Antonio D. Olano

Antonio D. Olano

ANTONIO D. OLANO es periodista de larga trayectoria en el ámbito cultural. Amigo personal de Pablo Picasso, es especialista en la figura del malagueño, de quien ha publicado una docena de libros.

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lo insólito cotidiano

La monumenta del Perro Paco

19-12-2009

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Locutor:

Intermitentemente algún cronista o ciudadano de Madrid pide que se erija un monumento en recuerdo de la voz madrileña de Celia Gámez. Nacida en Buenos Aires; pero madrileña de hecho y derecho. Raquel Meller, aragonesa, es recordada en Barcelona porque era su voz. Mientras tanto, se va a erigir en el Retiro una estatua de un perro…

Olano:

Concretamente de el perro Paco. Un perro callejero que , como escribe el mejor cronista del madrileñismo, José Altabella, era “un perro callejero que llegó a disfrutar de una popularidad inmensa, hasta el punto d que su vida se llegó a meter de rondón en los entresijos del costumbrismo madrileño del último cuarto del costumbrismo madrileño”.

Alcanzó su año gloria entre los años 1881 y 1882. Asistía a los estrenos teatrales, cenaba en los restaurantes de lujo, como “Lhardy”, formaba parte de las tertulias teatrales.Los mejores columnistas, como Jose Ortega y Munilla, director de un interesante de esta Corte, el héroe favorito de los madrileños.” Se escribieron libros biográficos de del perro Paco. Era envidiado y se temió por su vida. El can fue, como tantas otras jornadas festivas, acudió a ver los toros el 21 de junio de 1882. Entusiasmado, cual un espontáneo, saltó al ruedo en el momento en el que un novillero ensayaba la suerte de matar. El perro Paco comenzó a hacer cabriolas delante del novillo. El diestro quiso apartarle con la espada de matar. Le dio con la espada de plano; pero al volverse el con rodó por la arena, herido de muerte.

Los espectadores se levantaron de sus asientos increpando al matador, no de un toro sino de un personaje conocido y querido. Los veterinarios de la plaza intentaron, inútilmente, salvar su vida. Un cronista de Madrid, José Julio García, expuso su idea de que se perpetuase al perro Paco en piedra o en bronce. En el municipio madrileño fe bien acogida la idea. Y un escultor madrivalenciano, José Torres Guardia, ya trabaja en su estudio para que en perro en cuestión sea recordado por los visitantes — todos: porque en viniendo a Madrid nadie es extranjero- recuerden al Perro Paco. Eso si, después de visitar su restaurante, “Lhardy”, preferido de Paco. Antes o después de saludarlo, es necesario el consomé. Beber una meda combinación y, si el apetito ayuda, degustar el cocidito madrileño ue a Don Paco tanto gustaba.







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