Análisis
Bogotá no es una ciudad ajena al Príncipe Felipe. De hecho en el heredero de la corona española probablemente este familiarizado con el “soroche” o mal de las alturas que produce la altitud de una ciudad que se encuentra a 2.360 metros por encima del nivel del mal, ya que ha sido invitado de primera línea a las dos toma de posesión del presidente Álvaro Uribe, en 2002 y 2006.