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Maastricht, mayoría de edad

martes 07 de febrero de 2012, 22:21h
Al cumplirse 20 años del Consejo Europeo que aprobó el Tratado creador de la Unión Europea, más conocido como Tratado de Maastricht, es útil examinarlo con perspectiva. Más aún, en una situación en la que domina una angustia existencial de plantearse si nuestra Unión tenía sentido y futuro.

El balance es elocuente: la Unión Europea nació en el mundo de la guerra fría, dos semanas antes de la disolución de la URSS, por decisión de 12 Estados. Hoy son ya 28, con lista de espera. Entonces, agrupaba a unos 400 millones de personas, hoy a mas de 500 millones de ciudadanos europeos. El mercado interior era un proyecto, hoy es una realidad consolidada, a la que se ha añadido una Unión Económica y Monetaria con el € como moneda,. Además, sigue siendo la primera potencia económica y comercial del mundo.

La transformación de la Comunidad Europea en Unión se hizo asentando dos pilares fundamentales, cuya inclusión tuve el honor de proponer como Presidente del Parlamento Europeo al Consejo Europeo: la ciudadanía europea, permanente aspiración del PE, incluida en la agenda gracias al apoyo de Felipe Gonzalez, y la moneda única, el ECU - rebautizada como EURO - con la creación del Banco Central Europeo (BCE) y el proceso de convergencia económica. Su integración supuso unir la bolsa y la vida como base constitucional de la democracia europea, creando una dinámica que ha llevado a una revisión constitucional cada cuatro años ( Maastricht, Ámsterdam, Niza, dos Convenciones y Lisboa), configurando la Unión como una Federación de Estados.

Los rasgos fundamentales de la Unión a partir de estas decisiones son:

• Fortalecimiento de la democracia, con la codecisión legislativa. En mi discurso ante el Consejo Europeo de Maastricht plantée que“La Comunidad, en su juego institucional, debe responder a la exigencia democrática fundamental de la doble legitimidad del doble voto de los ciudadanos . Nuestro postulado es simple: organizar las relaciones del Parlamento y el Consejo de Ministros sobre la base del poder legislativo compartido, la codecisión legislativa. Se trata de una piedra angular de la Unión Europea. No pueden ponerse en común atributos de la soberanía tan esenciales como los que implican la Union Económica y Monetaria y la Unión Política sin aceptar conferir al Parlamento el papel y los poderes que en toda estructura democrática le son propios”.

Inicialmente, el procedimiento se aplicaba a 15 ámbitos relacionados con el mercado interior, hoy a 85 cubriendo casi todos los campos..

Además, el Parlamento Europeo consiguió el derecho de votar al Presidente de la Comisión y al Colegio de Comisarios, con la modificación de su mandato de 2 a 5 años para que coincidiera con la legislatura y asimismo al Presidente del BCE y al Defensor del Pueblo Europeo.

La inclusión de la cohesión económica y social como objetivo fundamental, con la afirmación del modelo social europeo y la solidaridad intergeneracional responde a esta concepción de la democracia. La Carta de Derechos Fundamentales y el Tratado de Lisboa refuerzan las bases jurídicas para desarrollar este nuevo impulso.

En particular, se ha integrado en el marco comunitario el tercer pilar creado en Maastricht como cooperación intergubernamental en justicia e interior con la libre circulación de ciudadanos en toda la Unión, la comunitarización del derecho civil y penal, la cooperación judicial y policial, la política de inmigración y asilo con la gestión común de las fronteras exteriores.

• Creación de una Union Económica y Monetaria por razones económicas y geopolíticas que siguen siendo válidas. La primera y fundamental es que no puede existir un mercado único sin moneda única que evite las devaluaciones y distorsiones entre monedas y de garantías a consumidores e inversores. La decisión implicó inicialmente un sacrificio mayor para una Alemania en proceso de reunificación y se hizo a partir de los criterios de buena gestión de su economía. Hoy en día, es el mayor beneficiario. Ahora bien, el paso se quedó corto en relación con las propuestas del Informe Delors y solo se definió el Reglamento interior de la Unión Económica y Monetaria en Ámsterdam con el Pacto de Estabilidad. Los incumplimientos del pacto y la crisis han obligado a retomar su fortalecimiento como la gran prioridad para defender una moneda que es ya la segunda moneda de reserva mundial.

• La política exterior, seguridad y defensa común. Su concepción inicial como segundo pilar tenía más titulo que contenido. Se ha afirmado sobre todo en el terreno de la política comercial y de ampliación y se ha dotado progresivamente del alto Representante y el Servicio de Acción Exterior. Ahora, Su desafío es responder a las expectativas de una Europa cuya dimensión se reduce en el mundo del G 20.

Este breve balance es útil en tiempos de tribulación como los actuales, para saber si nos conviene proseguir o hacer mudanza replegándonos en la ilusoria protección de nuestra concha. Pienso que la dinámica generada por el final de la guerra fría y el salto adelante que supuso la transformación de la Comunidad en Unión Europea sigue activa hoy y responde a nuestras aspiraciones e intereses. La cuestión reside en demostrar la misma altura de miras y el coraje que los responsables europeos hace 20 años.

Enrique Barón

Doctor en Derecho y Economía

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