CRÓNICA CULTURAL
El Evangelio según Pilatos, en Conde Duque
jueves 21 de julio de 2011, 21:51h
El Evangelio según Pilatos, de Eric-Emmanuel Schmitt, en el Centro Cultural Conde Duque, hasta el 24 de julio. Toulouse-Lautrec y Jane Avril detrás del Moulin Rouge, hasta el 18 de septiembre en The Courtauld Gallery de Londres.
Se ha dicho siempre que los dos personajes bíblicos sobre los que más se ha escrito, aparte de Jesucristo, han sido Judas y Pilatos. ¿La razón? Dos mil años después de sus actos, permanecen incógnitas, opiniones divergentes, sinsentidos.
El escritor francés Eric-Emmanuel Schmitt, autor de varias novelas memorables relacionadas con la religión como El niño de Noé, o El señor Ibrahím y las Flores del Corán, vuelve a dirigir su mirada hacia la Biblia. Profesor de Filosofía, ensayista, novelista y dramaturgo, es uno de los escritores con mayor público y admiradores en Francia.
El Evangelio según Pilatos sería entonces uno de esos Evangelios apócrifos en el que Poncio Pilatos ordena, conducido por los hechos, la crucifixión de Jesús, enfrentándose aquí al fenómeno fundamental de la fe cristiana: la Resurrección de Jesucristo.
Dirigida por José Sámano y protagonizada por Joaquín Kremel en el papel del procurador, representa la parte racional de la religión y el personaje de Claudia Prócula, (protagonizada por Julia Torres), la parte irracional de la religión, la fe que no se puede explicar con palabras. José Luis de Madariaga se mete en la piel de Sextus, el mediador. Eric-Emmanuel Schmitt se confesó cercano a la figura de Pilatos al descubrir a Cristo con cierta edad y al verse conmovido por él.
¿A quién le suena Jane Avril? Fue una de las bailarinas de cabaret más populares de finales del siglo XIX, inspiró a grandes artistas como al pintor Toulouse-Lautrec, que le hizo esplendidos retratos. En los años 90 del siglo XIX, Jane Avril (1868-1943) era una de las estrellas del Moulin Rouge pero fue gracias al pintor francés que su nombre quedó inmortalizado. Aparece en los posters, con su aire exótico y contorsionadas figuras de baile. Fue también una gran amiga de Lautrec la que permitió al pintor captar su rostro y su figura en momentos de intimidad.
Hija de una cortesana, Jane Avril sufrió una infancia de abusos hasta que a los trece años decidiera huir de su casa. Un año más tarde, fue internada en el hospital Salpêtrière en París diagnosticada de una enfermedad conocida como el Mal de San Vitus. Con veinte años, empieza a trabajar en le Moulin Rouge, en donde se hizo un hueco importante como bailarina, como otras compañeras como La Goulue, Grille d’Egout o Nini les-Pattes-en-l’air. Entre ellas, se la conocía también como L’étrange (la extraña) o Jane la Folle (la Loca).
La profunda amistad entre Toulouse-Lautrec y Jane Avril se mantuvo hasta la muerte del pintor. Se puede observar en la maravillosa serie de retratos en los que Toulouse-Lautrec capturó a la muchacha, en exóticas posturas o preparándose para salir al escenario. En uno de los retratos, la vemos alejarse por la calle del Moulin Rouge ofreciendo una bella imagen de soledad absoluta.