José Tomás cortó tres orejas y salió a hombros en Alicante, en lo que fue una gran tarde de toros, y en la que acabó compartiendo la gloria con José María Manzanares, torero de la tierra que logró también el doble trofeo del sexto toro de una desigual corrida de Cuvillo.
El jinete extremeño Leonardo Hernández volvió a repetir este sábado salida a hombros en la feria de San Isidro, después de hacer sendas faenas de vibrante rejoneo que le valieron dos orejas, a sumar a las cuatro que ya cortó en su actuación del pasado 21 de mayo.
Tras dos días de emociones fuertes, el regreso a la rutina provocó el síndrome post-emocional. Sin emoción no hay fiesta y con la corrida de Cuadri hubo de ser así. Los toreros solventes.
Sánchez Vara no pudo lucirse por pobre condición en el primero y con el cuarto ya era un éxito salir con vida. Aguilar falló con la espada en dos faenas interesantes. Mucho mérito José Carlos Venegas ante un toro alimañero y reservón. Eso sí, nadie se aburrió.
Los toros de Parladé, enormes y pesados, apenas embistieron diez veces cada uno, muy poco. Seria actuación de Padilla muy respetado por el público. Fandiño tuvo su reencuentro con Las Ventas. Garrido quiso agradar.
Rafaelillo estropeó con la espada una magnífica actuación en el primero. Castaño pechó con un toro difícil y también falló a espadas y luego realizó una faena importante en el segundo. Pérez Mota quizá muy verde. Dos toros destacados.
Variados en comportamiento los toros de Victorino, peligrosos unos, nobles otros todos requerían el interés del público. Los toreros tiraron de oficio y recursos para aprovechar lo que había pero no hubo mucho acierto con las espadas y sólo el tercero quedará para la memoria.
Enorme tarde en la que Castella pudo haber obtenido mejor precio de haber estado más acertado en la suerte suprema. Manzanares sinfónico con el quinto y López Simón obtuvo las dos orejas del tercero. El ganado, con matices, estuvo a la altura de una cita importante y fue la cara de una moneda que ayer tuvo la cruz, pero así es esta Fiesta.
Gran faena de Morante a un gran toro de Garcigrande llena de gusto y toreria; y dos faenas macizas de El Juli y abren la puerta grande de la Real Plaza de Toros de Aranjuez.
Si ha habido algo realmente preocupante en las 22 tardes que van de feria ha sido la absoluta falta de casta de la gran mayoría de los toros que se llevan lidiados. La tarde de este viernes no ha sido otra cosa que la reafirmación de este alarmante problema en la cabaña de bravo.
La corrida de El Vellosino, sustituta de otra de Jandilla, da al traste con uno de los carteles más rematados de la feria. La sosería dejó sin calado las faenas de los tres toreros. Varios toros fueron protestados.