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una exposición lo conmemora

Cuarenta años sin Jimi Hendrix, el genio de la guitarra eléctrica

La leyenda de Jimi Hendrix aún resuena en los acordes de quienes tratan de emular las genialidades que el músico norteamericano creaba con sus manos. A punto de cumplirse el 40 aniversario de su muerte, el 18 de septiembre de 1970, Londres, la ciudad en la que alcanzó la fama y lo vio morir, le prepara una exposición en el piso en el que residió sus últimos, pero intensos, dos años de vida.

Elena Viñas

25-08-2010

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En septiembre de 1966, Jimi Hendrix, por entonces músico de sesión de afamados cantantes norteamericanos, descendió de un avión en Londres de la mano de quien se convertiría más tarde en su mánager, el bajista retirado del mítico grupo británico The Animals, Chas Chandler.

Nada hacía presagiar que ante la avalancha de grupos británicos y el poderío alcanzado por los Beatles, este joven músico norteamericano y negro iba a revolucionar el panorama musical. Su guitarra en primer plano, la excentricidad de sus actuaciones y la cantidad de sonidos nuevos que salieron de sus manos lo encumbraron al pedestal reservado a los más grandes, pese a quien considera a Eric Clapton el creador de este estilo.

Aunque la muerte lo sorprendió una noche de septiembre de 1970, sus cuatro años de producción artística en Londres fueron fructíferos. La versión que hizo, en 1966, de Hey Joe fue el punto de partida. El modo en el que adaptó este tema de la música negra norteamericana de los 60, junto a sus compañeros de la Jimi Hendrix Experience, el batería Mitch Mitchel y el bajista Noel Redding -músicos de gran calidad-, le valió alcanzar con nota el estrellato.

Jimi Hendrix durante su actuación en Monterrey, Woodstock y la Isla de Wight

Un año más tarde, su viaje a San Francisco para tocar en el Festival de Monterrey, cuna del movimiento hippy, le sirvió para dar un paso más hacia la cima de su carrera. Fue en aquel escenario donde se le vio romper y prender fuego por primera vez a una de sus preciadas guitarras, a la que le seguirían otras tantas. Fue también allí donde nació el mito de un Hendrix excéntrico y descontrolado, que sumaba amplificadores sin control a sus guitarras y hacía de sus actuaciones un espectáculo ensordecedor. Prueba de ello fue su participación, en 1969, en el Festival de Woodstock, donde explotó esa faceta arriesgada, libre y descomedida. Un año más tarde, actuó en el Festival de la Isla de Wight ante 400.000 personas. Fue la última ocasión en la que se le pudo ver tocando en público porque la muerte lo sorprendió enseguida. De haber vivido, aquellos habrían podido haber sido también sus últimos acordes, ya que afirmó sentirse cansado de que lo consideraran un payaso y no un músico, por lo que había decidido retirarse e investigar nuevos sonidos. No tuvo tiempo ni siquiera para intentarlo.

En una carrera meteórica hacia la fama, Hendrix logró sentar un precedente al que pocos han podido igualarse. Su particular estilo de tocar la guitarra, con las manos, el antebrazo e, incluso, la boca, además de su manera de vestir, colorida, con flecos, chorreras y pañuelos anudados a la cabeza, hicieron de él un icono. De carácter muy independiente y solitario, fueron los estupefacientes y el alcohol quienes lo acompañaron en su última noche en un hotel de Notting Hill. Pese a que se ha hablado de sobredosis, lo cierto es que la ingesta del vómito que le provocaron esas sustancias mezcladas mientras dormía boca arriba fue la causa de su muerte, de la que se cumplen el 18 de septiembre 40 años.


Su muerte causó un gran revuelo. La noticia llegó a España a través de Radio Torrejón de Ardoz, emisora de la base norteamericana en esta localidad madrileña. José María Íñigo, por entonces presentador de Estudio abierto, fue el encargado de comunicar a la audiencia de TVE la información mientras entrevistaba en este espacio a Taj Mahal, cantante de blues.

Conscientes en Londres de que Hendrix ha perdurado en la memoria como un músico británico más que norteamericano, los homenajes por el aniversario no se han hecho esperar. Esta semana ha sido inaugurada la exposición “Hendrix in Britain” en la Casa Museo de Handel, situada en el barrio londinense de Mayfair. En esta muestra, letras escritas a mano por el músico, documentos y fotografías, además de una chaqueta de terciopelo naranja que vistió en varias ocasiones o uno de sus sombreros son algunos de los objetos que pueden verse.

Habrá que esperar hasta el 15 de septiembre para poder visitar el ático en el que residió Hendrix junto a su novia Kathy Etchingham los años que pasó en Londres, de 1968 hasta 1970, en el número 23 de Brook Street.

Las puertas del que fue su "primer hogar verdadero", según él mismo afirmó, se abrirán por primera vez para permitir pasear por las estancias donde el genial músico compuso, tocó y se entretuvo con las continuas visitas de conocidos aristas que lo visitaron.



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