crítica
Al británico Hugh Grant, sus catorce años de carrera y especialmente desde que irrumpió en el mundo de las estrellas cinematográficas por la puerta grande con la magnífica “Cuatro bodas y un funeral”, le han convertido en un indiscutible ícono de la comedia romántica. Por ello, su nuevo trabajo, en el que vuelve a coincidir con otra reina de las risas sentimentales, Sarah Jessica Parker, y con su director fetiche, Marc Lawrence, (“Amor con preaviso”, “Tú la letra, yo la música”), se esperaba como uno de esos títulos en los que la mezcla de los ingredientes adecuados y en su justa medida da como resultado un suculento pastel.