Tras alabar el ministerio de Irene Montero por su ley "pionera" como un "hito histórico" para los derechos de las mujeres, ahora repudia el feminismo de "confrontación" de Podemos.
La vicepresidenta segunda alaba la generosidad y el compromiso de Garzón y Colau, que no se presentan, y deja la pelota en el tejado de las dirigentes moradas.