acusaciones de fraude
La carrera por la gestión del Mundial 2018 ha experimentado un giro preocupante desde que la prensa británica filtrara la supuesta compra de votos de dos comisionados de la FIFA que formaban parte del jurado. La acusación salpicó también a la candidatura ibérica formada por España y Portugal, que permanece a la espera de una decisión del máximo organismo gestor del balompié que podría eliminarla por fraudulenta. Este caso ha provocado el retorno de las sospechas sobre el proceso de selección de una candidatura. La polvareda incluye además las sospechas que acusan a la UEFA de haber recibido unos 9,15 millones de euros para que la Eurocopa de 2012 se dispute en Polonia y Ucrania. Todo un nubarrón de difícil solución en las altas instancias del deporte internacional.