desastres naturales inevitables
El cambio climático provocará las mayores migraciones de la historia
lunes 14 de septiembre de 2009, 11:22h
Canadá, Escandinavia y Rusia serán el destino de miles de millones de personas.
¿Había oído usted hablar alguna vez de devastadores incendios en Canadá, o de preocupantes deshielos en el Ártico y Groenlandia? ¿De sequías en la selva amazónica? Que el clima está cambiando parece ya un hecho difícilmente refutable. Que la mano del hombre sea la única culpable aún parece estar en entredicho.
Sin embargo, Naciones Unidas, bajo el liderazgo de una Administración Obama dispuesta a borrar de la memoria del mundo la irresponsable negativa del antaño mayor contaminador del mundo (EE UU fue superado por China en el nivel de emisiones de CO2 el año pasado), se ha propuesto alcanzar un acuerdo global de reducción de contaminación por gases de efecto invernadero en un 80% para 2050 con respecto a los niveles actuales. La cumbre de Copenhague, a celebrar en diciembre, será decisiva.
Pero, ¿estamos a tiempo? Demasiado poco y demasiado tarde, advierten algunos expertos. Por ejemplo, un estudio del prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), alerta de que, para esa fecha y al ritmo actual de emisiones, la temperatura media del globo habrá aumentado hasta cuatro grados, lo que podría precipitar las mayores migraciones que haya conocido la humanidad, que para entonces contará con más de 9.000 millones de habitantes (en la actualidad la población mundial supera los 6.700 millones), según datos de la División de Población de Naciones Unidas [http://esa.un.org/unpp/]. Incluso si decidiésemos para toda la industria y el transporte contaminante mañana mismo, el fenómeno es ya irreversible, a juicio de algunos de los mayores expertos del IPCC.
La sequía, la desertización, la subida del nivel de mar y otros "desastres naturales" empujarán a millones de personas hacia el norte en América, África y Europa. Las regiones situadas más allá de los trópicos serán las más afectadas. Las cuencas mediterráneas quedarán despobladas a medida que cambie el clima, lo que desplazará sus poblaciones hacia Francia primero y, según las previsiones más pesimistas, a Escandinavia y Rusia. Antes se producirá una gran avalancha de inmigrantes provenientes de África.
Según el Foro Mundial del Clima, "las consecuencias de todo esto son incalculables". Se podrían producir guerras por los suministros, por la presión migratoria y por el acceso al agua dulce. Cientos de miles de personas llamarán a las puertas de países con férreas políticas anti-inmigración como Canadá o Noruega. Decenas de millones deberán emigrar desde los países áridos de Asia hacia Rusia o Siberia. Mexicanos y estadounidenses presionarán a los estados del norte y Canadá.
¿Qué están haciendo las potencias para prevenir todo esto? Según alertan los meteorólogos, los mayores esfuerzos del hombre en estos momentos se centran en reducir la contaminación por partículas en suspensión provenientes de fábricas y coches, pero no del CO2, que es invisible. El problema es que esas partículas en suspensión filtran la luz solar e impiden que alrededor de un 10% de su energía caliente la superficie del planeta.
De forma que, si se eliminasen de golpe todas las emisiones de carbón, petróleo y demás combustibles fósiles, se aceleraría el calentamiento global. El deshielo resultante provocaría no sólo una subida del nivel del mar que en el peor de los casos sería de unos 70 metros, sino que una mayor superficie de la Tierra absorberá cada vez más calor al derretirse el hielo, cuya superficie blanca dejaría de reflejar la luz solar. Un círculo vicioso del que será muy difícil escapar.