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Los secretos de la restauración de [i]El vino de la fiesta de San Martín[/i]

jueves 19 de enero de 2012, 20:49h
Definida como una de las adquisiciones más excepcionales de la historia del Museo del Prado, la obra “El vino de la fiesta de San Martín”, de Pieter Bruegel el Viejo, ha necesitado de un laborioso trabajo de restauración para recuperar su textura y colores originales; una tarea de la que se ha hecho cargo Elisa Mora, vinculada al taller del Prado desde 1984, y quien este miércoles ha explicado las claves de la adecuación de un trabajo considerado singular en la trayectoria del pintor flamenco.
La última adquisición del Museo del Prado, la obra El vino de la fiesta de San Martín, de Pieter Bruegel el Viejo, una de las figuras indispensables de la pintura flamenca del siglo XVI, ha sido calificado como un “regalo” por parte del director de la pinacoteca, Miguel Zugaza. La razón no es otra que la evidencia de que se trata de uno de los trabajos más singulares de este pintor, de quien se conocen 41 pinturas.



Se trata de una sarga, apelativo con el que se conoció en el norte europeo a un tipo de técnica pintada al temple sobre una tela sin preparación. Este soporte era utilizado en Flandes como una decoración temporal, casi efímera; de ahí que los materiales utilizados fueran de menor calidad y su conservación, precaria. Así lo ha explicado este miércoles durante una conferencia Elisa Mora, restauradora del Prado y encargada durante meses de la adecuación de la obra.



Mora ha afirmado que las sargas, que habitualmente eran utilizadas como estandartes o para eventos públicos, “pueden ser definidas como la versión barata de los tapices”. El vino de la fiesta de San Martín despertó, sin embargo, confusión entre los expertos del Prado cuando fue adquirida en 2010, ya que “se asemejaba más a una pintura al óleo”, ha comentado Mora. La razón se debía a las capas de barnices sintéticos y naturales que habían sido aplicados en anteriores restauraciones sobre la superficie y que habían provocado su oscurecimiento hasta el punto de que la mayor parte de las figuras no podían distinguirse.

De acuerdo con las tareas de restauración, Mora ha detallado que lo que se le aplicó a la superficie fue un disolvente para limpiar los barnices. Pero no fue el único problema al que se enfrentó, ya que descubrió una pintura negra a modo de enmarque y debió liberar estucos e injertos mal aplicados. Además, el reentelado añadido por detrás a la tela para darle más consistencia estaba “mal aplicado”, lo que había provocado “protuberancias” en el cuadro. Se procedió, entonces, a llevar a cabo un mapa de daño marcando en un film transparente los fallos que se fueron aprenciando.



Con todo esto, el equipo de restauración se encaminó a desprender la tela de forrado y a aplicar humedad para retirar el pegamento del reverso del cuadro. Los injertos, por su parte, fueron tapados con una tela parecida a la original llegando a reforzarse hasta 600 zonas debilitadas.

El último paso de la adecuación del cuadro consistió en la reintegración de las faltas. En palabras de Mora, “se procedió a tapar las zonas dañadas con un pincel punto a punto, además de pulverizar los colores para aportar más luminosidad al resultado final”.

A día de hoy, el Prado puede definir con argumentos la técnica utilizada por Bruegel el Viejo. Así, Mora ha descrito el modo en el que el pintor hacía uso de las medias tintas y de cómo aprovechaba el fondo de sus pinturas para dar volumen a las figuras. Precisamente la actitud de los personajes que muestra en El vino de la fiesta de San Martín dan cuenta de la “intención moralizante de Bruegel al representar lo efímero de lo material”, dado que la obra muestra a una comunidad rural agolpándose por beber de un vino que emana de un tonel que les ha sido regalado por la fiesta de San Martín.

Pero no es un cuadro religioso, sino al contrario. Mora ha explicado que a la derecha es posible observar la caridad de San Martín, representada en el hombre que monta a caballo y que, sin embargo, da la espalda a la muchedumbre, es decir “a los excesos y abusos encarnados por quienes yacen a la izquierda después de ingerir el vino”.



Bruegel el Viejo pintó en torno a cien figuras. En un simple vistazo no es posible apreciar la actitud de cada una de ellas, pero si se contemplan con atención, la realidad es bien distinta. Mora, quien sostiene que este pintor logró una “extraordinaria precisión en sus composiciones”, destaca que sólo uno de los personajes de este cuadro mira al espectador. También le sorprende que uno de los que duermen en el suelo lleva impresa en la espalda una huella de una mano, que ha sido vinculada con un símbolo de beneficencia de Amberes, así como que sólo hay uno que sonríe porque le está cayendo en ese momento el chorro de vino, que resulta casi imperceptible.

Otros miran con asombro a un tercero que porta en la espalda un cascabel, habitual entre los enfermos de la época para avisar de su proximidad. Hay también ciegos y otro lleva una rama en la mano y un sombrero con una cuchara.


Unos ayudan a pasar las jarras a otros hasta alcanzar el preciado vino, mientras que otros, con sombreros o, incluso, un zapato, tratan de obtener si acaso una gota. Hay un fraile que vuelca su vino en el cuenco de una mujer mientras que otro religioso roba en un despiste la bolsa que lleva a la cintura otra mujer.

Así pues, la amalgama de personajes es abundante. Si bien, sorprende el relato de Mora sobre la aportación que le hizo una experta argentina durante el proceso de restauración. Al parecer, Bruegel el Viejo pintó a enfermos en este cuadro aquejados de dolencias hoy consideradas como raras. Hay un enfermo de cirrosis, otro de envejecimiento prematuro, otro padece el síndrome del hombre lobo, con pelo por todo el cuerpo, y hay enfermos de polio. Sorprendentes detalles de una obra no menos impactante.

El Museo del Prado muestra la obra en la sala D del edificio Jerónimos hasta el 25 de marzo.

Material adicional para consultar:

Imágenes del antes y el después de la restauración de la obra.

Visor interactivo de la restauración.

Vídeo sobre el proceso de verificación de la autoría.



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