Documentación
El juez Baltasar Garzón se sienta este martes en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo (TS) acusado de prevaricación y de vulneración de las garantías constitucionales por ordenar grabar las conversaciones entre varios de los imputados del "caso Gürtel" en prisión y sus abogados. Se trata de una de las tres causas que Garzón tiene abiertas en el Supremo, que la semana que viene le juzgará por declararse competente para investigar los crímenes del franquismo y que también le investiga por las cantidades abonadas por diversas entidades en relación con los cursos que impartió en la Universidad de Nueva York en 2005 y 2006.