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cubre la baja de D. J. Antonio Corrales

El arquitecto Fernández-Galiano, nuevo Académico de la Real Academia de Bellas Artes

lunes 23 de enero de 2012, 13:01h
En la ceremonia de nombramiento, celebrada este domingo 22 de enero en el Salón de Actos de la Real Academia de San Fernando de Madrid, Fernández-Galiano ha sido acompañado al estrado por los académicos D. Rafael Manzano (Premio Driehaus 2010 -el máximo galardón mundial concedido en Arquitectura clásica- y D. Enrique Nuere, premio Europa Nostra por su restauración del artesonado del Paraninfo de la Universidad Alcalá de Henares). Tras su discurso de investidura, Fernández-Galiano ha pronunciado la conferencia titulada Arquitectura y vida: el arte de la mutación. La conferencia ha sido contestada por el Académico D. Rafael Moneo. Presidido por el Ministro de Educación, Cultura y Deporte, el acto ha contado con la presencia de arquitectos de renombre internacional, como el inglés Norman Foster, el francés Dominique Perrault y el portugués Eduardo Souto de Moura.

Hijo y nieto de Académicos humanistas, Fernández-Galiano es sobre todo crítico e investigador, si bien la labor docente que paralelamente ha desarrollado ha presidido su obra y su pensamiento. Tras cinco años de trabajo como arquitecto después de terminar la carrera, Fernández-Galiano decidió dedicarse en exclusiva a la investigación, porque -como él mismo ha dicho en alguna ocasión- debía de elegir, no le daba tiempo a hacer tantas cosas y optó por aquello para lo que creía que tenía más facultades. Con numerosos títulos publicados y una nutrida experiencia en la docencia universitaria, a menudo Fernández-Galiano ha resaltado la dimensión pública de la Arquitectura, no como algo meramente estético, sino, al contrario, como algo que debe ser vivido y utilizado con racionalidad y economía. Para él, la arquitectura como mero objeto de contemplación es un absurdo, pierde su por qué.

En su primera conferencia como Académico, Arquitectura y vida: el arte de la mutación, Fernández-Galiano ha invitado a crear una arquitectura regulada, en la que las instituciones determinen la infraestructura y el paisaje, pero también una arquitectura más pertinente, hacer menos pero mejor. Ha elogiado el concepto ínsito en el término acuñado por Bruno Latour, la arquitectura atmosférica, que recupera los procesos de la arquitectura tradicional. Fernández- Galiano ha concluido propugnando un futuro responsable, que no implica un desierto ascético y penitencial, sino que puede suponer una fuente de belleza y de placer. Asimismo ha defendido el concepto de ciudad mediterránea como la más racional y duradera. Es necesario –ha afirmado- abandonar la idea de horizontalidad en las ciudades y abrazar la densidad.

En su contestación, D. Rafael Moneo ha elogiado la labor docente de Fernández-Galiano, que implica el explicar, en primer lugar a uno mismo y después a los demás, cuál es el significado que la arquitectura tiene en el complejo mundo de hoy. También ha resaltado el interés de Fernández-Galiano por desvelar las claves de lo que sería el nuevo mundo construido, que debe de intentar conjugar el equilibrio ecológico con la justa forma de entender cómo una creciente humanidad debe de ocupar el planeta. Las palabras de Fernández-Galiano- ha concluido Moneo- son un estímulo para los arquitectos y para quienes se ocupan de las disciplinas que llamamos Bellas Artes.

Antes del acto de investidura, El Imparcial ha podido entrevistar brevemente al nuevo Académico. Así, a la pregunta de si la funcionalidad en la Arquitectura debe de estar por encima de la estética o de si es necesario conjugar ambos, Fernández-Galiano ha evocado el pensamiento de Vitrubio, para quien la arquitectura debía de ser sólida, útil y estética. En efecto -dice Fernández Galiano- la buena Arquitectura debe de ser todo eso, debe conjugar estética y utilidad. Asimismo, sobre si cree necesario -hoy en día, en que la libertad de creación en un principio tan consolidado-, que exista una crítica de índole público de la arquitectura y del trabajo de los arquitectos, Fernández-Galiano opina que la arquitectura está sometida al escrutinio público; la crítica la ejerce la colectividad, a través de los medios. Para hacer mucho más inteligente el proceso arquitectónico debe de ser un proceso coral en el que intervengan varios actores, no solo los arquitectos, sino también las organizaciones urbanísticas y los clientes. Todos los medios de información deben participar en ese escrutinio. Debe de ser un proceso cristalino.

Luis Fernández-Galiano es Catedrático de la Escuela de Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid, Miembro de Número de la Real Academia de Doctores y Director de la Revista AV/Arquitectura Viva. En el campo docente ha impartido clases en Rice, Yale, Harvard, Princenton y en el Centro Getty del Los Angeles. También ha sido director de la IX Bienal de Arquitectura de Venecia y en la XV Bienal de Arquitectura de Chile. Es escritor de varios libros, entre ellos, La quimera moderna, El fuego y la memoria, Spain Builds, en colaboración con el MoMa, y Atlas, arquitectura global circa 2000, en colaboración con la Fundación BBVA.
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