una cinta de Brandon Camp
Jennifer Aniston es, sin duda, el principal reclamo de este drama romántico que huye claramente de la comedia romántica clásica para apostar por una trama que introduce mensajes de autoayuda, aunque con una velada crítica hacia los mismos, y con un trasfondo tan árido y doloroso como es el de la superación de la pérdida de un ser querido. Y aunque a la guapa actriz californiana le falte bastante de la chispa ingenua de Meg Ryan, lo cierto es que, poco a poco, se ha ido convirtiendo en una digna sucesora del personaje de la “buena chica” que, por fin, encuentra al hombre hecho a su medida, después de padecer más de una peripecia desagradable en el pantanoso terreno de lo sentimental. Pero antes de llegar al esperado final feliz de perdices y miel, la heroína tiene primero que redimir al príncipe, entre otras cosas, porque éste aún no se ha enterado de que lo es.