Tras dos días de emociones fuertes, el regreso a la rutina provocó el síndrome post-emocional. Sin emoción no hay fiesta y con la corrida de Cuadri hubo de ser así. Los toreros solventes.
Enorme tarde en la que Castella pudo haber obtenido mejor precio de haber estado más acertado en la suerte suprema. Manzanares sinfónico con el quinto y López Simón obtuvo las dos orejas del tercero. El ganado, con matices, estuvo a la altura de una cita importante y fue la cara de una moneda que ayer tuvo la cruz, pero así es esta Fiesta.
Gran faena de Morante a un gran toro de Garcigrande llena de gusto y toreria; y dos faenas macizas de El Juli y abren la puerta grande de la Real Plaza de Toros de Aranjuez.
Si ha habido algo realmente preocupante en las 22 tardes que van de feria ha sido la absoluta falta de casta de la gran mayoría de los toros que se llevan lidiados. La tarde de este viernes no ha sido otra cosa que la reafirmación de este alarmante problema en la cabaña de bravo.
La corrida de El Vellosino, sustituta de otra de Jandilla, da al traste con uno de los carteles más rematados de la feria. La sosería dejó sin calado las faenas de los tres toreros. Varios toros fueron protestados.
Tres novilleros preparados y con recursos para poder a los toros pero la profundidad y transmisión que ha de poner el toro no existió ante la ausencia de bravura de los novillos salmantinos de La Ventana del Puerto que no permitieron el lucimiento; la excepción el tercero.
El murciano Paco Ureña es el torero a seguir, haciendo un esfuerzo de pundonor y físico, toreando mermado de facultades se impone a su lote. El Cid no pudo conectar y Fortes lo intentó.
José Garrido demostró que quiere abrir la puerta del escalafón y ser alguien en el toreo. Castella muy capaz para sacar muletazos donde apenas los había. El Juli no tuvo suerte en el lote.
Sánchez Vara no pudo lucirse por pobre condición en el primero y con el cuarto ya era un éxito salir con vida. Aguilar falló con la espada en dos faenas interesantes. Mucho mérito José Carlos Venegas ante un toro alimañero y reservón. Eso sí, nadie se aburrió.
Los toros de Parladé, enormes y pesados, apenas embistieron diez veces cada uno, muy poco. Seria actuación de Padilla muy respetado por el público. Fandiño tuvo su reencuentro con Las Ventas. Garrido quiso agradar.
Enorme el toreo impartido en esta tarde por David Mora, faena redonda, completa y rotunda. Urdiales apenas tuvo opciones y Roca Rey volvió a demostrar que ha venido a quedarse.
Leonardo Hernández obtiene una puerta grande tras una gran obra en el tercero de la tarde, repetidor y con bravura, y una faena caliente en el sexto. Ventura pudo acompañarle pero no tuvo acierto con el acero, lo mismo le pasó a Galán.
El veterano Enrique Ponce tuvo y retuvo. Exigido y respetado por el público madrileño solventó, como es habitual, las embestidas de los toros que tuvo en suerte de manera magistral. Daniel Luque y Román no tuvieron fortuna con el acero.