www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

en la fundación juan march

Expuestas diez pinturas nunca antes vistas de un hijo de Giambattista Tiepolo

martes 31 de enero de 2012, 09:18h
Con el propósito de ofrecer, junto a las grandes exposiciones, selectas muestras de formato reducido, la Fundación Juan March presenta, a partir del 1 de febrero, una exposición en la que se presentan diez óleos nunca expuestos del pintor veneciano Giovanni Domenico Tiepolo hijo, al igual que Lorenzo, de Giambattista Tiepolo, el patriarca de la saga familiar, y que se desplazó a Madrid en 1762 con el cometido de decorar varios techos del Palacio Real.
La Fundación Juan March informa en una nota de prensa de que a partir de este miércoles acogerá una exposición en la que presentará diez óleos nunca antes expuestos del pintor veneciano Giovaani Domenico Tiepolo, hijo de Giambattista Tiepolo, artista de gran renombre del Barroco.

Procedentes todos ellos de una colección particular, se trata de diez pinturas concebidas con toda probabilidad –por su unidad estilística, su idéntico tamaño y la similitud de atrezzo y actitudes de sus protagonistas– como una serie. Son diez cabezas, dos de las cuales corresponden a hombres de aspecto oriental, maduros y barbados, mientras que los otros son ocho restantes a mujeres jóvenes y hermosas. Todas pueden fecharse en torno a 1768 durante la etapa española del artista. En sentido estricto, no pueden ser considerados como verdaderos y propios retratos. Sus personajes -engalanados con variados ornamentos y en actitudes diversas- representan no a personas concretas, sino más bien a tipos genéricos, mostrando rasgos y atributos característicos de un determinado grupo social, económico o intelectual. Así, los retratos masculinos ofrecen una visión de sus protagonistas a la manera de filósofos, de hombres sabios y honorables de una Antigüedad soñada, mientras que los de las jóvenes, de desenfadada e inocente belleza, parecen responder a un modelo ideal de belleza femenina. Ambos tipos pertenecen a un género con una fecunda y larga tradición en Venecia, un género que recrea un mundo de fantasía que hunde sus raíces en el siglo XVII y cuyo maestro por antonomasia fue Rembrandt.

Esta muestra se acompaña de una publicación con ensayos de Andrés Úbeda de los Cobos, jefe de Conservación de Pintura italiana y francesa del Museo Nacional del Prado, que iluminan la intrahistoria de unas obras misteriosas, poco conocidas –“uno de los capítulos menos estudiados de la producción de la familia Tiepolo”– y nunca antes expuestas.

Nada se sabe sobre aspectos fundamentales de estas obras, como cuál fue su primer propietario, cómo las dispuso en su residencia o qué impacto produjeron en sus contemporáneos. Las primeras noticias conocidas las sitúan en una colección particular del Puerto de Santa María (Cádiz), desde donde pasaron, probablemente después de la Guerra Civil española, a sus actuales propietarios. Prueba del interés que suscitaron son las dos copias del Retrato de mujer con tambor, existentes en el Museo de Cádiz, considerados hasta los años 50 del siglo XX originales de Giandomenico, y la copia del Retrato de hombre con turbante, que estuvo en la colección Lázaro Galdiano y cuyo paradero actual se ignora. Los Retratos de fantasía constituyen uno de los capítulos menos estudiados de la producción de la familia Tiepolo, sin duda por las dificultades para atribuir los ejemplares conocidos a cada uno de los miembros de la saga y a sus numerosos imitadores.

También se desconoce la cronología de estas pinturas, aunque en este asunto todos los especialistas en la obra de Giandomenico han alcanzado un infrecuente acuerdo, fechando todas las conocidas durante su etapa española (1762-1770). De manera excepcional, alguno de los conjuntos pintados por Giandomenico ha llegado íntegro hasta nosotros, mientras que son muchas más las pinturas que hoy se conservan individualmente. Así, además del que aquí se trata, existe otro juego formado por cuatro soberbias cabezas de viejo en la colección del marqués de Perinat (Madrid), y uno más se conserva en el Museo Lázaro Galdiano (Madrid), que, por estar integrado por ancianos barbados (una pintura) y mujeres jóvenes (otras cuatro), es el que más se aproxima al nuestro.

La información disponible sobre estas pinturas es tan escasa que resulta difícil responder incluso a las preguntas más obvias. Así, por ejemplo, ignoramos si llegó a existir un modelo de galería estándar, y, si así fue, desconocemos cuántos cuadros la integraban. No resulta posible tampoco especular sobre si, como ocurre en la colección que aquí se estudia, era frecuente combinar viejos barbados con mujeres jóvenes. Tampoco puede descartarse que en alguna de ellas se integraran retratos de jóvenes varones, conocidos a través de algunos ejemplos que han llegado hasta nosotros, o mujeres ataviadas a la oriental, de las que existen algunos ejemplos muy mediocres, quizás copias de originales tiepolescos actualmente desaparecidos.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (3)    No(0)

+
0 comentarios