España no es como Grecia. Ahora es Francia la que dice no ser como España. Pero sólo la posibilidad de que lo sea ha sido suficiente para hundir las cotizaciones de los bancos y llevar al Ibex a su mayor caída desde septiembre de 2002.
La decadencia económica y política de América, tras la pérdida de credibilidad como deudor y el ataque demoledor en Afganistán, no estriba, al menos por el momento, en una crisis estructural, sino en la pésima gestión y en la falta de liderazgo del presidente Obama.
Es nueve de agosto de 2007. España está en la “Champions League” de la economía. Nuestro país se preocupa por si el matrimonio homosexual debe o no aprobarse. Y una noticia que el lector dejó pasar de largo mostraba el detonante de la crisis de las hipotecas “subprime”. Hace cuatro años de ello y parece, ahora, que la crisis vaya a durar tanto como la amortización de una hipoteca.
La decisión de S&P de rebajar la calificación de la deuda de EEUU ha recibido durísimas críticas. Pero ha convencido a quien tenía que convencer: los mercados. El Ibex 35, que había abierto al alza por la decisión del BCE de comprar deuda española e italiana, se ha visto arrastrado por Wall Street. Pierde un 2,44 por ciento y vuelve a los niveles de 2009.
El presidente afgano, Hamid Karzai, ha anunciado este sábado que 31 soldados de EEUU y siete afganos han fallecido al estrellarse esta madrugada su helicóptero en el centro afgano durante, según fuentes locales, una operación contra los talibanes.
Ante la estabilización y la reducción de pérdidas de las bolsas europeas a media jornada, el parqué madrileño moderaba su caída y alcanzaba la cota de los 8.364,2 puntos (llegó a los 8.100) en una jornada muy volátil a la espera de la Reunión que la Reserva Federal de Estados Unidos mantendrá esta tarde.
Un nuevo "lunes negro" en el Wall Street comienza a diseminar los peores augurios hacia a otro colapso financiero como el de 2008. La caída de la bolsa estadounidense contagió a las del resto del mundo, especialmente a las de América Latina que este lunes volvió a cerrar en números rojos.
La Bolsa de Nueva York ha respondido negativamente a la recalificación de la deuda de EEUU por parte de S&P. Apenas media hora después de su apertura, el Dow Jones cedía un 1,86 por ciento. Mientras, la agencia S&P amenaza con una nueva bajada de la nota americana.
El presidente de EEUU, Barack Obama, protagonizará en las próximas semanas una gira en autobús por estados clave para su reelección en 2012, pero la persistente crisis económica podría restarle combustible a esos esfuerzos.