El solitario gol de Saka mete al equipo de Arteta en la final. El bloque de Simeone peleó, sin imponerse como en el Metropolitano, y forzó un penalti no pitado. La lesión de Julián Álvarez, clave.
El portero del Zaragoza perdió la cabeza con una agresión lamentable. Además, Isi Palazón sufre una penalización que aumenta la sensación de injusticia en el Rayo.