¿Qué le ha parecido la herramienta Multimedia de Espacios Naturales Recuperados, que permite a cualquier usuario de Internet ver de cerca las recuperaciones del Patrimonio Natural que se realizan desde la Fundación Banco Santander? La herramienta me parece especialmente oportuna por el momento en el que estamos, en el que se puede acceder a un cúmulo de información a través del ordenador o un teléfono móvil. Aún así, a pesar de que está fuera de toda duda que tiene esa capacidad, hay que considerarla no completa. De la misma forma que no podemos completar los procesos naturales, sino que lo que tenemos que hacer es dejar que la naturaleza los complete, tampoco podemos considerar algo completo a través de abstracciones o de virtualidades. Los humanos osamos destruir muy bien la naturaleza y, en cambio, somos muy poco restauradores. El contrapeso de las acciones de recuperación natural es mínimo por mucho que a veces tengamos la suerte de tener un instrumento potente económicamente como la Fundación Banco Santander, o de ministerios como el de Medio Ambiente. Es decir, lo que se pone encima del tapete para que la vida continúe es un porcentaje ridículo, por tanto, esta herramienta tiene un valor de una enorme representatividad pero también hay que ser consciente de que la aportación es mínima. Por cada cosa que se restaura se destruyen muchas más. Aún así, si quiero destacar algo muy positivo de esta iniciativa y es que junto a la Fundación colaboran diversas ONG's y gobiernos autonómicos, lo que aporta un factor cohesionante desde el punto de vista social. La protección del patrimonio natural es algo común a todos porque, además de estar imbrincados los intereses de los conservacionistas o ambientalistas, también lo están los de los paseantes, los turistas, la gente de a pie... es decir, muchos sectores se dan la mano y esta acción así lo demuestra.
¿Qué le parece que grandes empresas se lancen a la protección del medio ambiente como parte de la Responsabilidad Social Corporativa? Es un aperitivo. Tiene una parte de mejorar la imagen de la empresa, es indudable, pero de la misma forma que buenas intenciones pueden ser devastadoras, a veces un pequeño desliz oportunista puede tener buenas consecuencias. Por supuesto la verdadera Responsabilidad Social Corporativa es entender qué es la sostenibilidad. La mayor parte de nuestro modelo social, energético económico es manifiestamente insostenible y acciones como la del Banco Santander son como una piedrita que cae en el agua y que no ha hecho más que rozarla; aún tiene que producir hondas que lleguen a todas partes. Con todo, si no tuviéramos un conato las cosas estarían infinitamente peor. El pensamiento ecológico es un caballo de Troya, está dentro, no han salido los guerreros y no han conquistado la ciudad, pero ahí está.
Si el patrimonio natural contabilizara en el PIB, ¿seríamos un país rico?Es absolutamente incalculable. La Comunidad Económica Europea, incluso los países más reaccionarios, conservadores y antiecológicos –como Alemania o Reino Unido- han encargado un cálculo del valor de la Naturaleza. Varios economistas han estudiado el valor del bosque, en concreto, cinco de los servicios que prestan los árboles (cuando el listado de los científicos va por 3.000). El resultado es que cada hectárea de bosque de tipo medio europeo tiene un valor de 525 euros por año, por lo que todo el bosque español, por esos cinco conceptos que son una mínima representación de lo que hace el bosque, serían 50.000 millones de euros, ¡podríamos liquidar la deuda con esto! La Naturaleza tiene, por tanto, un valor incalculable e introducir en el PIB la riqueza natural, aunque fuera sólo de manera simbólicasería, sería tal cambio que saltarían por los aires todas las reglas del juego de la economía.
El ambientalismo, ¿debería ocupar un lugar en la economía, en la política o en la sociedad?Lo que realmente ayudaría a conservar la Naturaleza es que fuéramos un poco más inteligentes y en paralelo un poquito más sensibles. Aquí estamos jugando todos al escondite y, sobre todo, con nosotros mismos. Es tan fácil de entender como que si yo tengo algo que considerado sentimentalmente como valioso es casi imposible destruirlo.
Pero no hay esa conciencia…Evidentemente, ahí está el abismo que hay entre los ambientalistas y cualquiera que tenga responsabilidades económicas o empresariales. A veces nos miran como sifueramos extraterrestres caídos del más allá…
¿Cómo es ser ambientalista en España, un país en el que la protección de la naturaleza no es una prioridad ni para los políticos ni para los ciudadanos?Es muy duro, durísimo. Aunque parezca una suerte de batallita, yo he tenido la oportunidad de tener relaciones con otros países, incluso en algunos aspectos se me conoce más fuera que dentro, y te puedo decir que si yo nazco inglés ahora sería
sir. Con mi currículo en Inglaterra estaría todos los días en la tele y aquí, a pesar de llevar cuarenta años en la profesión, te tienes que pegar todos los días porque salga un artículito.
Usted ha trabajo en campos muy diferentes del ecologismo por las más variadas regiones de España. Con su experiencia, ¿cuál diría que es el problema común a todo ello?Este país tiene un problema básico y es que es que es una sociedad nueva rica. Hay una postura psicológica común que desprecia la naturaleza, al ambiente rural y al entorno…Como he dicho antes, uno no se puede cargar lo que ama, en cambio, lo que no amo, sí me lo cargo. El primer problema es que se ha consolidado la postura psicológica de que vale cargarse el entorno. En uno de mis
twits lo puse hace poco: tenemos que pasar del todo vale a que valga el todo. Entre estas dos posturas hay una distancia sideral y lo más grave que pasa en un mundo como el nuestro es que la agresión está justificada.
Y el modelo energético, ¿no le parece un gran problema en nuestro país?Es lo inmediatamente posterior. El modelo energético español es un desastre, igual que el modelo de transporte porque primero es bulimico, segundo porque es extraordinariamente caro y tercero porque el consumo se puede reducir manteniendo la calidad de vida.
¿Qué haría Joaquín Araújo si fuera ministro de Industria?Lo que está en manos de todos: consumir menos. Lo primero es el ahorro y, además, es una medida asombrosamente fácil. Esta sociedad despilfarra entre el 30 y 35 por ciento de energía de norma y hasta el 50 por ciento en muchos sectores. Si hay que ahorrar dinero, donde más fácilmente se ahorraría, es en la balanza de pagos exterior con la energía.
El año 2012 ha sido declarado por la ONU como el año de las energías renovables. ¿Qué debe significar esto para España?Es un acicate para seguir ahondando en la generalización de los sistemas limpios de producción de energía, algo que por otro lado no está sucediendo. Somos tan importantes potencialmente hablando en la producción de energías renovables como Arabia Saudí lo es con el petróleo. Podríamos ser primera potencia mundial, algo que conseguiríamos en dos ó tres años con la adecuada voluntad política. Es triste que hasta ahora se hayan hecho faenas, potenciando hasta un 15 por ciento la energía del carbón, pegándole un hachazo a la cuota de las fotovoltaicas, mintiendo al decir que las energías renovables son caras... Así que el año internacional de la energía renovable debe servir para reconducir esta situación.