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no siempre se llamó clara
Clara Campoamor, la "tercera España" feminista, republicana y liberal
Recientemente, un estudio revelaba los nombres más comunes en las calles españolas. Entre ellas aparece Clara Campoamor, de quien se acaba de editar una de sus principales obras. A pesar de ello, y de que veremos su imagen en los billetes de euro, la imagen de esta mujer se debate entre la ignorancia y la deformación. ¿Quién fue Clara Campoamor Rodríguez?
Luis Español Bouché, historiador y editor de La revolución española vista por una republicana, el ensayo de Campoamor sobre la II República poco después de su derrumbe, ve en esta mujer nada menos que “la figura femenina más importante del S XX español”. Una figura, sin embargo desfigurada por los complejos intereses ideológicos, y con áreas aún ocultas de su vida, pese al esfuerzo de sus dos biógrafas, Concha Fagoaga y Paloma Saavedra. Clara Campoamor fue Carmen Porque lo que sí habían constatado Fagoaga y Saavedra, sin una explicación añadida, es que a esta mujer la bautizaron como Carmen, pero que en el registro civil sus padres le inscribieron con el nombre que conocemos y que utilizó toda su vida. Ahora sabemos que ese nombre había pertenecido a una hermana suya, que murió cuando ella tenía sólo un año. Campoamor, nos dice Luis Español, “representa el triunfo de la voluntad de un feminismo activo e inteligente que busca la igualdad de derechos”. Logra, gracias a su genio político, el voto femenino en contra de la opinión de otras feministas, como Victoria Kent o Margarita Nelken. Pero, además, ella es “el símbolo de la superación personal. Porque a los 13 años deja de estudiar. Retoma bachillerato con 34 años, se licencia con 36, se convierte en una gran jurista y se convierte, al cabo de unos años, en una figura relevante de la política”. Una figura relevante hoy Es más, Campoamor también despierta muchas reticencias en la izquierda. En parte porque es el recuerdo de que tuvo que ser una liberal quien lograse la extensión del voto a la mujer, contra la opinión de las socialistas. Y, por otro lado, por sus duras críticas a la II República, que ahora es vista por el PSOE como ideal de la democracia española. El periodista Isaías Lafuente se interesó por Campoamor hasta el punto de escribir una “autobiografía”. Pero desechó, precisamente, el libro que ha editado este año Luis Español y que saca la editorial Espuela de Plata. La revolución española vista por una republicana es un juicio muy crítico, en un testimonio especialmente válido, ya que no se le puede acusar de ser de derechas o de estar mal informada sobre aquél régimen. Quizás lo que ocurra es que Clara Campoamor no se puede patrimonializar por ninguna de las dos Españas. Eso nos sugiere Español Bouché, cuando nos dice que “Representa la tercera España, activa, inteligente y posibilista que es perseguida por las otras dos. Cuando surge la Guerra Civil, muchas personas hicieron cosas que no debieron haber hecho y dijeron cosas que sería mejor que no hubieran dicho. Por ejemplo, Margarita Nelken, que era una auténtica femicida, invitaba a asesinar a las mujeres de derechas”. En contraste con ello, “la actitud de Clara Campoamor durante la guerra civil y la postguerra es intachable. Ella no se vende. Ella fue siempre independiente. Toda su vida trabajó, no vivió de los bienes saqueados y expatriados por el doctor Negrín. Si fuera estadounidense, habría ya decenas de películas sobre ella”. Quizá sea este el momento de plantearse filmar una.
Tan es así que Español Bouché ha descubierto que Campoamor Rodríguez tenía dos nombres, Clara y Carmen. Este historiador lo descubrió cuando preparaba una nueva edición de su ensayo sobre la República. Encontró en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional la noticia de la muerte de Clara Campoamor Rodríguez, hija de Manuel Campoamor en 1889, muy lejos del año 1972 en que acabó la vida de esta feminista liberal. Español acudió entonces al archivo parroquial, donde encontró la partida de defunción y también la de nacimiento… en 1886, dos años antes de la venida al mundo de la jurista y político republicana. Acababa de descubrir que nuestra mujer había tenido una hermana, de la cual heredó el nombre.
Sufragio femenino
Campoamor no parecía destinada a hacer grandes obras. Vino al mundo en un barrio popular de Madrid, el de las Maravillas, hija de un empleado de un periódico y una costurera que le enseñó su primer oficio. Pero la inteligencia y un profundo sentimiento de justicia le llevarían por otros caminos, hasta convertirse en una de las primeras juristas de España, una notable y popular político de la época, que logró nada menos que el voto femenino universal en España. Para ello tuvo que luchar, incluso, contra el que entonces era su propio partido, el Radical de Lerroux.
Feminista, liberal y demócrata, su figura tiene toda la vigencia y podría ser reclamada al menos por los dos partidos mayoritarios. “De hecho”, considera Español, “igual que hay fudaciones Clara Campoamor ligadas al PSOE, tendría que haber fundaciones Clara Campoamor ligadas al PP. De hecho, ella representa a una mayoría de españoles apacibles, que no se meten con nadie. Pertenece a los dos”. Este historiador reconoce que no entiende que el Partido Popular, “con alguna excepción como puede ser el Ana Botella en el PP en Madrid, cuando hay que poner una calle a Clara Campoamor se abstienen, porque la tienen identificada con el PSOE, cuando ella jamás fue del PSOE. Pero el grado de ignorancia de los órganos culturales del PP es inimaginable”.





