acceden sacando pecho al sillón de las comunidades de propietarios.

Desde hace años circula por Madrid la anécdota de alguien, ciertamente engolado, que cuando el interlocutor se dirige a él por su nombre la replicaba enfáticamente: “Por favor, llámame Presidente”. Y lo era sólo de uno de los mil doscientos partidos inscritos en el Ministerio del Interior.

El ataque de presidencialitis es habitual, de forma que los nominados para tan alto destino dejan de responder según les llama el libro de familia para convertirse en “Presidente”, “Presidente, dime”, “Presidente, debes (mejor, puedes) tener en cuenta”, etc. … El personaje se transforma de tal manera que cuando habla emplea el impersonal: “El Presidente opina” o “Este Presidente piensa”. La mutación va operándose poco a poco, sin apenas darse cuenta la tupida red que les rodea les secuestra de hecho. ¡Bueno y además la condición de Presidente, como la de Embajador, es vitalicia!.

El nuevo Presidente del Gobierno –que es el de verdad- Mariano Rajoy transmite que es poco propicio a peloteos y halagos por cuanto se gobierna a sí mismo por el sentido común. Por más que intenten doblegarle a base de inclinaciones de cabeza y peloteo, dicen los que le conocen que se mantendrá donde siempre estuvo. La vuelta a la normalidad será, sin duda, un signo de los nuevos tiempos.

Y que nadie intente sonsacarle un nombre de su Gabinete. Las elucubraciones y quinielas son lo más divertido de la política; la futurología es apasionante, el día a día es gris y aburrido. Y a todos nos apasiona cruzar apuestas de nombres de ganador y colocado. Alguno acertará, claro, cuando se dan hasta diez nombres para un Ministerio. Sólo hay un puesto adjudicado. El resto de las casillas de este juego de la oca está en blanco. Aunque Mariano Rajoy contará con alguno de los miembros de los Gobiernos de Aznar la mayoría serán de su círculo más próximo y de más confianza. Contará con personas experimentadas y no hará experimentos. Tendrá en cuenta, aunque sin precisión matemática, equilibrios territoriales y de sexo. Y también incorporará a algún independiente de prestigio.

Así, con generalidades, es más fácil acertar.

Enrique Arnaldo

Catedrático y Abogado

ENRIQUE ARNALDO es Catedrático de Derecho Constitucional y Abogado. Ha sido Vocal del Consejo General del Poder Judicial

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (4)    No(0)

+
0 comentarios