El bistrot Maximilian, en pleno Madrid de los Austrias, ha dado un paso más en su compromiso con el arte. Desde el pasado jueves, y gracias a la colaboración con la galería Cavecanem, sus paredes lucirán cada mes las obras de un joven y prometedor artista. Para su primera exposición, la nueva sala apostó por la obra de Aline P., una perturbadora ironía sobre la estética femenina.
Entre vinos y amigos, bajo una luz tenue y a ritmo de blues, el
bistrot Maximiliam presentó en la noche del jueves 12 de mayo su transformación en la
sala Maximiliam. Sin que una cualidad eclipse a la otra, Nacho Santos, pintor, editor de la
revista Mu y propietario del lugar, ha conseguido aunar el fino
arte culinario con la promoción de
jóvenes artistas. Un combinado tan arriesgado como atractivo que, según el propio Santos, sólo se puede hacer “por amor al arte”.
Este
coctel de bohemia ha sido posible gracias a la colaboración con la galería
Cavecanem, plataforma on line para el
arte alternativo que se materializa en salas como esta. Su director, Fernando Roldán, comenta que la vocación de Cavecanem es “dar oportunidades a un arte que vende poco pero que vale mucho”.
La encargada de abrir la nueva sala (C/Santiago 10) es la artista
Aline P., una joven francesa que en apenas un año de trabajo ha logrado llamar la atención de varios
cazatalentos. La obra de Aline P. impacta hasta el punto que, en pleno siglo XXI, ha sido
censurada en la red social facebook y en la feria sevillana Alamadeando.
“Me parecen muy polémicas y subversivas.
Duelen”, comenta Vanesa, antigua camarera en Maximiliam que ha venido para ver el cambio. En efecto, las
fotografías pensadas, protagonizadas y hechas por Aline, representan de un
dolor físico “que han padecido las
mujeres de mi familia”, según comentó a este periódico, y un dolor figurado “que infringe la sociedad del consumo a la mujer actual”.
Aún así, a pesar de la dureza de su contenido, la obra de Aline tiene una
gran calidez. La actitud serena de la artista y los suaves colores de las fotografías dan un respiro al espectador quien, tras superar la inicial provocación, desea reflexionar sobre el trasfondo de tan impactantes imágenes.
Esta exposición estará en la sala Maximilian hasta el próximo mes de junio. Quien se enamore de las obras expuestas tiene la posibilidad de adquirirlas al precio que se indica en la carta de las obras, a semejanza de como se haría con una
carta de buenos vinos. Nacho Santos asegura que la calidad de esta y las próximas exposiciones está garantizada. “Busco a artistas que aporten algo más que una tendencia o una simple provocación”, algo que, en su primera exposición,
ha cumplido con creces.
Nacho Santos se dirige al exterior de la galeria mientras Aline P., la artista que inaugura la sala, conversa con un asistente