Los objetos, las palabras y los sonidos cotidianos como fuente de inspiración de la obra artística constituyen el fundamento de la trayectoria de
Martin Creed (Wakefield, 1968), creador de pinturas murales, esculturas, instalaciones, vídeos o dibujos, ante todo, desconcertantes. Así se percibe en la exposición
Things/Cosas, en la
Sala Alcalá 31 de Madrid, donde ha sido reunida una selección de algunas de sus obras más destacadas con idea de repasar veinte años de trabajo de este artista minimalista quien, en 2008, hizo correr a atletas en la galería de un museo como creación artística y quien, en 2010, ideó un ascensor musical con melodías que variaban según su progresión.
En 2001, ganó el
Premio Turner de arte contemporáneo gracias a una obra que consistía en una habitación vacía y una serie de luces que se apagaban y se encendían cada cinco segundos y que se tituló
La luces apagándose y encendiéndose. La aparente simpleza de la propuesta de Creed convenció, sin embargo, al jurado del galardón y confirmó el interés del artista por la búsqueda de la naturaleza básica a través de la cotidianidad de objetos como hojas de papel, una puerta o unos clavos.

Work No. 251, 2000. Things. Neón azul. Colección Bergé, Madrid
En esta exposición, recibe al visitante su trabajo
Work No. 158, una
folio enmarcado en la que es posible leer la frase “something on the left, just as you come in, not too high or low”. Nada más y nada menos. Es el principio de un recorrido desconcertante, pero cargado de sorpresas. Continúa con un cubo de madera contrachapada de grandes dimensiones y un vídeo de cuatro minutos –la mayor parte en blanco-, para seguir con una emulsión de grandes dimensiones sobre la pared a base de líneas verdes de 25 centímetros y
Work No. 91, quizá la obra más irrisoria del artista, consistente en una masilla azul adhesiva de no más de tres centímetros pegada en una pared blanca de grandes dimensiones, es decir, un despropósito.
Paraliza contemplar una puerta abriéndose y cerrándose, sobre todo por el hecho de que la
cartela explicativa de la obra se encuentra tan alejada que, de estar despistado, el visitante puede llegar a pensar que está estropeada sin caer en la cuenta de que se trata de una de las piezas expuestas. Es una sensación que se mantiene durante toda la visita, de ahí que se haga más que necesario buscar dichas cartelas para asegurarse de que lo que está viendo es un trabajo artístico.

Work No. 11, 1989. Dos objetos. Latón, latón cromado © Hauser & Wirth
Work No. 701, siete clavos de diferentes tamaños en la pared, sí resulta interesante, así como
Work No. 1135, aunque sólo sea por el hecho de tratarse de un
acrílico sobre lienzo, un detalle que acerca al artista a la disciplina de la pintura, algo tradicional entre tanta
contemporaneidad. No lo hace, sin embargo,
Work No. 88, una hoja de papel A4 hecha una bola dentro de una urna, pese a tratarse de una de sus piezas más conocidas. Tampoco
Work No. 183, una hoja de papel rasgada también metida en una urna, ni
Work No. 11, dos objetos de latón y latón recubierto de cobre.
Cierra la
exposición otras dos emulsiones sobre pared, una a base de rayas diagonales azules y otra consistente en cruces rojas que se dirigen hacia el suelo de mayor a menor tamaño. Como colofón, el visitante se topa con
Things, un
neón azul en la que se puede leer precisamente eso: Things. Lo dicho, ocurrencias de un artista ¿sencillo?.
Información sobre la exposición:Lugar: Sala Alcalá 31, Madrid.
Fecha: hasta el 26 de febrero.
Horario: de martes a sábado de 11:00 a 20:30 / domingos y festivos de 11:00 a 14:00 / lunes cerrado.
Entrada gratuita.