El equipo de Luis Enrique perdió su racha al pagar caro el desequilibrio provocado por el desatino de los atacantes. Los locales ganaron ambición en el descanso y se llevaron los tres puntos en un ejercicio trabajoso de repliegue y contragolpe.
El solitario gol de Oyarzábal bastó para alcanzar el triunfo en un choque anudado por la preponderancia de la táctica. El brillo y la calidad técnica quedaron apartados para que mandaran el sudor, el rigor y el oficio.
La renovada selección de Luis Enrique, hambrienta, reventó el partido en la primera media hora. En ese tramo anotó tres goles y acomplejó a los ucranios. Con actuación estelar del canterano del Barça y un compromiso espectacular de todo el colectivo.